Actualidad

Liga de Campeones. El PSG tumba al Bayern en un partido para la historia del fútbol

(Foto: EFE).

SEMIFINALES | IDA

Diego García | Martes 28 de abril de 2026
El equipo de Luis Enrique golpea primero en un duelo impresionante en el que se marcaron nueve goles. Dobletes de Kvaratskhelia y Dembélé. Kane y Luis Díaz, brillantes.

El fútbol descansó este martes exhausto, complacido y satisfecho como nunca. El Parque de los Príncipes se engalanó para acoger una obra maestra de este deporte, compartida a partes iguales por el PSG y el Bayern. El actual campeón de Europa y el mejor equipo de la temporada (que sólo había perdido dos veces en todo el curso hasta esta noche) desarrollaron una ostentación de poderío que les aleja de cualquier otro club en la actualidad. Son los dos mejores escuadrones, por puro funcionamiento y porque cuentan con algunos de los futbolistas mejor dotados del planeta. Y para suerte del aficionado, todas las estrellas resplandecieron con fulgor en esta fecha, en la ida de una deliciosa semifinal (sin duda, la final anticipada) que se llevó por la mínima el conjunto parisino (5-4) y que en una semana se definirá, a buen seguro, con otra buena ración de pirotecnia futbolística.

El fútbol actual llevado a sus más altas cotas

Ninguno de los entrenadores se guardó nada. Sus respectivas ideologías (que por otro lado se asemejan bastante) no conjugan el cálculo de riesgos o las precauciones. Su éxito se sustenta precisamente en una valentía y agresividad que coronan a la enorme calidad técnica de sus ofensivas. Así pues, Luis Enrique replicó la alineación de gala que venía de arrasar en octavos y en cuartos de final a Chelsea y Liverpool, con Warren Zaïre-Emery ocupando el lugar del renqueante Fabián Ruiz; y Vincent Kompany, que estuvo en la grada por una sanción (y le relevó su asistente Aaron Danks) y triunfó en este recinto en noviembre, durante la Fase Liga, sólo ejecutó una variante con respectó al bloque que eliminó al Real Madrid: introdujo el vértigo de Alphonso Davies para aumentar el calibre de su arsenal. Así pues, los técnicos propusieron su libreto habitual, con presiones exageradamente abrasivas, contraataques mortíferos y un ritmo de exigencia absurda. Quieren imponer su estilo a quién sea y dónde sea. Y con esas cartas fabricaron un espectáculo de nueve goles, que al descanso ya contaba con cinco dianas registradas.

Empezaron mejor los germanos, mostrando la personalidad que ya les ha proclamado campeones de la Bundesliga (a falta de tres jornadas) y que les llevó a conquistar el Bernabéu. Apostaron por discutir la posesión y circular el cuero para encontrar a sus artistas exteriores en posiciones favorables, aunque cada pérdida podía costarles una transición venenosa en contra. En el tapete había cuatro vértices conflictivos, que se situaban en unas bandas de potencia y velocidad atronadoras. Y fueron los visitantes los que exprimieron esas ventajas en primer lugar, con Michael Olise avisando. El talentoso regateador francés torturó a Nuno Mendes, pero no sería el único ya que Luis Díaz, Khvicha Kvaratskhelia y Désiré Doué harían lo propio con Achraf Hakimi, Josip Stanisic y Davies, respectivamente. Todos ellos compitieron encendidos, para disfrute de la tribuna. Y se encararon con laterales de endeble rendimiento defensivo. Así, en cualquier momento se detonarían explosiones maravillosas de fútbol atacante. Un ejemplo ocurrió en el minuto 15, cuando Jonathan Tah repelió, providencial, un centro del georgiano y en la siguiente jugada, en el otro área, Díaz trazó una conducción meteórica en la que dejó atrás tres rivales. El excelso colombiano conectó con Kane, que cedió para que Joshua Kimmich filtrase una pase sublime que derivó una pena máxima de Willian Pacho que transformó con clase Kane -minuto 17-.

El delantero inglés sumó ahí su gol número 54º, el 13º en esta competición. Es el máximo favorito para la Bota de Oro y la punta de lanza de una orquesta voraz que inauguró el marcador con una sinfonía colectiva. Recogieron el premio a su mejor entrada en calor. Los parisinos tardaron más en desplegar su juego en plenitud y el meta Matvey Safonov les sostuvo en este trance de zozobra precoz, sacándole un tú a tú a Olise que Marquinhos limpió bajo palos -minuto 20-. Kane destapó ahí su calidad como facilitador, bajando metros -al estilo del mejor Karim Benzema-. Pero no es sencillo impresionar al defensor del título. Emergió Vitinha para reclamar el cuero y el mando, y sus compañeros crecieron a su alrededor. El aplomo del genio luso puso pie a tierra y desde entonces se igualaron las fuerzas... hasta que el colmillo local hizo sangre. En el minuto 23 una recuperación en campo rival desembocó en la gran ocasión que malgastó Ousmane Dembélé, con todo a favor. Perdonó ahí el Balón de Oro, mas su delegación no indulta con asiduidad. Acto y seguido localizaron a Kvaratskhelia en mano a mano con Stanisic (el talón de Aquiles bávaro) y pintó un cuadro delicado para empatar. Hipnotizó a su par y esbozó una rosca desde el pico del área que se coló pegada al poste más alejado.

Las dificultades francesas cada vez que los visitantes superaban su presión individual quedó sepultada cuando elevaron la energía hasta el máximo y se adueñaron de la soga táctica y la calma. Entonces la técnica de su centro del campo hizo el resto, descubriendo pases entre líneas que generaban transiciones automáticas. Y la media hora apareció casi sin aliento dado el derroche físico de todos los futbolistas. A esas alturas, aunque no había transcripción en el marcador todavía, el encuentro ya se había embadurnado de épica. Y sobrevino de repente otra detonación: en el 32 Olise sentó a Mendes y a Marquinhos y emitió un centro sobre la línea de fondo que acabó en la madera, tras el desvío apurado del corrector Joao Neves; y en el envés de la acción los locales desencadenaron una contra en la que Doué se disparó en un eslalon coronado con un derechazo desviado por poco. El cuero se marchó a córner. Dembélé lo puso en vuelo con mala idea y Mendes se adelantó a todo para anotar con un testarazo cruzado impecable, desde el primer palo -minuto 33-.

El vendaval francés proseguiría hasta el intermedio, con Dayot Upamecano salvando a los suyos al cerrar un cara a cara, a todo trapo, ante Dembélé, tras una asistencia de videoteca de Vitinha -minuto 35-. Doué hacía de Kane en el otro campo, bajando metros para distribuir y afilar las combinaciones. Para entonces los muniqueses ya se habían negado a salir desde atrás y habían optado por el pelotazo directo de Emmanuel Neuer hacia la referencia inglesa. Y como Kompany les ha construido una convicción sobresaliente, tragaron la indigestión mencionada para sacar la cabeza, como ellos saben. Causando el mayor daño posible. En el 40 Olise desequilibró y abrió hacia Stanisic, forzando a Hakimi a volar para despejar in extremis; y en el 41 el motor Aleksandr Pavlovic conectó con Olise por dentro y el francés se coló en cuatro rivales para descerrajar un trueno directo a las redes. El intercambio igualado de golpes quedó refrendado en este punto, aunque el PSG prendería aquí una escapada. En el 47 Dembélé centró y la pelota dio en el cuerpo de Davies antes de rodar hacia su brazo. El colegiado indicó una polémica pena máxima, a instancias del VAR, y Ousmane agradeció el gesto con un latigazo ajustado que venció a Neuer y puso por delante de nuevo a los locales.

La estirpe del Bayern

No tocó nada Luis Enrique en el camarín, sabedor de que sus muchachos habían entrado en ebullición. Era cuestión de tiempo que el gigantesco talento, que hoy estaba inspirado, marcara las diferencias. El entrenador asturiano ha perfeccionado su paciencia desde que aterrizó en París. En este curso, como en el pasado, su equipo ha navegado entre dudas hasta la primavera (tanto en la Ligue 1 como en la 'Champions' donde quedaron constreñidos al playoff previo a los octavos de final), pero después ha florecido para destruir sin miramientos, para competir como una maquinaria conjuntada al milímetro. En la reanudación expusieron los frutos de dicha paciencia con dos goles antes del minuto 60. Y con la sensación de bordear la sentencia inesperada a la eliminatoria. Los bávaros trataron de taponar la fuga sentando a Davies y dando entrada al tres en uno llamado Conrad Laimer, pero se les vino encima el torrente más seductor del balompié, en todo su esplendor, y ahí caben pocos rebates. El PSG saltó al verde para morder sin balón y despegar con él. En el 51 Upamecano rozó el penalti sobre 'Khvara'; en el 56 el georgiano firmó su doblete con la guinda a una acción colectiva de laboratorio, en la que Doué puso un señuelo, Vitinha lo leyó y Achraf se coló hasta la línea de fondo; y en el minuto 58 Doué dirigió una relámpago en transición que Dembelé cerró un disparo astuto que sorprendió a Neuer. Cinco goles en cinco remates a portería. Ese es el listón que fijaron los franceses con media hora por delante.

En el entretanto, sólo Luis Díaz había tirado un flotador a los alemanes aunque sus compañeros seguían buscando en largo a Kane. La claridad en las asociaciones no les pertenecía... hasta que Kimmich intervino. El fenomenal mediocentro replicó el golpe de timón que había dado su colega Vitinha y estableció, entonces, una reacción vigorosa que llevó a los germanos a pasar de la mera supervivencia al asedio. Y el poderoso respingo nació precisamente de la precisión del arquitecto nacido en Rottweil, que en el minuto 65 impulsó una falta centrada tan bien tocada que Upamencano sólo tuvo que peinar levemente para sellar el 5-3. Y cuatro minutos más tarde, cuando Jamal Musiala ya había despertado para unirse a la fiesta, Kane hizo cima en su extraordinario rendimiento con un pase al espacio que Luis Díaz usó para elevar la cota artística, con un control de seda, una finta sabrosa en el punto de penalti ante Marquinhos y un remate inapelable, divino, que cerró la cosecha goleadora y dio un respiro al electrónico con el 5-4 definitivo.

Todavía restaban 20 minutos de despliegue. Los técnicos introdujeron sustituciones coherentes con el último de los episodios de este increíble partido. Luis Enrique al fin apostó por la mesura, con sus laterales coqueteando con la sobrecarga y dando la alternativa al esforzado Fabián Ruiz, sl tiempo que Danks quemó las naves, porque su esquema estaba acabando el minutaje por encima. Así, el desenlace, bien regado por el más lógico de los cansancios, tendería más a la primacía teutona y a la resistencia local. Ya se había secado el flujo de pelotazos de Neuer y Kimmich dirigía los movimientos por bajo. Y Safonov sudó de verdad hasta que el colegiado pitó la conclusión. Le llovieron centros laterales, bien en juego, bien a balón parado. En el 75 respondió con reflejos al cabezazo enrevesado de Tah y en el descuento vio cómo Pacho sacaba sobre la línea de gol un testarazo de Kimmich. Mas restaba un petardo postrero, posterior a la lesión por agotamiento de Hakimi, en el que Fabián sembró una contra, Vitinha activó su catalejo y Senny Mayulu estalló su cañonazo en la cruceta -minuto 87-. Para clausurar una armonía colosal que aguarda ansiosa su segunda parte en el Allianz Arena.

Ficha técnica

5- PSG: Safonov; Nuno Mendes (Lucas Hernández, min. 83), Pacho, Marquinhos, Achraf Hakimi; Vitinha, Joao Neves, Zaïre-Emery (Fabián Ruiz, min. 64); Kvaratskhelia (Mayulu, min. 83), Doue (Barcola, min. 70) y Dembélé.
4- Bayern: Neuer; Alphonso Davies (Laimer, min. 46), Jonathan Tah, Upamecano, Stanisic; Pavlovic (Nico Jackson, min. 93), Kimmich; Musiala (Goretzka, min. 79), Luis Díaz, Olise; y Harry Kane.
Goles: 0-1, min. 17: Harry Kane (penalti); 1-1, min. 25: Kvaratskhelia; 2-1, min. 33: Joao Neves; 2-2, min. 41: Olise; 3-2, min. 50: Dembélé (penalti); 4-2, min. 56: Kvaratskhelia; 5-2, min. 58: Dembélé; 5-3, min. 65: Upamecano; 5-4, min. 69: Luis Díaz.
Árbitro: Sandro Schärer (Suiza). Amonestó a Marquinhos, Fabián Ruiz y a Achraf Hakimi.
Incidencias: partido correspondiente a la ida de las semifinales de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Parque de los Prícipes (París, Francia).

TEMAS RELACIONADOS: