AL AIRE LIBRE

ERNESTO EKÁIZER, UN RESPETO

Luis María ANSON | Miércoles 29 de abril de 2026
Lo menos que se puede exigir al hablar sobre Ernesto Ekáizer es un respeto. Un respeto para...

Lo menos que se puede exigir al hablar sobre Ernesto Ekáizer es un respeto. Un respeto para el autor de Yo, Augusto, el mejor libro que se ha escrito sobre el dictador Pinochet. Robustecido por un arsenal de datos, Ekáizer desmenuza objetivamente la figura del personaje desde los éxitos de su formación militar hasta las atrocidades de los largos años de su dictadura, los fulgores de la sangre derramada y los secretos de la mordaza con que selló la boca a intelectuales y periodistas.

Los tertulianos de televisión no deben tratar sin el debido respeto a Ernesto Ekáizer, que es un escritor formidable, un periodista sagaz y responsable, un profesional serio y prestigioso. Discrepo ideológicamente de muchos de los planteamientos de Ekáizer. La objetividad, sin embargo, exige reconocer la alta calidad de lo que escribe y sobre todo la perfección, entre el centenar de biografías que se han dedicado a Pinochet, de ese Yo, Augusto que profundiza en las miserias de la dictadura chilena.

No voy a entrar en los incidentes que se han producido en torno a él en televisión. Pero la objetividad periodística me exige recordar a todos la alta calidad intelectual del agredido. En 2012 dediqué al autor de Yo, Augusto, la primera página de El Cultural, revista de referencia de la vida intelectual española. Lo hice también en un par de ocasiones más. Y sigo recordando con asombro aquel libro imprescindible para entender lo que significó la dictadura de Pinochet y también lo que ocurría entonces en la alta política del mundo internacional.