En Alpartir, una localidad agrícola de la Zaragoza rural, la escuela es mucho más que un edificio: es el corazón del pueblo. En las tres aulas del colegio Ramón y Cajal conviven 45 niños y niñas de distintas edades, lenguas y realidades, y también una forma de entender la educación basada en la inclusión. Allí, la herramienta digital Dytective ayuda a tratar el riesgo de dislexia y otras dificultades de aprendizaje. Impulsada por la Fundación ”la Caixa”, la iniciativa hoy llega a más de 4.400 colegios de primaria de toda España. Para Khloe, una de las exalumnas del colegio alpartiriense, ese cambio marcó el inicio de otra vida posible.
Bajo el impulso de la Fundación ”la Caixa”, Dytective se ha implementado ya en más de 4.500 centros educativos de España —1 de cada 4 colegios— y ha llegado a más de 55.100 alumnos de todas las comunidades autónomas, lo que la ha convertido en una de las herramientas digitales con mayor implantación en la detección del riesgo y el tratamiento de dificultades de aprendizaje.
Khloe acaba de sacar un 10 en un examen de inglés y su madre, María Ruiz, es la primera en enterarse de la nota. Estudia segundo de la ESO en un colegio de Zaragoza dentro del denominado Plan de Aprendizaje Inclusivo (PAI) para atender al alumnado con necesidades especiales.
"Desde que era muy pequeña noté que algo pasaba", recuerda su madre. "En el anterior colegio, en el ciclo de infantil, le costaba más hacer las cosas, aunque los profesores me decían que todo estaba bien. En primaria, las diferencias se notaban más y nos vimos en una situación de incomprensión por parte del centro y del profesorado. La situación empezó a afectar a las relaciones sociales de Khloe: su integración en los juegos y en las actividades cada vez era más difícil".
Desde 2017, el centro utiliza la aplicación Dytective como herramienta para trabajar y mejorar las habilidades de lectura y escritura a partir de los 7 años, e incorpora además un test de cribado que permite conocer qué parte del alumnado presenta dificultades de aprendizaje. A veces aparecen casos de dislexia y otros tienen que ver con la diversidad del aula al haber un porcentaje importante del alumnado que no tiene el español como lengua materna.
En la escuela hay 45 alumnos que se reparten en tres clases: la de los pequeños (ciclo de infantil), la de los medianos (con edades entre 7 y 10 años) y el aula de mayores (para los cursos cuarto, quinto y sexto de Primaria).
Una vez realizado el test (cribado), los equipos de orientación hacen un estudio específico de los casos en los que se haya detectado posibilidad de dislexia o de otras barreras de aprendizaje causadas por el desconocimiento de la lengua.
Cada día, en sesiones de 20 minutos y con dispositivos personales de tipo tableta, ese alumnado realiza un entrenamiento cognitivo a través de juegos y enigmas.