La etapa de los hermanos Ángel Escribano y Javier Escribano en Indra ha llegado a su fin. Ambos empresarios han vendido la totalidad de su participación del 14,3% en la compañía, valorada en torno a 1.300 millones de euros, poniendo punto final a una presencia de tres años marcada por tensiones internas, presión institucional y planes de integración industrial.
La operación se ha ejecutado mediante una colocación acelerada tras el cierre del mercado, en la que la sociedad Advanced Engineering & Manufacturing —vehículo inversor de los Escribano— se desprendió de más de 25 millones de acciones. Aunque el valor de mercado de la participación rondaba los 1.320 millones, el precio final podría situarse ligeramente por debajo debido al habitual descuento en este tipo de transacciones.
La salida del accionariado implica también el abandono del consejo de administración por parte de Javier Escribano, hasta ahora representante de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). Con ello, la compañía familiar pierde toda su influencia directa en la gobernanza de Indra.
Este movimiento llega pocas semanas después de la dimisión de Ángel Escribano como presidente ejecutivo de Indra, el pasado 1 de abril. Su salida se produjo tras la presión de SEPI —principal accionista con el 28%— y del Gobierno, que veían incompatible su doble papel al frente de Indra y como copropietario de EM&E, en pleno proceso de análisis de una posible fusión entre ambas compañías.
La venta de la participación elimina ese conflicto de interés y allana el terreno para retomar una operación que el propio consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, no descarta reactivar si se dan las condiciones adecuadas. De hecho, tanto Indra como los propios Escribano han dejado abierta la puerta a retomar las negociaciones.
El trasfondo de esta operación es estratégico. La integración entre Indra y EM&E buscaba crear un grupo con mayor capacidad industrial para responder a la creciente demanda en el sector de defensa, especialmente en vehículos militares terrestres. Indra acumula actualmente una cartera de pedidos superior a los 20.000 millones de euros, impulsada por el aumento del gasto militar en Europa.
En términos financieros, la inversión de los Escribano en Indra ha resultado altamente rentable. Desde su entrada en 2023 con una participación inicial del 3%, fueron incrementando su presencia hasta el 14,3% a finales de 2024, con una inversión total superior a los 380 millones de euros. La venta actual podría generarles plusvalías cercanas a los 900 millones.
La operación también tiene implicaciones políticas. Representantes del Ejecutivo y de la SEPI habían sido citados en el Congreso para dar explicaciones sobre la crisis en Indra, aunque finalmente no comparecieron, en medio de la controversia por la gestión del proceso.
Con la salida de los Escribano, se cierra un capítulo clave en la evolución reciente de Indra. Ahora, el foco se traslada al futuro: si la compañía retomará la vía de integración con EM&E o buscará nuevas alianzas para consolidarse como uno de los grandes actores europeos en defensa.