Opinión

Mundial 2026: entre cultura y millones

DESDE ULTRAMAR

Marcos Marín Amezcua | Jueves 14 de mayo de 2026
La nota en sí misma pudiera suponer nada de novedad. No descubrimos el hilo negro ni nos llamamos sorprendidos o engañados. Lo que sí, es que esta Copa del Mundo permite recordarnos que, al menos Ciudad de México –de la cual más puedo contarle– sí pone a su disposición varios museos que exaltan la cultura futbolera en varios tonos y, al mismo tiempo, se agolpan las notas sobre las millonadas que correrán en torno al Mundial. Que sí, que no serán ganancias para todos, pero eso se sabe de sobra. Mas no es óbice para reparar en ellas.
Sus montos sin par contrastan con noticias más gratas como lo son el despliegue museístico en Ciudad de México, donde al menos cinco recintos dedican muestras especiales con motivo del Mundial, con discursos y narrativas muy diversas que nos recuerdan la versatilidad del tema. En tonos y con objetos distintos, porque da para mucho. Enuncio rápidamente que el Museo Yancuic presenta la evolución del fútbol mexicano –medalla de oro olímpica, incluida– mientras que el Museo Franz Mayer se avoca a repasar las justas en América, exhibiendo interesantes piezas cual reliquias, desde el Mundial de Uruguay 1930 a las ediciones más recientes. El Centro Cultural Tlatelolco se va por el reclamo, el olvido, lo marginal, el discurso lacerante que cuestiona el evento y lo que conlleva. Una apuesta audaz. El Museo Memoria y Tolerancia aprovecha la ocasión para abordarlo con su estilo. Lástima que estando ligado a la comunidad judía suena hueco, pasando de tal. Es natural. Y el Museo Interactivo de Economía (Mide) casa el asunto, como cabía, con los dineros en esta materia. Un ensayo en toda regla para reflexionarlo, sin duda.
La UNAM se ha volcado lo mismo a promover su álbum de estampas a reunir, que igual se monta ciclos de cine con pelis alusivas a este campeonato en distintas épocas o foros de discusión. ¿A usted le gustó la canción del Mundial? A mí, no. Desde la de 2010 con Shakira, no le han superado ninguna ni se superó a sí misma.
El tema económico resulta insoslayable. Destaco la negativa de China a pagarle a la FIFA 300 millones de dólares por retransmisión. Decía mi abuelo: “hay que ser puercos, pero no trompudos”. Se pasan. Una cifra exorbitante, descabellada. En fútbol todavía los chinos no son precisamente duchos. No dudaría que estén trabajando en ello, pero no lo veo tan claro. No irán al Mundial y pagar por verlo a esos estratosféricos costos que impone FIFA, no les entusiasma. La segunda potencia mundial se da el lujo de desairar a la FIFA –qué envidia– y es elocuente, tanto por su mercado, como por su potencial, explotado o no. FIFA debiera pensárselo mejor. China es lo que es, pero la voracidad de Infantino no tiene límites, como la visión optimista del alcalde de Monterrey, quien asegura que La Sultana del Norte ya está más que lista, en tanto enumera obras por terminar. ¿Será? Supongo que Guadalajara y Ciudad de México lo mirarán con recelo. El 11 de junio está a la vista y el fin de las obras en las tres sedes mexicanas, no.
Sabemos que en México la mayor parte del espectáculo televisado será de paga si quiere verlo por la tele. Dicen que se garantizarán partidos clave de México en televisión abierta, empero, serán los menos. Aunando a que muchos serán nocturnos, fuera del alcance del horario natural europeo, no anticipo los resultados de esa mezcla. Por cierto, anote que el verano mexicano es muy lluvioso, promete serlo muy notablemente este año y la temporada de huracanes abona e inicia el 15 de mayo y nunca se sabe cuándo ocurrirán ni sus trayectorias, sino hasta que los tenemos casi encima. Y el Mundial transcurrirá en su apogeo. No es que llegue un ciclón a la Cuidad de México, pero sus efectos –lluvias intensas, nublados– sí se resienten con creces; y como algunos partidos serán por la noche, que es cuando más llueve, ya puede usted esperar cualquier cosa. Se inaugurará el 11 de junio y no el 31 de mayo, tal y como sí aconteció en 1970 y 1986. Para fines climáticos, 10 días de diferencia sí cuentan y mucho. Aun en verano.
Las campañas a favor y en contra del Mundial existen y centrándonos en sus cifras multimillonarias, este parece un Mundial fúcar. Vamos, como si estuviéramos imprimiendo billetes al por mayor, sin medida ni recato alguno. Los números nos dejan estupefactos: 11 mil millones de dólares en ganancias. Podemos cuestionar para quiénes. Sí, no para todos. 871 millones de dólares en premios, desembolsos que superan un 50 % lo destinado en Qatar 2022.
Como pasó en el 86, los dueños del estadio Azteca, hoy Banorte, se han agandallado –quedado a la mala, para aclarar ese mexicanismo– los palcos con derecho de apartado, no respetando a sus titulares que amenazan con protestas multimodales. Lo se siempre, el negocio es el negocio y sus tenedores fueron despojados. El pasado 11 de mayo se difundió que la FIFA incurre en impagos. No respeta los 60 días de reembolso acordados a revendedores autorizados, extendiendo el plazo a 100 días, pero no perdona la inmediata comisión del 15 % en pro de sí al momento de la venta de entradas. Lo dicho, están voraces los de Infantino, aunque en paralelo corre el rumor de que las ventas por entradas andan bajas. Pues, en voz baja se dice: es que los precios de las entradas están rateriles, de atraco. De últimas, ya le subieron un 300 %. Voracidad irrefrenable. Y en efecto, se reveló meses atrás que el entonces saliente gobierno priista de Peña Nieto (2018) dispensó pago de impuestos a la FIFA. Negocio redondo. Lo bueno es que sus votantes se quedaban tan orondos diciendo que era guapo. Maldita sea su estampa, ya se ve.
Hay más. Escojo algunos datos. Habrá 50 millones de dólares para la escuadra ganadora, 33 millones para el subcampeón. Y para los ubicados entre el noveno al decimosexto puesto percibirán 15 millones de dolarucos; entre el lugar 17° y el 32°, el premio asignado asciende a 11 millones de los verdes. Luego, a los conjuntos posicionados entre el lugar 33 y el 48 se les entregará 9 millones. Las federaciones que clasificaron –las 45, supongo o ¿48?– obtendrán como apoyos 2,5 millones de dólares. Y 355 millones se repartirán entre los futbolistas participantes. Hay tela. La guerra de Ucrania o lo de Gaza o lo de Irán no es para todos, no cabe la menor duda.
Por último, no faltan los sesudos analistas que afirman sin pestañear que el Mundial será insuficiente para reactivar economías o que las ciudades sede han calculado mal sus beneficios. Ya sabe, expresiones propias de quienes se hacen a veces los interesantes, así sea masticando verdades de Perogrullo y nuestra tarea es no quedarnos boquiabiertos.
A lo primero, es secillo responder. Nadie en su sano juicio espera que el certamen veraniego reactive economías. Las mueve y genera dividendos, acciona dígitos y sin lugar a dudas, genera beneficios de diversa índole. Eso es y hasta ahí. Lo segundo, amerita un comentario: cada ciudad proyecta sus planes y estimaciones volcándose en infraestructura, mejora de servicios públicos y equipamiento urbano hasta donde dé –antes que ser parte del negocio privado– y apuesta por una derrama económica, para y hasta donde dé, más lo que quede para la posteridad, que el espectáculo es efímero, pero nadie espera ni reinventar el mundo ni que sea la panacea. La justa futbolera es una oportunidad, empero no es eterna. Es una ocasión que se aprovecha o no. Y nada más. Con decirle que hasta para el fútbol pudiera ser una oportunidad, suponiendo que es lo que mueve a todo esto.