Kylian Mbappé no está terminando bien su segunda temporada como jugador del Real Madrid. El primer curso lo finalizó con la Bota de Oro y con la Supercopa de Europa y la Copa Intercontinental. Este ejercicio lo está finalizando sin ningún galardón individual (más allá de un pichichi que le está peleando Vedat Muriqi) y sin títulos colectivos. Pero más allá de ese balance está quedando una sensación decepcionante sobre su rendimiento. El madridismo se felicita por disponer de un delantero que desde agosto ha marcado 42 goles en 42 partidos disputados, pero está empezando a detestar a una estrella que no se implica con el sacrificio defensivo (su actitud ya no se esconde detrás de su puntería) ni con el día a día del club (con ausencia publicitada en estas semanas de zozobra).
El aficionado merengue goza con el talento y con el esfuerzo a partes iguales. Es así casi desde la primera era dorada con Santiago Bernabéu en el palco. Los futbolistas desarraigados pueden triunfar pero no se convierten en leyendas. Que se lo pregunten a Ronaldo Nazario. El caso de Mbappé se ha torcido tanto en este sentido que este jueves ha recibido una estruendosa pitada, aliñada con abucheos, en el partido que el Madrid ha jugado ante el Oviedo en Chamartín. Fue silbado cuando salió a calentar, cuando entró al campo (fue suplente), cuando recibió la pelota y cuando chutó sus intentos inaugurales. La afición está muy quemada porque siente que la estrella añorada no está conectada con el equipo. Con el club. Con el sentir madridista. Así pues, ya no le pasa ni una. Quizá con el verano de por medio sane la herida, pero la sospecha sin duda le va a perseguir hasta que la hinchada compruebe que hay horizonte detrás de esta maraña. actual.
En esa situación quiso hablar el delantero francés cuando terminó el encuentro. No tomaba la palabra en una zona mixta desde hace mucho tiempo, pero esta vez quería desahogarse. Y usó los micrófonos para lanzar un ataque sorpresa: contra Álvaro Arbeloa. "Estoy bien. Al 100%. No he jugado de inicio porque el entrenador me ha dicho que para él soy el cuarto delantero de la plantilla, por detrás de Vinícius, Mastantuono, Brahim y Gonzalo. Lo acepto y juego el tiempo que tengo. Estaba listo para ser titular, pero es su decisión y no estoy enfadado. Hay que respetarlo. Tengo que trabajar duro para ser titular", expuso en una declaración explosiva. "No he tenido ningún problema. Hay que respetar la decisión del entrenador. Cada uno tiene su filosofía y tienes que aceptarlo. Yo solo tengo que trabajar para ser mejor que Brahim, Masantuono, Vinícius y Gonzalo para tener minutos", añadió.
En su intervención abordó la estridente pitada recibida de su afición. "Es la vida. No podemos cambiar la opinión de la gente cuando está enfadada, es una manera de expresar una opinión y no hay que tomarlo personal. A lo largo de mi carrera he tenido tiempo en el que la gente me pitaba, al final es la vida de un jugador del Real Madrid y un jugador famoso", alegó antes de referirse a su polémico viaje a Italia mientras que el equipo batallaba por evitar el alirón del Barcelona. "La cosa de no estar en Madrid… tenía la autorización del club. No fui el único jugador de la plantilla que no estaba en Madrid", señaló, en una declaración en la que reafirmó que se encuentra bien y explicó que no jugó el Clásico porque sufría "una lesión un poco jodida en la pierna" (la hinchada sospecha que decidió ni viajar al Camp Nou porque sabía que no iba a ser titular).
Tuvo tiempo Mbappé también para lanzar un dardo al palco. Firme defensor de Xabi Alonso (aunque no respaldara ese apoyo vaciándose en la presión que le ordenaba el técnico tolosarra), denunció los efectos del cambio de entrenador en esta temporada. "Empezamos bien en Liga, Champions... pero lo perdimos en la segunda parte. Y duele mucho, porque siento que teníamos una estructura de idea de juego y lo dejamos escapar", analizó antes de subrayar que "tengo una gran relación" con el entrenador vasco, que, según su opinión, "seguro que va a ser un gran entrenador". Eso sí, ha defendido a Florentino Pérez, "el mejor presidente del mundo, el mejor de la historia del Madrid". Y se marchó negando error alguno de actitud: "Me he equivocado en no ayudar al equipo a ganar títulos". Nada más.
Arbeloa llegó a la sala de prensa y según se sentó le pusieron sobre la mesa la ofensiva de Mbappé en su contra. "No sé qué decir", comentó antes de alegar que "ni tengo cuatro delanteros ni he dicho semejante frase, no me habrá entendido bien". A continuación, digerido el primer impacto, dejó este mensaje: "Está claro que si no le pongo no puede jugar. Soy el entrenador y decido quién juega y quién no. He hablado con Mbappé antes del partido y no sé qué ha podido interpretar (...) No era un partido a vida o muerte". Y envió el dardo de vuelta hacia el goleador francés, precisamente alimentando las mencionadas sospechas sobre su ausencia en el Clásico de la pasada semana. Preguntado por la suplencia de Mbappé, el entrenador madridista señaló que "un jugador que hace cuatro días no pudo ni estar en el banquillo del Camp Nou hoy no podía jugar de inicio".
Sobre la loa a la gestión de Xabi Alonso se ha limitado a deslizar que "me parece bien que piense eso, seguramente él ha metido muchos más goles en la primera parte de la temporada que en la segunda". Y añadió que "Gonzalo se merecía el premio de jugar hoy pero mientras yo esté en esta silla, voy a decidir". "Si les parece bien, bien, si no, que esperen al siguiente (entrenador)", zanjó. Y se despidió admitiendo que "no espero de mis jugadores lo que yo he dado por ellos, sé cómo somos los jugadores".