Cultura

Crónica taurina. San Isidro: Los talibanes y sus favoritismos

(Foto: EFE/Mariscal).

TOROS

Inés Montano | Sábado 16 de mayo de 2026

Hace años en los tendidos de las Ventas pasan cosas inexplicables. Uno empieza a buscar la explicación para las incesantes protestas de unos 20-25 envalentonados del 7 y no la encuentra. Desgraciadamente, las razones de estas protestas tienen más misterio que los ovnis y el monstruo del Lago Ness. Piensas que son unos toristas empedernidos y no protestan por los chivos que salen a las “figuras” de calado de Talavante, o Roca Rey, o Manzanares; entonces piensas que son unos “toreristas” y esperas que reaccionen frente a la actitud decidida y valiente de un Luque o un Fortes, pero tampoco. ¿Qué criterio guía a los palmeros del 7? ¿No serán unos meros resentidos? ¿Quizá van a la plaza para no pagar el psicoanalista?

A lo fundamental. La tarde del 15 de mayo en Las Ventas hubo dos toreros importantes: Fortes y Adrián. Urdiales venía de relleno, como todos los años y se cargó a su primer toro de embestida prometedora sin piedad ni remordimientos. Luego, se arrepintió e hizo hasta un quite. Su segundo tenía mala leche y lo que vimos fue un amaño para mostrar que el toro era malo malísimo y que él se esforzaba mucho por sacarle la faena. Lo mejor que le salió fue la estocada: entera y mortífera.

Fortes no cede el terreno. Dardillo (2º12/20) iba a por él desde el tercio de las varas. Y durante la faena acosaba sin parar hasta proporcionarle al toreo que sendas palizas. Pero el pundonor y la voluntad pueden más. Fortes salió a por Vivaracho (5º9/20), pasando previamente por la enfermería. La faena quedó en un suspiro: de un muletazo al natural a otro con temple, arte y valentía. Duraban los pases un segundo y parecían eternos. No había tandas, sino una eternidad hecha un instante. La espada quedó algo desprendida y hubo un trofeo de mucho peso.

Fernando Adrián abrió la puerta grande. Los melindrosos, que consintieron el robo de Talavante dos veces, ahora dirán que la puerta grande de Adrián se abrió con “cierta” polémica. ¡Ridículos! La única polémica que hay es: un número de presumidos de “sabedores” son unos resentidos que calculan “ángulos” de dentro o de fuera con la escrupulosidad de unos nuevos Euclides. Y, por desgracia, no son capaces de fijarse en tres cosas fundamentales: la complejidad del toro (Herrerillo 6º12/20), en el valor del torero (no ceder ni un pase frente a Encarcelado 2º9/20), y la emoción que transmite una faena breve y bien hecha.

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