La escuela de cocina del restaurante Villa Retiro, con estrella Michelin, lleva casi una década formando a jóvenes en situación de vulnerabilidad que buscan una oportunidad. Impulsada por el chef Fran López junto con el programa Incorpora de la Fundación ”la Caixa”, la escuela ha formado a más de 200 profesionales, como Abdallah, un joven migrante de 17 años que sueña con convertirse en un gran cocinero.
La Escuela de Cocina Villa Retiro, en Xerta (Tarragona), es hoy un referente para jóvenes en riesgo de exclusión social que desean construir su futuro en torno a los fogones. «Como empresa buscábamos hacer algo solidario y pensamos que era muy bonito dar formaciones para que al final pudieran encontrar un camino en nuestra profesión», explica el chef Fran López.
En 2018, la Escuela de Cocina Villa Retiro inició su colaboración con el programa de inserción laboral Incorpora, de la Fundación ”la Caixa”, una alianza que supuso un nuevo impulso para el proyecto formativo de la escuela y permitió ampliar las oportunidades para jóvenes en situación de vulnerabilidad. Desde entonces, más de 200 jóvenes han encontrado una vía de entrada al sector de la restauración.
Uno de los alumnos es Abdallah Siradj, un joven argelino de 17 años que lleva solo 7 meses en España. Descubrió el curso de cocina de Villa Retiro gracias a los educadores del centro de menores de Tortosa (Tarragona). « Otro de los participantes es Zakariyae Himmit, de 30 años, que llegó a Tortosa hace dos años desde Marruecos
Cada semana, ataviados con chaquetilla profesional, delantal y gorro, Abdallah, Zakariyae y el resto de sus compañeros escuchan atentamente las explicaciones de los profesores y se esfuerzan por aprender el oficio.
La formación se estructura en dos niveles: el primero, de auxiliar de cocina, dura tres meses y ofrece una aproximación inicial al oficio; el segundo, de cocinero, se prolonga durante cuatro meses y permite especializarse y profundizar en los conocimientos culinarios.
La parte práctica se complementa con sesiones teóricas sobre otros aspectos de la restauración, como la relación con los proveedores o el conocimiento de distintos productos. Los estudiantes también trabajan habilidades transversales como la puntualidad, la limpieza o el respeto.
Además de orientar a las personas en riesgo de exclusión social que buscan empleo, en Incorpora se realiza una labor constante de sensibilización para animar a más empresas a ofrecerles oportunidades laborales.
La colaboración entre el programa Incorpora y la Escuela de Cocina Villa Retiro contribuye a construir territorios socialmente más responsables. En entornos rurales como Xerta, donde las oportunidades laborales suelen ser más limitadas, iniciativas como esta generan dinámicas inclusivas que fortalecen el tejido social y económico.
La implicación de empresas locales comprometidas no solo facilita el acceso al empleo de personas en situación de vulnerabilidad, sino que también impulsa modelos de desarrollo más equitativos, sostenibles y vinculados al territorio.