Cultura

Crónica taurina | Feria de San Isidro: artistas sin arte

(Foto: Efe).

TOROS

Inés Montano | Viernes 22 de mayo de 2026

Por enésima vez se juntaron en la plaza de Las Ventas los dos elementos del toreo ‘trendy’, del toreo ‘artístico’: el toro ‘cómodo’ y las figuras así autoproclamadas y elevadas a la enésima potencia del toreo gracias a los chanchullos entre la prensa/televisión, los empresarios y demás fuerzas oscuras. Un sonoro grito de ‘¡Petardo!’ fue poco para expresar la desesperación y la indignación del público. Ocho toros han caído y los corrales quedaron limpios de los desechos de tientas de San Lorenzo, de su Puerto y de su Ventana.

José María Manzanares ya nos ha acostumbrado a su impresentable presencia en el ruedo. No tiene ganas de torear, pero mientras cobra, demasiado, se mantiene. Despegado, desganado y descarado. Metió la espada con gran solvencia y sin necesidad de entrar en la suerte.

Juan Ortega es muy exigente con el ganado que lidia. Perdón, torea, porque la categoría de lidiador, de momento, le queda grande. Si el toro no sale como lo quiere este maestro del arte efímero, no sabe ni que hacer con él. Sus ejemplares, que no tenían ninguna maldad y ciertos atisbos de prometedora embestida, se fueron al desolladero.

Pablo Aguado ha malogrado su primera faena porque no sabía por dónde se descabella al toro: patética ‘figura del toreo’ quedó encogiéndose los hombros ante un pobre animal que aguantó una docena y media de golpes de descabello. En esto queda el toreo preciosista, de búsqueda eterna de detalles y nunca de una faena bien cuajada.

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