Sociedad

Claves del caso Andic: obsesión por el dinero, una huella sospechosa y el borrado del móvil

Jonathan Andic, esposado y escoltado por agentes de los Mossos d'Esquadra (Foto: Efe).

MANGO

Efe | Sábado 23 de mayo de 2026

A la espera de que la investigación en marcha depare evidencias más sólidas, la imputación por homicidio contra Jonathan Andic, hijo del fundador de Mango, se sustenta en múltiples indicios, pero sin ningún testigo ni pruebas directas: un tribunal popular deberá decidir, en caso de juicio, si son suficientes para condenar.

En el auto que fijó a Andic una fianza de un millón de euros para evitar la prisión, la jueza enumera el "cúmulo de indicios" que a su parecer abonan la hipótesis de los Mossos de que planificó el homicidio de su padre, Isak Andic, el hombre más rico de Cataluña, quien murió el 14 de diciembre de 2024 al caer desde 150 metros de altura en una excursión de montaña en Collbató (Barcelona), que hacía a solas con su hijo.

Los indicios que esgrimen los Mossos, todos ellos periféricos en una muerte sin otro testigo que el propio investigado, sin cámaras ni arma homicida, son sin embargo insuficientes para la defensa, que prepara una ofensiva para desactivar las conjeturas de la policía con el argumento de que se basan en elementos sin contextualizar, razonamientos sesgados y mensajes telefónicos de incluso hace años.

Obsesión por el dinero

A partir de los informes de la policía, que interrogó al entorno de los Andic y analizó los mensajes telefónicos que padre e hijo intercambiaron, la jueza instructora apunta como móvil del supuesto homicidio su mala relación y la "obsesión" de Jonathan por el dinero.

Los investigadores creen que el primogénito pudo actuar movido por el rencor hacia su padre, un empresario que montó un imperio textil de la nada pero que no vio a su hijo capaz de sucederle al frente de la compañía. La relación entre ambos era complicada, según la jueza: Jonathan ejercía "manipulación emocional" sobre su padre, especialmente por su "obsesión por el dinero".

De esa forma logró que le cediera una herencia en vida, pero tuvieron un último encontronazo por la intención de Isak Andic de dejar parte de su patrimonio a una fundación con fines sociales. Jonathan, según la jueza, organizó la excursión por Collbató para limar asperezas en una conversación a solas.

La defensa, por el contrario, mantiene que la relación entre padre e hijo era buena y apunta a que las supuestas disputas se basan en mensajes telefónicos descontextualizados, algunos de años atrás. También aseguran que los hijos de Andic, incluido el propio Jonathan, tienen la intención de seguir adelante con la fundación filantrópica, lo que desmentiría el móvil económico.

Tres visitas previas

Otro de los principales indicios que la jueza esgrime contra Andic son las tres visitas que hizo los días previos a la excursión con su padre -7, 8 y 10 de diciembre-, acreditadas a través de la placa de bajas emisiones de entrada y salida a Barcelona y los sistemas de vigilancia de tráfico en Collbató (Barcelona).

En su declaración ante los Mossos, Andic aseguró que había acudido a la zona de la excursión quince días antes, en lo que la jueza aprecia una contradicción que constituye un indicio de criminalidad.

El coche de Andic fue "cazado" en Collbató en esas tres visitas previas, pero falta por acreditar que recorriera la ruta de montaña por donde cayó su padre, una excursión sin dificultad alguna que, subraya el auto, solo cuenta con un recodo donde es peligroso despeñarse; justo por el que se precipitó el empresario.

Una huella "deliberada"

En el punto de la caída, los Mossos fotografiaron una huella en el suelo por un "posible resbalón". La Unidad de Montaña llevó a cabo diez simulacros en los días posteriores, lo que les permitió comprobar que es necesario hacer cuatro veces la acción de refregado -dos hacia adelante y dos hacia atrás- para conseguir una pisada similar.

Por este motivo, los Mossos determinaron que la huella fue fruto de una acción "deliberada", ejerciendo presión en el suelo, en una versión que hace suya la jueza: "Realizando un solo frotamiento hacia adelante simulando un resbalón, no se puede generar una pisada como la localizada el día de los hechos".

El borrado del móvil

Según los Mossos, el 25 de marzo de 2025, tres meses después de la muerte de su padre, Jonathan Andic cambió su Iphone 14 por un modelo superior, el Iphone 16 PRO, "borrando el contenido del antiguo teléfono".

Tanto los Mossos como la jueza ven como un indicio la "desaparición, en extrañas circunstancias" del móvil antiguo del primogénito, que manifestó a su secretaria que se lo habían robado en Quito (Ecuador), en un "viaje relámpago" del 25 al 26 de marzo.

Según remarca la jueza, las fechas de la "desaparición" del antiguo terminal "coinciden" con la publicación de varias informaciones sobre la reapertura de la causa por la muerte del empresario -se archivó provisionalmente el 20 de diciembre de 2024 y se reabrió el 30 de enero-.Las gestiones de Mossos para comprobar la pérdida o sustracción del móvil inicial de Andic no han dado resultado.

Caída en "tobogán"

Según el informe forense, Isak Andic cayó por el precipicio como si resbalara por un "tobogán", con los pies por delante, lo que explica que todas las lesiones fueran en el lado derecho, sin ninguna en las manos, por lo que descarta el resbalón.

La defensa, sin embargo, prepara una batería de pruebas periciales, basadas en análisis técnicos, para apuntalar la hipótesis de que el empresario pudo despeñarse al perder pie y descartar que fuera empujado, en cuyo caso la trayectoria de la caída habría sido otra.

Las "contradicciones"

El mismo día de los hechos, Jonathan Andic declaró a los Mossos que cuando iban por el sendero se adelantó unos cuatro o cinco metros, que su padre se detuvo a tomar unas fotos con su móvil, que no lo tenía a la vista y que, mientras caminaba, escuchó un ruido de piedras cayendo. Se giró, vio un cuerpo rodando entre los matorrales y escuchó entonces un fuerte golpe y un gemido de dolor.

Quince días después, el 31 de diciembre, el primogénito compareció de nuevo ante los Mossos y mantuvo que su padre usó el móvil al principio y ya no lo volvió a utilizar. El volcado del teléfono confirma esa versión, por lo que la jueza cree que se contradijo respecto a sus explicaciones iniciales.

En su primera llamada a emergencias, a las 12:36 horas, el primogénito de Andic aseguró que creía que su padre se había caído por un barranco. A las 13:13 horas, cuando le llamó una enfermera del Sistema de Emergencias Médicas (SEM), manifestó que él iba adelantado y que de repente oyó un ruido de piedras y al girarse vio al empresario "gritar y caerse", en lo que la jueza aprecia una versión "modificada".

Según los Mossos, si la distancia entre padre e hijo era de unos 3 o 4 metros, y teniendo en cuenta que la visibilidad ese día era buena, "pudo ver sin género de dudas la caída", ya que para no apreciarla debían haber estado a unos 8 u 9 metros el uno del otro.

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