El Real Madrid se quedó muy cerca de la gesta en Atenas. Sin Tavares, Garuba ni Len, la formación de Sergio Scariolo rozó la Duodécima ante Olympiacos, que remontó en el parqué del Panathinaikos, su eterno rival, para reconquistar el trono de Europa 13 años después.
El Madrid ha perdido su tercera final de la temporada en la capital de Grecia tras la Supercopa y la Copa del Rey. Murió en la orilla y se centrará en la Liga Endesa.
Tres años después, los dos equipos se disputaban el trono europeo. El Madrid afrontaba un reto complicadísimo, ya que se medía al mejor equipo de la fase regular sin sus tres pívots. Pese a esta difícil situación, firmó un buen inicio firmando un 0-4 de salida.
Tras el 0-4, el equipo local reaccionó por medio de su poderío interior. Una reacción fugaz porque el club blanco seguía intenso en defensa, enchufado en ataque como constató con un triple de Lyles que provocó el tiempo muerto de Bartzokas (1-9 a falta de 7:27, primer cuarto).
El líder de la Liga Endesa estaba entonado desde el perímetro (3/4 triples, dos de Lyles). Tras el triple de Abalde, el favorito de la 'final four' cambió el escenario del partido gracias a la dupla Vezenkov - Walkup, claves en el 9-0 de parcial.
El Real Madrid era superior en el poste bajo por medio de las penetraciones de Hezonja, Feliz y Maledon y también era fiable en transición. Su defensa interior atascó al gigante griego, que se precipitó en más de un ataque con tiros forzados sin éxito.
El segundo cuarto fue disputado en su inicio hasta que el Olympiacos pudo hacer más penetraciones interiores con las que generó espacios para sumar puntos. Su mayor movilidad interior fue determinante para romper la solidez del Madrid, que solicitó tiempo muerto para frenar la superioridad local (25-29 a falta de 7:10, segundo cuarto).
El tiempo táctico fue positivo para el bloque de Scariolo porque cortó el sometimiento heleno recuperando su firmeza defensiva y llevando la iniciativa del juego con el marcador aún a su favor.
Fournier dinamitó la final con sus ocho puntos y una asistencia a Peters en un tramo en el que el Madrid y fue mucho menos efectivo en el perímetro. Dos condicionantes que pusieron por delante al conjunto de Bartzokas (38-36 a falta de 2:21).
En el tramo final del primer tiempo, los dos finalistas se intercalaron varios puntos desde la línea de tres. Lyles seguía liderando al Madrid -registraba 5/6 en triples- y Fournier continuaba liderando la ofensiva local.
El equipo ateniense comenzó superior el tercer cuarto hasta que Hezonja apareció de nuevo. El alero croata era una garantía en la zona y también destacaba como asistente. Una asistencia fue aprovechada por Abalde para anotar su tercer triple en cuatro intentos para nivelar la contienda a 49.
Campazzo y McKissic tuvieron un pique que perjudicó al argentino porque fue castigado con su tercera falta personal. Tras este lance, Feliz sobresalió en ataque y defensa para poner por delante a un Madrid otra vez por delante en el marcador gracias a su 0-10 de parcial (54-60 a falta de 3:45, tercer cuarto).
El parón vino bien al club griego. Su poderío interior fue providencial para apretar el marcador en una fase con mucha intensidad y ritmo. El desgaste físico en una final a cuatro siempre es considerable y comenzaba a notarse en ambas escuadras. Pese al cansancio, el vigente campeón de la Liga Endesa alargó su gran defensa y se marchó al último cuarto con cuatro puntos de ventaja (61-65).
Tres triples seguidos fueron el inicio del cuarto tiempo. Los de Bartzokas comenzaron mejor este periodo decisivo ante un Madrid agotado con Maledon tirando del carro con el resto de sus compañeros 'apagados'.
El Olympiacos se complicó la final entrando en bonus con seis minutos y medio de juego por disputarse. Logró reconducir la situación provocando tres faltas individuales del cuadro blanco en poco más de un minuto en un tramo disputadísimo con pocos puntos.
El combinado español se desconectó cuando no tocaba. Una desconexión corta aprovechada por la escuadra helena impulsada por Peters porque recuperó la ventaja en el marcador gracias a su talento individual.
La final se igualó en el penúltimo minuto con un triplazo de Hezonja. Sin embargo, dos faltas discutibles a favor del club local decantaron la balanza, puesto que no falló desde la línea de tiros libres. Se situó con seis puntos de diferencia a falta de 45 segundos. Una renta suficiente para que el gigante griego, muy superior en el rebote, recupere el trono de Europa 13 años después y acabe con la maldición del ganador de la fase regular y del anfitrión.
92 - Olympiacos (19+27+15+31): Walkup (10), Vezenkov (12), Papanikolaou (-), Dorsey (1), Milutinov (8) -cinco inicial-; Ward (7), Peters (16), Joseph (5), Hall (4), McKissic (5), Jones (4), Fournier (20).
85 - Real Madrid (26+18+21+20): Lyles (24), Abalde (9), Campazzo (5), Okeke (-), Hezonja (19) -cinco inicial-; Kramer (-), Procida (-), Maledon (8), Almansa (-), Deck (4), Llull (3), Feliz (13).
Árbitros: Sreten Radovic, Robert Lottermoser, Olegs Latisevs. Eliminaron por faltas a Trey Lyles.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la final de la Euroliga, disputado en el Complejo Olímpico de Deportes de Atenas (OAKA)- Telekom Center Athens, con capacidad para unos 18.300 aficionados (1.200 del Real Madrid, según datos del club). En el palco, entre otros, se encontraban la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón; el presidente del Consejo Superior de Deportes, José Manuel Rodríguez Uribes; el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez o el director general de la Euroliga, Chus Bueno.