Antes que nada, César Antonio Molina es un excelente poeta. Socialista democrático, político serio y responsable, se apartó de su cargo porque así se lo exigía la coherencia ideológica. Estamos ante un intelectual de sólida envergadura.
“Yo consideraba tan incompetente a Zapatero que no me habría imaginado que hubiera sido capaz de armar toda esta estructura económica y hacer dinero”, ha declarado en COPE César Antonio Molina. Y añadió: “Transmitía la imagen de que era una persona absolutamente incapaz de tener ideas claras sobre más allá de tres o cuatro cosas y menos en cuestiones económicas”.
Quien así habla tiene motivos suficientes para conocer a fondo a José Luis Rodríguez Zapatero. Durante dos años fue su ministro de Cultura. Respaldado por una ingente obra literaria, las palabras de César Antonio Molina, hombre moderado y prudente, tienen especial significación. A pesar de la “incapacidad” que caracteriza a Zapatero según su ministro, ha organizado una extraordinaria y compleja red internacional con presuntos objetivos de corrupción.
No es mi estilo profesional cargar las tintas. Por el contrario, cuando estalló el escándalo tras su implicación, publiqué un artículo subrayando las virtudes que adornaban al imputado. Pero, según pasan los días, cada vez va quedando más clara una realidad que se disimula porque afecta a Pedro Sánchez. Hasta tal punto eso es así que no solo los dirigentes del Partido Popular exigen la convocatoria inmediata de elecciones generales, también lo hacen los socios de Sánchez, como Aitor Esteban del PNV, y, por supuesto, el que fue gran hombre de Estado en el siglo XX, Felipe González, el político que engrandeció al Partido Socialista Obrero Español. A todo ello habrá que sumar la reacción de la opinión pública, asqueada ante el espectáculo que se desarrolla abiertamente ante los ojos atónitos del pueblo español.