Altos, guapos y listos. Los toros de Pedraza salían al ruedo, se orientaban y luego apechugaban lo que le echen con más o menos bravura, pero con indudable presencia y listeza.
Lástima que todas las faenas se puede resumir en esto:
La lidia brillaba por su ausencia: los varilargueros dejaron unos detalles como una vara justo en el espinazo, a medias entre los cuartos traseros y delanteros. Excepto Juan Melgar ovacionado, los demás agujerearon y barrenaron a gusto. Los puntilleros pronto van a merecer el título de ‘avivadores’, levantan hasta a los toros moribundos.
Isaac Fonseca dejó un par de tandas de buen trazo con Buscadero (1º10/20) y coronó la faena con un estoconazo. Se jugó la vida sin sentido haciendo un pase cambiado a destiempo a Hurante (4º3/22). Mucho mérito en aguantar al contrario, pero la faena quedó en un esbozo. Varios pinchazos.
José Fernando Molina de gallardos andares, no cuidó la lidia ni tampoco ajustó las faenas ni a Tontillato (2º10/20) ni tampoco a Mironcillo (5º10/21).
Dulce (3º4/21) fue un torazo. Ovacionado al salir y al arrastre, aguantó un sinnúmero de salidas en falso en el tercio de banderillas. Embestía sin parar, sin dejarle respirar al torero, que todavía no tiene la preparación para este torbellino en el que quedó metido.
Jarocho derrochó valentía, pero dejó una impresión agridulce, mejor dicho muy agria cuando entró a matar dos veces tirando de trampillas. Lo mejor de Hurón (6º10/20) fue una serie de naturales engarzados uno por uno con temple.