Opinión

La internacional socialista: de Marx a Zapatero

TRIBUNA

Mercedes Martínez Arranz | Viernes 29 de mayo de 2026

El fundador del comunismo el señor K. Marx es el responsable histórico e ideológico, junto con su amigo Engels de la situación actual de España y de parte del globo. Engels financió la vida de su amigo en todos los órdenes, tanto económico, como personal, moral y político, cubriendo todas sus fechorías; llegando incluso a suplantar su paternidad también a nivel biológico, ya que como es sabido, Marx dejó embarazada a su criada. Para que su mujer no se enterase, dijo que era de Engels. Pobre señora Mary Von Westphalen víctima del feminismo socialista del que son herederos Ábalos y Koldo, que son feministas porque son socialistas o viceversa.

Aquí tenemos una de las muchísimas pruebas de la calidad moral de estos sujetos, que fueron capaces de mentir a su familia sin el menor escrúpulo. Imaginémonos lo que fueron capaces de hacer con la sociedad; bueno, no hace falta que utilicemos la imaginación porque desgraciadamente lo hemos experimentado en la historia, y, seguimos viendo que la onda expansiva de la Primera Internacional continúa radiando el mundo. Un efecto mariposa que está infectando la tierra.

La mentira moral, antropológica, ideológica y científica en la que se basa el marxismo ha infiltrado en la política nacional e internacional desde entonces. Veámoslo.

Éticamente y moralmente, parten de la concepción de que la religión es el opio del pueblo, no porque consideren que la religión produzca un estado de anestesia de la sociedad anti revolucionario que paralizaría la lucha ( estos dos sujetos, sabían que todas las religiones o todas las civilizaciones han ido a la guerra por proteger su fe, pues estos dos personajes, conocían la historia perfectamente), sino que querían abolir la religión, porque esta permite crear un suelo moral y legal, que sustenta la distinción entre el bien y el mal. Sabían que desde la religión se crea una tradición, una convención, una ortodoxia, un suelo racional y legal, que permite la civilización, y, en el caso del cristianismo, la democracia. El cristianismo es la única religión que histórica y ontológicamente es compatible con la democracia.

Estos sujetos siniestros donde los haya sabían perfectamente que la diferencia entre el bien y el mal, y eso de amor al prójimo, tenía que ser abolido, para poder de esto modo destruir la sociedad y erigirse ellos como el nuevo orden moral, que consiste en decir a la población que deben desposeerse de sus bienes para que ellos se queden con todo, escondiendo sus verdaderas intenciones bajo esa famosa frase: ¡de cada cuál según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades!

Esto, es lo mismo que nos decía el señor Zapatero hace poco, pero en tono ultrawoke: ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho. Y todos hemos visto en estos días, que esto en realidad quería decir: ¡ser socialista consiste en que tengáis muy poco para que yo tenga y robe mucho!

La mentira antropológica tiene muchas ramas, pero la más peligrosa y dañina, parte de definir al ser humano dentro de la historia como un ser dividido ontológicamente en clases. Definir al ser humano solo por su posición dentro del sistema de producción es una aberración antropológica, lógica, social y moral. Cualquier antropólogo sabe que un ser humano es algo más que su cuerpo, que su trabajo o que su posición económica. Un ser humano socialmente se define por muchas cosas, por su lengua, por su cultura, por su religión además de su por constitución ontológica y antropológica ya sea esta, entre mente y cuerpo, o entre mente, cuerpo y espíritu.

Esta aberración antropológica que define al ser humano solo como trabajo, solo como práxis, nos conduce a la mentira del marxismo científico.

Estudiando el pensamiento de Marx, el Marx “científico” o si quieren al Marx filósofo, vemos que ni el mismo fue capaz de definir lo que era una clase, concepto clave para su ideología. Concebía la historia como la lucha de clases, a saber, la de la burguesía y el proletariado, como si solo hubiera dos clases. Es decir que, de todo el arco económico social, para el marxismo solo existían los que poseían los medios de producción y los asalariados. Claro, tiene que haber dos enemigos diferenciados, dos bandos para que triunfe la revolución...

Él mismo sabía que esto era una mentira necesaria para su revolución y la dejó patente como mentira en sus escritos, se le coló la verdad...en el libro tercero del Capital, en su último capítulo titulado Las clases, cuando pregunta qué es una clase y cuántas hay, ni el mismo se pone de acuerdo consigo mismo; llegado a decir literalmente que hay tantas clases como salarios y profesiones. Cita a funcionarios y a médicos como clases distintas entre sí, a su vez distintas de las dos grandes clases proletarios y burgueses. Y para más inri, afirma la existencia de una infinita fragmentación en subclases de las otras dos: viticultores, agricultores, dueños de bosques, pescadores, etc., etc. etc. y así ad infinitum.

Es decir, si la clase se forma por el salario que se percibe, hay infinitos salarios e infinitas clases dentro de una clase... La historia no sería ya la lucha entre dos grandes clases, la burguesía y el proletariado, sino que sería, en todo caso, la lucha de todos contra todos, que diría el señor T. Hobbes.

La historia nos desvela no solo la mentira socialista de que la historia de los pueblos se base en la lucha de clases, sino que nos muestra la realidad histórica de que el socialismo consiste en someter a la población al yugo de la pobreza y de la falta de libertad en todos sus órdenes.

La historia diría yo con San Agustín, consistiría más bien, en la lucha entre los que pertenecen a la ciudad de Dios, esto es, los que buscan y aman la verdad y al prójimo, y los que aman la mentira y odian al prójimo. Es decir, la lucha espiritual entre el bien y el mal de toda la vida desde que Caín mató a Abel.

Puede que dentro del hemiciclo español haya sujetos de las dos ciudades mezclados en una misma bancada ( el trigo está mezclado con la paja), pero lo que no podemos negar es que el socialismo, como filosofía política es un error, tanto ontológico y antropológico, como científico y moral, que lleva a la larga, al que lo sostiene y defiende a la ruina personal, moral y económica (Koldo, Ábalos, Zapatero, Cerdán, Gómez, etc.), así como a la misma ruina en todos los órdenes a los países que lo han implantado como Cuba o Venezuela entre otros muchos.

Da igual que sea socialismo del siglo XIX, del XX o del XXI todos ellos son falsos y dañinos para la humanidad.

Sánchez se ha reunido con el Papa de Roma, para intentar lavar la corrupción de su partido y de su líder ideológico, el señor Zapatero. No hay que olvidar que Jesús iba a casa de publicanos y pecadores, no para reafirmarles en su error, sino por ver si con su presencia se convertían. Ahora viene el Papa a España...ojalá que tras este encuentro veamos la conversión pública de Pedro Sánchez y su renuncia al socialismo.

Que quede patente que la Iglesia Católica, considera el comunismo incompatible con la fe cristiana.

Quién sabe, nada es imposible para Dios.