Deportes

El PSG de Luis Enrique, bicampeón de Europa en una final agónica ante el Arsenal

FINAL

Diego García | Sábado 30 de mayo de 2026
Ambos equipos se vaciaron en un duelo de estilos épico y muy igualado entre el mejor ataque y la mejor defensa. Goles de Havertz y Dembélé. La tanda de penaltis decidió, con Beraldo como héroe. La gloria esquiva de nuevo a los 'Gunners'.

El PSG confirmó este sábado su hegemonía en Europa al proclamarse campeón de la Liga de Campeones por segunda vez consecutiva, algo que, en este formato, sólo había logrado el Real Madrid de Zinedine Zidane (en 2016 y 2017). Los franceses derrotaron en la final al Arsenal y celebran su primacía en el Viejo Continente por todo lo alto. El partido decisivo correspondió con las expectativas, que hablaban de un choque de estilos muy igualado. No obstante, se enfrentaban el mejor ataque de la competición (44 goles anotados antes de esta fecha) y la mejor defensa (sin derrotas y con nueve porterías a cero en los 14 choques disputados en esta edición del torneo continental). Sin duda, entraron en colisión los dos escuadrones más brillantes, en cuanto al sentido colectivo, y la batalla se vivió con una intensidad y epicidad sobresalientes que desembocaron en una prórroga y en una tanda de penaltis en la que se terminó por notar el peso de la experiencia. La oda a los técnicos españoles se la llevó el asturiano. París se vuelve a desmelenar como el rey del fútbol en la esfera de clubes.

El Arsenal empieza fuerte

Luis Enrique se había pasado el curso 'mimando' del mejor modo posible a sus pilares, como es el caso de Marquinhos. No le importó ser 11º en la Fase Liga y tener que disputar el 'playoff' previo a los octavos de final. El entrenador asturiano aplica un plan férreo que estudia cada detalle y la prioridad es llegar a la primavera en plenitud, tanto física como de funcionamiento coral. Y lo ha vuelto a lograr, dejando atrás en las eliminatorias a Chelsea, Liverpool y Bayern. Con la plantilla cada vez en mejor forma y más sana. Y todo ese trabajo le permitió alinear esta noche, en el Puskas Arena de Budapest, a su once de gala. El mismo que la pasada temporada arrasó al Inter para alzar el trofeo de campeones europeos, con Fabián Ruiz instalado en el centro del campo. Los galos saben que su éxito depende de ellos mismos porque son capaces de imponer su juego a cualquiera, de modo que no tenía sentido ejecutar probaturas.

Caso diferente era el de Mikel Arteta, que no había podido contar con sus dos laterales derechos. El vigente campeón de la Premier League no ha estado en condiciones de repartir descansos, pues la carrera por alzar el trofeo doméstico por vez primera en 22 años se ha estirado hasta mayo. Eso significa que los efectivos han arribado al límite a estas alturas del calendario, hecho que obliga al estratega a tomar decisiones. Y el donostiarra optó en este evento por alinear dos zagueros como laterales de perfil defensivo. Piero Hincapié y el español Cristhian Mosquera fueron de la partida en una apuesta resbaladiza... que le salió perfecta al técnico vasco. Ambos rindieron a la perfección en su marcaje sobre las flechas Désiré Doué y Khvicha Kvaratskhelia, gracias también a las ayudas de Bukayo Saka y Leandro Trossard. Los 'Gunners' han hecho historia al romper la larga sequía en su país porque han perfeccionado el achique, bien en bloque alto, medio y bajo. Atrás ha quedado el virtuosismo colorido del otoño. Son un muro rocoso que muerde en transición y con esas armas se plantaron a por la gloria. Y golpearon primero.

La pelota echó a rodar con ambos conjuntos amenazando con presionar a cancha completa y quedaron claras las líneas de actuación casi de inmediato. Los galos quisieron controlar el cuero y dominar la situación desde la posesión, mientras que los londinenses aumentarían el ritmo siempre que pudieran, en busca de la verticalidad más directa. Y cuando unos y otros estaban todavía asentado sus guiones llegó el 0-1. En el sexto minuto Marquinhos despejó un pase rival en el centro del campo pero el cuero golpeó a Trossard y se transformó en una asistencia hacia Kai Havertz, que se escapó en una conducción frenética para fusilar a Matvey Safonov casi sin ángulo. El atacante alemán, titular por su olfato de gol en los días grandes (le dio al Chelsea una Champions y anotó en la noche crucial de esta Premier), condujo a toda velocidad y cruzó un latigazo inmaculado, por arriba. Rubricó un golazo que adelantó a los ingleses y, además, les dio la coartada inmejorable para implementar la ortodoxia de su libreto sin contemplaciones. Antes del descanso sólo chutaron una vez más y no volverían a dirigir un remate a portería en el resto del minutaje. El candado fue prioritario para gestionar la tempanera ventaja.

El PSG avanza

El PSG no suele pestañear cuando vienen mal dadas. Esa es parte de la grandeza en la que llevan instalados desde la marcha de Kylian Mbappé. Su potencial colectivo, con la presión asfixiante y la hiriente dinámica y movilidad ofensiva, llega a la meta tarde o temprano. Así que encajaron el imprevisto, causado por el riesgo que comporta colocar a la linea defensiva en la medular del campo, y retomaron su hoja de ruta como si nada. Sin precipitaciones. Su cota de posesión alcanzaría el 75%, con Vitinha a los mandos. Eso sí, el desafío no era sencillo pues en la otra trinchera yacía una retaguardia imperial que sobrepobló los pasillos interiores para negar toda opción de juego francés entre líneas. Las ayudas exteriores también complicaron las circulaciones y los parisinos no pudieron generar el torrente de ocasiones acostumbrado antes del intermedio. Sólo la hiperactividad de Doué, el filo de Ousmane Dembélé y la potencia en conducción de Nuno Mendes inquietaría al bloque isleño. De hecho, fue el primero, la perla gala, el que avisó en el minuto 12 al trazar una diagonal que el colosal Gabriel Magalhaes le arrebató a 'Kvara' cuando el georgiano se relamía en el área.

De inmediato Doué volvió a amenazar, esta vez con un pase en profundidad hacia Fabián, que cruzó demasiado su zurdazo. El sistema de Luis Enrique gusta también de poner señuelos para que los interiores, como Fabián o Joao Neves, ataquen el espacio a la espalda de la zaga oponente. Por ahí rascarían un par de acercamientos sin concreción acertada, mas el Arsenal no permitía desborde exterior y los avances morían de manera insistente en centros laterales que hicieron las delicias de Gabriel y de William Saliba, dos de los mejores antiáereos que esta noche lo bordaron. Los 'Gunners' hicieron su partido en todo momento, tratando de incomodar el discurrir del PSG y aprovechando cada falta para buscar una acción de estrategia. Ya sea en el saque inicial, en el que Declan Rice metió un pelotazo parabólico al estilo del rugby para ganar metros, o en una infracción cometida en el centro del campo que derivó en un centro largo hacia el área francesa. El balón parado como Santo Grial. Ese es su juego y se abrazaron a él con consistencia y con la inteligencia táctica característica, que prescribe presiones selectivas cuando la combinación contrincante mira hacia atrás. Su ocupación de espacios es proverbial y Arteta también estudia cada detalle. Por eso no salieron jugando desde atrás casi nunca. No iban a ofrecerle a los galos la opción de robar alto, una de sus principales virtudes.

Sólo brillan los delanteros franceses

La media hora tomó forma con los dos equipos desplegando sus estilos sin peros aunque la mayor comodidad era inglesa. Es más, en el 26 rompió por dentro Myles Lewis-Skelly (titular en detrimento de Martín Zubimendi por esto mismo, por sus conducciones que rompen líneas), Martin Odegaard se desperezó y abrió para el centro venenoso de Saka que Safonov neutralizó providencial. Todo marchada sobre ruedas para el riguroso escuadrón londinense, si bien perdía la pelota demasiado rápido y no pudo conectar con Havertz para esbozar contragolpes a menudo. Porque el PSG también hacía su trabajo como corresponde. Sólo le faltaba desequilibrar en tres cuartos de cancha y acelerar el ritmo de pase. Estaban priorizando el aplomo mas en la recta final de la primera mitad aceleraron un tanto. Y surgieron los espacios. La movilidad de la orquesta, Doué y otro desmarque sorpresivo de Fabián provocaron las intervenciones in extremis de Gabriel y de David Raya, en salida urgida. En el 43 Ruiz cabeceó fuera un centro astuto de Nuno Mendes desviado por Hincapié y en el 50 buscó un centro-chut que leyó bien el meta catalán. Las espadas estaban en alto y los 'Gunners' no se marcharon al camarín sin dejar claro su veneno: en el 48 una asociación maravillosa por derecha devino en una asistencia de Odegaard a Havertz, que se encontró sin marca en el área hasta que Marquinhos se cruzó para salvar a sus compañeros -minuto 48-.

En el entretiempo se encontraba más feliz Arteta, a pesar de haber dispuesto sólo del 24% de posesión y de haber completado 237 pases menos que su rival. Los datos clave eran el 0-1 del marcador y el no haber concedido ocasiones claras a la ofensiva más mortífera de la competición. La red de ayudas había funcionado en plenitud, con Rice sobresaliente como comandante de las emboscadas. Así que el que debía tocar alguna tecla era Luis Enrique. Y lo hizo. Activó el liderazgo de Vitinha y el cerebro luso, a la postre MVP de la final, impuso un tempo más alegre en la reanudación. En primera persona comenzó a descolgarse y a dividir. En torno a él crecieron sus colegas hasta empezar a tambalear a unos ingleses que siguieron parapetados. Y que trataron de volver a meter cloroformo a través de su firmeza defensiva, pero el escenario estaba cambiando. Las estrellas del defensor del título iban de forma decidida a por la reconquista. Apretaron con más agresividad y verticalidad, desperezaron a Raya con una falta directa lanzada por Achraf Hakimi y pescaron el empate en el único error de la zaga británica. En el minuto 65, el renacido 'Kvara', ausente hasta entonces, hilvanó una pared rapidísima con Dembélé en el pico del área, se le coló a Mosquera con oficio y el defensor cometió penalti sobre el georgiano. El Balón de Oro tomó la responsabilidad y emitió un derechazo fuerte, raso y ajustado. Imparable.

Con 1-1 el PSG tampoco pestañearía mientras que el Arsenal sí reaccionó con variantes. Comparecieron Jurriën Timber (que estaba tocado) y Viktor Gyökeres, en un movimiento que dejó al gris Odegaard en el banquillo y a su esquema con dos delanteros. Y el preparador donostiarra ordenó destapar del todo la estratagema del juego directo. Volvió a acertar, evidenciando por qué es el artífice del refresco de los sueños de la hinchada inglesa. La inclusión del corpulento tanque sueco y el acompañamiento del inteligente germano le daría aire a su delegación; no sólo eso, les entregó una herramienta ofensiva efectiva, por más que resulte rudimentaria. Y a pesar de que todavía concederían chuts desviados de Dembélé y Vitinha, cambiaron la dirección del viento, generando caos en el achique parisino a base de pelotazos, cuerpeos y segundas jugadas. Así ganaron peso en el partido y forzaron a Pacho a salvar a los suyos en el minuto 77. El ecuatoriano y Marquinhos hubieron de multiplicarse y de repeler como pudieron esos centros directos hasta la conclusión. Sin embargo no es tan sencillo tutear a los franceses, que afilaron su colmillo y se prepararon para dañar a la contra, una suerte que casi les entregó el trofeo en varias llegadas nítidas. En el 78 Kvaratskhelia ganó un duelo a Saliba en la medular y se escapó para concluir el mano a mano ante Raya con un remate que se marchó a la madera tras tocar en Lewis-Skelly.

El desenlace ya había llevado a los futbolistas hasta el umbral de sus posibilidades energéticas, así que las sustituciones emergieron de forma inexorable. Fue Arteta el que antes quemó las naves con el destacado Noni Madueke y los desafinados Eberechi Eze y un Gabriel Martinelli que perdonó al fallar en un pase en profundidad claro que dejaba a Madueke ante Safonov. El PSG, por su parte, mantuvo la compostura y el plan. Y al galope de las transiciones bordearían la sentencia antes de la prórroga: Doué le facilitó a Vitinha un cañonazo que rozó la cruceta y Bradley Barcola malgastó hasta dos manos a mano ante Raya. El primero, en el 85, vio al arquero español salir con todo y ganar; y en la segunda opción, en el último minuto del descuento, definió sin tino alguno ni técnica -minuto 97-. La igualdad había gobernado, cada cual con sus argumentos, y decretó un tiempo extra en el que cada parte le perteneció a un equipo, con ocasiones inocuas y un penalti reclamado por los londinenses sobre Madueke. Saka -muy discreto-, Vitinha y Dembélé, los lanzadores de penaltis primordiales, ya no estaban sobre el verde, hecho que tornaba más agónica la tesitura ya que la celebración de la tanda era inamovible a estas alturas. En esa disciplina hubo un chispazo del formidable Raya, que no pudo amarrar la gloria para el Arsenal. Eze y Magalhaes tiraron fuera sus lanzamientos y París subraya su supremacía. El tiempo corroborará si éste es el comienzo de una nueva era con el mejor entrenador de la historia.

Ficha técnica

1(5)- PSG: Safonov; Nuno Mendes, Pacho, Marquinhos (Zabarnyi, min. 106), Achraf Hakimi; Vitinha (Lucas Beraldo, min. 106), Joao Neves, Fabián Ruiz (Zaïre-Emery, min. 95); Kvaratskhelia (Barcola, min. 83), Doué y Dembélé (Gonçalo Ramos, min. 96).
1(4)- Arsenal: David Raya; Hincapié, Gabriel Magalhaes, Saliba, Mosquera (Timber, min. 66); Declan Rice, Lewis-Skelly (Zubimendi, min. 91); Odegaard (Gyökeres, min. 66), Trossard (Martinelli, min. 83), Saka (Madueke, min. 83); y Havertz (Eberechi Eze, min. 91).
Goles: 0-1, min. 6: Havertz; 1-1, min. 65: Dembélé (penalti).
Penaltis: Gonçalo Ramos marca (2-1); Gyokeres marca (2-2); Doué marca (3-2); Eberechi Eze falla (3-2); Nuno Mendes falla (3-2); Declan Rice marca (3-3); Achraf Hakimi marca (4-3); Martinelli marca (4-4); Lucas Beraldo marca (5-4); Gabriel Magalhaes falla (5-4).
Árbitro: Daniel Siebert (Alemania). Amonestó a Mosquera, Saka, Joao Neves, Gyökeres, Declan Rice, Mikel Arteta (en la banda) y a Nuno Mendes.
Incidencias: partido correspondiente a la final de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Puskas Arena (Budapest, Hungría).

TEMAS RELACIONADOS: