El presidente del Gobierno huye hacia adelante, no pide perdón, azuza a los ciudadanos contra PP y Vox y se reafirma en que seguirá hasta 2027.
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha comparecido por primera vez tras el inédito registro de la sede del PSOE en Ferraz por parte de la UCO durante más de 13 horas el pasado miércoles.
Por supuesto, ha descartado dimitir, ratificando su intención de seguir manteniendo su hoja de ruta para seguir avanzando en España hasta 2027 y más allá, frente a una "oposición marrullera" que "quiere derribar" al Ejecutivo "con malas artes".
Así lo ha asegurado en la clausura del 27 congreso de las Juventudes Socialistas de España, el primer acto en el que participa tras conocerse las actuaciones judiciales contra el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y la entrada de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en la sede del PSOE en el marco de la investigación del llamado caso Leire Díez.
"Nosotros, cada vez que ha habido un comportamiento que no sea adecuado a lo que representan los valores y principios del Partido Socialista y del socialismo democrático, hemos actuado con contundencia", ha dicho Sánchez.
No obstante, el líder socialista ha advertido que "ante los infundios, también responderemos con contundencia. Lo que no vamos a permitir es que esta oposición marrullera mezcle una cosa con la otra para tratar de derribar este Gobierno de coalición progresista con sus malas artes".
"Nosotros no negamos los problemas, pero lo que tampoco se puede hacer es negar la cuenta de resultados de este Gobierno de coalición progresista, porque España lleva ocho años, pese a las de las dificultades y los problemas, avanzando", ha señalado.
Ha insistido en que el Gobierno va a seguir con su proyecto "hasta 2027 y más allá", antes de advertir de que los líderes del PP y Vox, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, lo que quieren es de "demoler" los 8 años de construcción de derechos y libertades.
El PSOE ha puesto en marcha su estrategia para tratar de confundir a la opinión pública y defenderse de la avalancha de investigaciones judiciales que afectan a personas tan importantes como el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, los dos últimos secretarios de Organización del partido, José Luis Ábalos y Santos Cerdán, la esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, o su hermano, David Sánchez.
El argumento está muy claro: todo obedece a una maniobra de la "derecha y la extrema derecha". De esta forma, los gurús socialistas matan dos pájaros de un tiro: por un lado, evitan entrar en el fondo de las 11 causas que les afectan, incluida una por presunta financiación ilegal; y de otro introducen en la ecuación su único argumento electoral tras dos legislaturas plagadas de promesas rotas: el miedo a "la ultraderecha".
A lo largo de los últimos días, ministros y portavoces del partido han unificado sus mensajes para trasladar a la opinión pública, de forma torticera y muy peligrosa, que el Ejecutivo no se enfrenta a procesos instructores ordinarios, sino a una ofensiva deliberada que busca alterar las mayorías parlamentarias por vías no democráticas.
Este domingo el presidente de la Generalidad y líder del PSC, Salvador Illa, ha afirmado sin inmutarse que los socialistas no tienen "miedo" a la justicia ante las causas que afectan al PSOE y ha erigido con total tranquilidad al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como un "referente moral" para Europa y el mundo.
En este contexto, Illa ha sostenido que los socialistas son gente que "va de cara" y que "no se esconden", aunque no son "ingenuos". "Nosotros, al lado del presidente Pedro Sánchez", ha zanjado. "Ni nos doblamos, ni nos rendimos", ha añadido, y ha reivindicado las políticas que ha impulsado el PSOE desde que llegó al Gobierno en 2018 en el ámbito económico, social y de "convivencia". Por todo ello, ha dicho, Sánchez y su ejecutivo se han convertido en un "referente moral" y de "dignidad" para el mundo y para Europa.
Desde la mesa del Consejo de Ministros se insiste en que existe un "trato diferencial" y una cacería dirigida, un argumento que el titular de Transportes, Óscar Puente, ha elevado al calificar las investigaciones como "mañas" destinadas a tumbar al Gobierno al margen de las urnas. La cúpula de Ferraz se ha sumado a esta contraofensiva denunciando la manipulación de sumarios bajo secreto y acusando al Partido Popular de instrumentalizar los tribunales tras haber perdido la capacidad de sumar una mayoría parlamentaria.
El ministro para la Transformación Digital, Óscar López, se ha burlado abiertamente de la redacción de los autos del entorno socialista. López ironizó señalando que "se redactan sumarios que podrían presentarse al Premio Planeta como mejor obra literaria" y denunció un claro doble rasero institucional. El ministro afeó que se abran de forma sistemática causas basadas en denuncias de organizaciones ultraderechistas sin aportar pruebas reales, mientras que los pasos de los juzgados se sincronizan deliberadamente con el calendario de las sesiones de control parlamentario.
Desde la dirección orgánica del partido, la portavoz adjunta del PSOE, Enma López, ha intentado blindar las siglas insistiendo en que la vía judicial es un campo de batalla electoral donde la derecha intenta conseguir lo que no logró en las urnas. "En política a los partidos se les gana en las urnas, en el Parlamento, con democracia y con votos", recordó para deslegitimar los procesos penales.
Por su parte, el socialismo catalán se ha sumado de forma contundente a esta teoría del lawfare o guerra judicial. El presidente del PSC en el Parlament, Ferran Pedret, afirmó explícitamente que el Ejecutivo estatal sufre una "operación de asedio" por parte de la derecha política, financiera, mediática y judicial. Pedret equiparó la situación del PSOE con los procesos de persecución judicial espuria que en su día afectaron a líderes internacionales como Lula da Silva en Brasil o António Costa en Portugal. En la misma línea, el president de la Generalidad, Salvador Illa, advirtió que "ingenuos tampoco somos" respecto a los tiempos judiciales elegidos y aseguró que estas maniobras no lograrán doblegar a los socialistas.