Editorial

Los Óscar, como Sánchez, recurren a la conspiración en su defensa de un PSOE acorralado por la corrupción

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Domingo 31 de mayo de 2026

Resulta gravísimo que dos ministros, la pareja de los Óscar, promuevan un nuevo ataque a la Justicia por destapar las montañas de basura que acumula el Gobierno. Sus exabruptos sugieren que en España se está produciendo una suerte de golpe de Estado para derribar el Gobierno; una conspiración urdida por la judicatura y la “fachosfera”. Y esa es la consigna que ordenó difundir y acaba de repetir Sánchez, reconocido como el “one” y acusado por el juez Pedraz de ser el presunto cerebro de la trama mafiosa creada en Moncloa para amordazar a los jueces.

La corrupción que han descubierto la Policía y la Guardia Civil y que instruyen los tribunales demuestra que en España se sientan en el banquillo de los acusados los que incumplen la ley; muchos, desde el corazón del Consejo de Ministros. Aunque Pedro Sánchez se escabulla, algunos ministros, la pareja de los Óscar en particular, prosiguen con su campaña desabrida, insultante para la independencia de los magistrados y en contra del Estado de Derecho, de la separación de poderes y de la propia democracia. Pero los golpistas son ellos, los que quieren seguir en el poder asaltando las urnas y despreciando la soberanía popular.

Después de que Óscar Puente descuidara mantener la seguridad de las vías del tren antes del accidente de Adamuz, Óscar López se prepara para ser triturado en las urnas por Isabel Díaz Ayuso. Y para camuflar sus fracasos, el uno agitó la teoría de la conspiración usando “métodos antidemocráticos” para echar a Sánchez por parte de jueces, fiscales, agentes y periodistas. El otro, acusa a los jueces de abrir las causas contra el PSOE “usando pruebas falsas”. Tan falsas como las chistorras que se zamparon Ábalos, Koldo y compañía, o el supuesto atraco de Begoña Gómez a la Universidad Complutense, o las andanzas venezolanas del gurú Zapatero traficando con petróleo, oro y joyas o, o lo peor, la trama mafiosa creada en la sombra por Sánchez para extorsionar a jueces fiscales y agentes de la Policía y la Guardia Civil por destapar las corruptelas de los que se montaron en el Peugeot y de los muchos que siguen su estela robando a manos llenas.

Así entienden la democracia los Óscar. Todo aquel que atente contra el Gobierno tiene que ser guillotinado por golpista. Están convencidos de que sólo ellos tienen derecho a gobernar, aunque sea en minoría, pues la alternativa que viene está intoxicada por el fascismo. Pero no gobiernan, porque ni pueden, ni saben, ni quieren. Sólo quieren el poder para medrar, abusar y enriquecerse. Para arremeter contra la soberanía popular que se prepara para acabar con todos los corruptos que ocupan La Moncloa. Y la soberanía popular parece apostar por la democracia. No por el fascismo que ellos sí practican disfrazados de “progresistas”. Y, además de los Óscar, Sánchez es el adalid de todo.

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