Sociedad

Descubren en Atapuerca la primera necrópolis infantil del Calcolítico en Europa

(Foto: Fundación Atapuerca).

ENTRE 5.000 Y 4.500 AÑOS

Efe | Viernes 05 de junio de 2026

Una investigación ha identificado en el yacimiento burgalés de Atapuerca restos óseos de niños de entre 0 y 6 años, fechados entre hace 5.000 y 4.500 años, lo que puede ser la primera necrópolis infantil del Calcolítico en Europa.

Se trata de una investigación liderada por la Cátedra de Otoacústica Evolutiva y Paleoantropología de HM Hospitales y la Universidad de Alcalá, con la participación del Laboratorio de Evolución Humana de la Universidad de Burgos y la Universidad de León.

El hallazgo, localizado en la Galería del Sílex del yacimiento burgalés, aporta una evidencia única sobre las prácticas funerarias de las primeras comunidades metalúrgicas y confirma que los niños pequeños recibían un tratamiento diferenciado en la Edad del Cobre.

En total, los investigadores han documentado al menos 16 individuos, de los cuales 11 corresponden a menores de seis años, tres a niños de entre siete y nueve años y dos a adultos.

Hasta ahora, el registro arqueológico del periodo Calcolítico en la península ibérica mostraba una notable ausencia de restos infantiles, lo que llevó a los investigadores a plantear la hipótesis de que los niños pequeños eran enterrados en espacios diferenciados.

Sin embargo, esta teoría carecía de evidencia directa, por lo que el hallazgo en la Galería del Sílex constituye la primera prueba concluyente de esta práctica.

“Este hallazgo nos proporciona, por primera vez, una evidencia directa de que los individuos infantiles recibían un tratamiento funerario diferenciado durante el Calcolítico”, ha señalado Antonio Molina Almansa, primer autor del trabajo e Investigador de la Cátedra de Otoacústica Evolutiva y Paleoantropología de HM Hospitales y la Universidad de Alcalá.

“La presencia mayoritaria de niños en este espacio sugiere una especial atención hacia la infancia, que probablemente tenía un significado social y simbólico más complejo de lo que pensábamos”, ha precisado Mercedes Conde Valverde, coautora de la investigación y directora de la Cátedra.

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