Opinión

Causalidad y Finalidad I

TRIBUNA

José María Méndez | Viernes 05 de junio de 2026

1.- Terminología consistenciaSIN y consistenciaCON.

Una máquina siempre tiene en su exterior una llave de contacto, o una techa de inicio, para ponerla en marcha o pararla. Por el contrario, en un ser vivo la tecla de inicio consiste en su finalismo interno. En todo momento está pulsada y, si se desconecta una vez, eso es la muerte.

Tanto las piezas de una máquina como los elementos de un ser vivo son en lógica condiciones necesarias o sine que non. Con sólo dos condiciones necesarias, una máquina se formaliza en lógica como consistenciaCON. Aparte de las condiciones necesarias hace falta algo extra, una tecla de inicio en su exterior.

En cambio, en un ser vivo basta la consistenciaSIN. La suma de todas las condiciones necesarias se convierte ipso facto en condición suficiente o causa de su actividad. No hace falta ese algo extra a que hacen referencia los sufijos CON y SIN.

Sin embargo, la precedente consideración parece paradójica. Un ser vivo es muchísimo más complejo que una máquina. Estimemos en 10 elevado a 6 (un millón) el número de piezas y conexiones mecánicas, térmicas, eléctricas, etc. de una máquina. Aun así, y en brutal contraste, los biólogos calculan en 10 elevado a 40.000 las condiciones necesarias para formar una bacteria. (Robert Shapiro “Orígenes” Ed. Salvat, pag. 119). La distancia en los exponentes es de 6 a 40.000. Si atendemos sólo a la mayor o menor complejidad, la consistenciaCON deberia corresponder al ser vivo y la consistenciaSIN a la máquina.

Y sin embargo no es así. Se intentará resolver esta curiosa paradoja en un segundo artículo, en que describiremos con detalle el finalismo interno propio de la vida.

2.- Causalidad fisica.

Nuestro tema es la causalidad. Empecemos por lo más sencillo, la causalidad en la materia inerte. Se formaliza como una condición suficiente pero no necesaria. Y forma parte de una validez lógica. La fórmula E → (C → E) es verdadera en todo mundo posible, y por tanto también en el nuestro. La letra C está por causa física y la letra E por efecto.

Según esta fórmula, para cualquier efecto E cabe postular C como su causa física. Los experimentos dirán luego, si esa hipótesis C queda confirmada o no. Como bien decía Popper, toda teoría en Física es provisional o falsable.

Las condiciones necesarias o sine qua non brillan aquí por su ausencia. No entran en la causalidad física. Simplemente una bola de billar choca con otra y la desplaza. Da igual quién o qué puso en movimiento la primera bola que empujó a la segunda. En el mundo de la materia inerte las condiciones necesarias no cuentan para definir la causalidad física.

Por otra parte, la física cuántica nos asegura que en el cosmos todo está relacionado con todo. Lo estaba en la bola de fuego inicial del Big Bang. Y lo sigue estando ahora en que las galaxias están separadas por miles de años luz. Las teorías físicas son no-locales, como se dice en la jerga.

Falsabilidad y no-localidad se combinan para que en Física siempre esté abierta la posibilidad de proponer un nuevo candidato como causa de un efecto concreto. En la fórmula anterior podemos cambiar la hipótesis C por cualquier otra nueva propuesta.

3.- Causalidad biológica.

En el mundo de los seres vivos ocurre todo lo contrario. Las condiciones necesarias son ahora fundamentales. Tanto que la conjunción de todas las condiciones necesarias se transforma ipso facto en condición suficiente de los efectos provocados por la actividad del ser vivo, o sea, visto como causa biológica. En Biología no hace falta algo extra a las condiciones necesarias para llegar a la suficiencia propia de una causa. Como ya anticipado, estamos ante una consistenciaSIN. La llave de contacto está dentro del ser vivo y permanentemente pulsada.

Por ejemplo, un pájaro carpintero horada un agujero perfectamente circular en la madera de una contraventana. No sólo trasmite energía, como la bola de billar. Ahora está presente la iniciativa o impulso de un individuo vivo, algo que no se da en la materia inerte. En los animales solemos llamarlo instinto. Estamos ante el finalismo propio y distintivo del individuo viviente. Basta la totalidad de las condiciones necesarias en cuanto medios suficientemente útiles para alcanzar un fin. La última condición necesaria es vista como si fuera la gota de agua que hace rebosar el vaso.

Examinemos la cuestión con más rigor.

Cuando escribimos -P → -Q, estamos afirmando que P es condición necesaria pero no suficiente de Q. Pero (-P → -Q) → (Q → P) es una validez lógica, una verdad universal, válida en todo mundo posible. Y entonces aparece lo que llamaremos causalidad retroactiva, algo típico del mundo viviente.

En efecto, al proponer la condición necesaria -P → -Q, estamos dando por supuesto que P precede en el tiempo a Q. Sin embargo, la anterior validez lógica implica una cierta prioridad de Q sobre P. Es una prioridad lógica, no temporal. Está exigida por la citada validez lógica. Es compatible con que P, en cuanto condición necesaria pero no suficiente, preceda en el tiempo a Q.

Volvamos al pájaro carpintero. Como algo exterior al pájaro, o fuera de su cuerpo, está el agujero que ha horadado en la madera. Es el efecto de una causa biológica. En principio toda causa se formaliza en lógica como una condición suficiente pero no necesaria. También se puede hacer el mismo agüero con una lima.

Sin duda, en el interior del pájaro el latido de su corazón es pensado, aunque no visto desde fuera, como condición necesaria para el picado en la madera. El latido del corazón es anterior en el tiempo a su acción de picar. Con todo, de lo que estamos hablando ahora es de esta curiosa precedencia -lógica y contraria al tiempo- de la acción de picar respecto al latido del corazón. O sea, de la causalidad retroactiva antes mencionada.

En el año 1983 Benjamín Libet hizo un curioso experimento. Un paciente debía tomar la decisión de mover un dedo en un determinado momento. Con un cronómetro de alta precisión e instrumental adecuado Libet observó que antes de mover el dedo ciertas neuronas se habían activado en una precisa zona del cerebro del paciente. Ese antes en el tiempo es muy significativo, aunque se trate de una brevísima fracción de segundo..

El famoso experimento fue interpretado absurdamente por la mayoría de los neurólogos, aunque no por el propio Libet, como una condición suficiente, como una causa ordinaria, anterior en el tiempo al efecto, en vez de una causalidad retroactiva y en dirección contraria al tiempo. Pero si consideramos el movimiento previo de las neuronas como condición necesaria, o sea, como la citada causalidad retroactiva, entonces queda a salvo la libertad humana.

Quizá podemos hablar también de un simple ordenamiento, aparte de la materialidad de las vísceras, humores, nervios, músculos y demás componentes materiales de la vida. No basta que existan los elementos indispensables, sino que además han de estar en su sitio. Entonces el paquete ordenado de todas las condiciones necesarias se transforma en una condición suficiente o causa. La simple o mera ordenación de esos elementos es pensada en lógica, aunque no vista por los sentidos, como algo incluido en una consistenciaSIN.

En definitiva, la causalidad biológica puede ser formalizada como una validez, dentro de la cual está una consistenciaSIN. Y donde SIN significa que no hace falta una tecla externa de inicio, sino que basta la presencia tota simul de las condiciones necesarias.

La fórmula exacta es : E→ {(-A → -E) & (-B→ - E) & A & B} → E

A y B son dos condiciones necesarias, y ambas se cumplen. Su conjunción mediante & es causa del efecto E. La fórmula en su totalidad es una validez, lo mismo que la causalidad física. Unicamente hemos substituido C por la consistencia lógica (-A → -E) & (-B → -E) & A & B.

Aunque explicitemos sólo dos letras, con ellas queremos indicar que todas las condiciones necesarias se han cumplido. Por ejemplo, ya hemos dicho que A es el hecho de que el corazón le funcione bien al pájaro carpintero mientras pica la madera. Por B podemos entender que haya comido lo suficiente y tenga energía suficiente para hacer su duro trabajo.

En la realidad el número de condiciones necesarias en el pájaro carpintero sería superior al 10 elevado 40.000 supuesto antes para una bacteria. Pero el modesto número 2 basta para expresar en lógica lo esencial de la causalidad biológica.

4.- Causalidad humana.

Así pues, el llamado instinto de los animales responde a una consistenciaSIN. El conjunto de todas las condiciones necesarias se constituye ipso facto en condición suficiente o causa biológica. Sin duda, muchas acciones del hombre son también así, inconscientes, automáticas, reflejas, instintivas en una palabra..

Pero lo distintivo y propio de la causalidad humana es que la decisión de la voluntad, o libertad en sentido positivo, sea el algo extra que actúa como complemento para la suficiencia. Ese algo extra consiste en nuestro libre albedrío, nuestra libertad positiva, o nuestra real gana en castizo. Esa es nuestra tecla de inicio.

Así pues, el conjunto de las condiciones necesarias, completado con nuestra decisión libre, se convierte en causa humana, que formalizamos, no con el implicador sino con el coimplicador. En el experimento de Libet, la decisión de mover el dedo en el momento adecuado ya estaba tomada cuando alguien se sometía consciente y libremente al experimento. En este sentido precedería en el tiempo incluso a los movimientos de las neuronas, objeto del experimento.

En resumen, la consistenciaCON, que hace aquí al caso, incluye la decisión libre D, con sus correspondientes consecuencias morales.

La fórmula exacta es: {(-A → -E) & (-B→ - E) & A & B & D} ↔ E

Nótese que hemos empleado el coimplicador en vez del implicador, y suprimido el signo E inicial. El ser humano es responsable único y exclusivo de sus acciones. Y para toda acción humana consciente hay un autor de ella. Por otra parte, la fórmula en su conjunto ya no es una validez, sino una consistencia. No pretende enunciar una teoría, sino denotar un hecho.

5.-Funcionamiento de una máquina.

Para completar el cuadro de la causalidad, consideremos lo que pudiéramos
llamar causalidad artificial. El ejemplo puede ser un coche de gasolina. Hay dos condiciones necesarias: A es que haya gasolina en el tanque y B que la batería esté cargada. Se cumplen las dos condiciones necesarias. La tecla de inicio consiste en girar la llave de contacto y es el complemento para la suficiencia. Lo designamos por F. El conjunto constituye una causa o condíción suficiente, que formalizamos con el implicador en vez del coimplicador.

La fórmula es: {(-A → -E) & (-B→ - E) & A & B & F} → E

Se trata de una consistenciaCON. La letra F denota el mero hecho físico de girar la llave de contacto, aparte de sus posibles connotaciones morales.

Ahora que se habla tanto de inteligencia artificial IA, recordemos que la tecla de inicio sólo se activa, si previamente ha sido programada para ello. La máquina en sí misma carece de iniciativa. La F de esta fórmula nunca llegará a convertirse en la D de la fórmula anterior.

Queda pendiente para otro artículo el tema de la finalidad y su relación con la causalidad. Lo mismo que la solución a la paradoja mencionada al principio.