El Rey recibe al Papa en el Palacio Real: "Llegáis a un país donde está una parte de vuestras raíces".
Los Reyes, junto a la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, han dado este sábado la bienvenida al Papa con honores militares en la plaza de la Armería del Palacio Real de Madrid, primera escala de la agenda de León XIV en su visita a España. Tras aterrizar en el aeropuerto de Barajas, donde han acudido a recibirle los Reyes y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entre otras autoridades, el Papa se ha trasladado en coche al centro de Madrid y ha sido acompañado en el último tramo hasta palacio por el Escuadrón de Escolta Real a caballo.
Numerosas personas se han concentrado en la escalinata de la catedral de la Almudena para saludarlo y vitorearlo y muchos esperarán a su salida, la primera vez en la que el pontífice se subirá al papamóvil para recorrer las calles de la ciudad. En la plaza de la Armería, tras ser recibido a pie de coche por los Reyes ante una formación de guardia de honor, el Papa ha saludado a la princesa y la infanta al acercarse a la tribuna de honor, desde donde han escuchado la tradicional salva de 21 cañonazos -la máxima distinción militar reservada a jefes de Estado- mientras sonaban los himnos nacionales de España y de la Ciudad del Vaticano. El Rey y el Papa han pasado después revista a las tropas, antes de proceder al saludo a las delegaciones oficiales. León XIV es el segundo Papa recibido en el Palacio Real, que en 1982 acogió a Juan Pablo II en el primero de sus cinco viajes al país.
Ceremonia de Bienvenida Oficial a Su Santidad el Papa León XIV ofrecida por los Reyes, con la presencia también de la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía, en el Palacio Real.
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Tras la ceremonia de bienvenida en el exterior, los Reyes, la princesa Leonor y la infanta Sofía mantuvieron un encuentro a solas con el Papa en la sala Gasparini y después el pontífice saludó a las autoridades en el salón del Trono. A continuación, el salón de Columnas acogió el acto institucional en el que el Pontífice ofreció una intervención en la que dejó este mensaje: "Por amor a la verdad, os invito a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad". "Evitemos las palabras que enfrentan y humillan, optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos, no vendamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles", prosiguió antes de recomendar que "indiquemos criterios de discernimiento, la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la casa común y la paz". "La tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones crece y la dignidad humana no deja de ser violada, por eso necesitamos cultura, una educación libre y de calidad", insistió.
"Traduzcámoslos en las prácticas con una planificación responsable, la evaluación del impacto humano y social, la inclusión de los más frágiles, la alfabetización digital y una investigación e industria orientadas a la justicia y la paz", expuso. En su alegato resaltó "su agradecimiento a España por su fidelidad al derecho internacional y el multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo con la paz y la solidaridad ente los pueblos" y llamó a "armonizar las demandas de autonomía y unidad" en un país con una "riqueza multifacética, que desde hace casi dos milenios ha acogido la palabra del Evangelio". En su argumentación destacó el vínculo español con el apóstol Santiago el Mayor y la labor de Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, de los que dijo que "la suya es una mística con los ojos abiertos, que lleva a la raíz de las cuestiones".
#VisitaPapaRTVE | El papa León XIV en su discurso en el Palacio Real:
🗣 "Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos. No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles" pic.twitter.com/OIh34dmTgs
El Papa recalcó que la fe es para España "fuente de esperanza y de orientación ante los desafíos que como familia humana debemos afrontar juntos". Puso sobre la mesa el "fecundo encuentro entre Jesucristo y vuestro pueblo, que está lleno de pasión y ama la vida" para, de inmediato, admitir que "vengo para inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta nación". "Su propia historia sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro la que genera estabilidad y prosperidad. El mensaje de paz que en estos tiempos resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas", añadió.
Por eso analizó la "tensión bipolar entre la idea y la realidad". "La realidad simplemente es, la idea se elabora. Hay que evitar que la idea termine separándose de la realidad (...) Es peligroso vivir en el reino de la sola palabra, de la imagen, del sofisma", desglosó e instó a adoptar "caminos de reconciliación, en los que el diálogo con el otro se vuelve fundamental". En este sentido, el Pontífice aseguró que "se necesitan en la vida pública hombres y mujeres que intuyan en la oscuridad la luz", porque el español "es un pueblo que busca la reconciliación y la paz". "Nuestra época en apariencia se ve sacudida por conflictos y desigualdades, clama por la paz, la civilización del amor", apostilló en una intervención en la también se refirió a la inmigración y afirmó que "es necesario, de parte de quienes tienen responsabilidades económicas y políticas, un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación, a las comunidades locales y la sociedad civil como semillero de participación y mediación cultural".
"Nos ilusionamos con que la seguridad proviene de las armas y los muros, pero madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo", concluyó antes de exponer esta reflexión: "La presencia del Islam en la Península Ibérica constituyó una realidad política, cultural y religiosa de larga duración. Durante ese periodo no solo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad, entre cristiasnos, musulmanes y judíos". Y trajo el recuerdo de la "escuela de traductores de Alfonso X el Sabio, donde expertos de las tres religiones colaboraron en la traducción del rico patrimonio árabe, griego y hebreo, contribuyendo a la difusión de textos del filósofo Aberroes y de Maimonides". "Córdoba y Toledo se convirtieron en lugares de mediación entre lenguas, religiones y saberes", destacó para después llamar a "transformar los inevitables conflictos en puntos de partida", tomando como inspiración la obra de Ignacio de Loyola, "otro noble hijo de esta tierra", que afirmó que "en las pruebas y fracasos es posible replantearse todo, y prefirió la paz a las armas y los santos a los poderosos". Y resaltó a España como "protagonista original y fundamental" de una Europa que "si quiere permanecer joven, debe apreciar la complejidad y estudiarla, aprender a no negarla y a vivirla como una bendición y huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos".
El rey Felipe VI al Papa León XIV:
“Llegáis a un país donde están una parte de vuestras raíces. Comprobaréis la inmensa alegría que tiene el pueblo español de tenerlo entre nosotros”. pic.twitter.com/eeRcVYUoKK
El Rey Felipe VI pronunció un discurso que comenzó asegurando que "para todos los hispanohablantes es un privilegio que comprendáis y empleéis habitualmente el idioma que compartimos". "Llegáis a un país donde está una parte de vuestras raíces y os recibe un pueblo al que conocéis bien, vital y con carácter solidario y tolerante, también creativo y cosmopolita", añadió el monarca, que a su vez subrayó la "sólida formación científica" del Papa, su estudio de las matemáticas.
"La fe católica está enraizada en nuestro país y sin ella nuestra historia y cultura no se entenderían, está en el día a día, en las tradiciones, en las festividades, pero también en el sentido de comunidad y la espiritualidad popular", expuso el Rey antes de destacar la figura de San Juan y Santa Teresa. Quiso también "destacar la enorme labor social de la Iglesia Católica" y remarcó que "me hago eco del sentir mayoritario de los españoles cuando reúno en vuestra persona nuestro reconocimiento y gratitud hacia todos esos hombres y mujeres". Subrayó la "admiración especial a los miles de misioneros de nuestro país" y puso en valor la encíclica y el primer discurso del pontificado de León XIV, textos de los que destacó una "mirada cargada de esperanza y compromiso en el ser humano", que insta a reemplazar el miedo por un conocimiento meditado y compartido, a "mantener a la persona en el centro de cualquier discurso, jamás subyugada por cualquier algoritmo" y a privilegiar la "empatia, comprensión y la escucha".
Felipe VI remarcó la "unidad" como un valor preponderante en la voz eclesial, "tan nueva y tan antigua", que contiene "20 siglos de historia y es fuente de inspiración para más de 1.400 millones de católicos". Asimismo, resaltó la "importancia que (el Papa) Franciso daba a saber escuchar" y señaló que "solo si aprendemos a buscar el terreno común, lograremos avanzar unidos", para después afirmar a "la unidad como un vehículo e instrumento para la paz". Y concluyó su intervención mencionando la problemática de los abusos en el seno de la Iglesia. "No puede haber mayor contraste con todo ello que el dolor causado por los casos de abusos, que no son representativos de la inmensa comunidad eclesial. Vuestra claridad y firmeza son esenciales en el proceso sanador y de reparación del daño inflingido", finalizó.