Felipe VI presidió este sábado una jornada histórica para España. La visita del Papa León XIV a Madrid marca un hito en nuestro país, pues se trata de la primera visita de un Pontífice desde hace 15 años, cuando Benedicto XVI estuvo en la capital española con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud en 2011. Así pues, el Rey ha presidido un evento trascendental que comenzó con el aterrizaje del Papa a las 10:12 horas en el aeropuerto de Barajas. Los Reyes recibieron al Pontífice cuando descendió del 'avión papal' para después trasladarse al Palacio Real, donde le brindaron una bienvenida con honores. Cabe destacar que éste es el segundo Pontífice que es recibido de este modo tras Juan Pablo II en 1982.
Después se realizó el acto que incluyó la interpretación de los himnos nacionales en la Plaza de la Armería, donde el Papa saludó a la Princesa Leonor y a la Infanta Sofía. Y a continuación la visita se trasladó al Salón del Trono para el tradicional saludo a las autoridades, tras lo cual se desarrollarían los discursos en el Salón de Columnas del palacio. Desde allí Felipe XIV pronunció un discurso que comenzó asegurando que "para todos los hispanohablantes es un privilegio que comprendáis y empleéis habitualmente el idioma que compartimos".
"Llegáis a un país donde está una parte de vuestras raíces y os recibe un pueblo al que conocéis bien, vital y con carácter solidario y tolerante, también creativo y cosmopolita", añadió el monarca, que a su vez subrayó la "sólida formación científica" del Papa, su estudio de las matemáticas. "La fe católica está enraizada en nuestro país y sin ella nuestra historia y cultura no se entenderían, está en el día a día, en las tradiciones, en las festividades, pero también en el sentido de comunidad y la espiritualidad popular", expuso el Rey antes de destacar la figura de San Juan y Santa Teresa.
Los Reyes, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía, saludan a Su Santidad el Papa León XIV, a su llegada al Palacio Real de Madrid, donde tiene lugar la Ceremonia de Bienvenida ofrecida con motivo de su Visita a España.
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Quiso también "destacar la enorme labor social de la Iglesia Católica" y remarcó que "me hago eco del sentir mayoritario de los españoles cuando reúno en vuestra persona nuestro reconocimiento y gratitud hacia todos esos hombres y mujeres". Subrayó la "admiración especial a los miles de misioneros de nuestro país" y puso en valor la encíclica y el primer discurso del pontificado de León XIV, textos de los que destacó una "mirada cargada de esperanza y compromiso en el ser humano", que insta a reemplazar el miedo por un conocimiento meditado y compartido, a "mantener a la persona en el centro de cualquier discurso, jamás subyugada por cualquier algoritmo" y a privilegiar la "empatia, comprensión y la escucha".
Felipe VI remarcó la "unidad" como un valor preponderante en la voz eclesial, "tan nueva y tan antigua", que contiene "20 siglos de historia y es fuente de inspiración para más de 1.400 millones de católicos". Asimismo, resaltó la "importancia que (el Papa) Franciso daba a saber escuchar" y señaló que "solo si aprendemos a buscar el terreno común, lograremos avanzar unidos", para después afirmar a "la unidad como un vehículo e instrumento para la paz".
Y concluyó su intervención mencionando la problemática de los abusos en el seno de la Iglesia. "No puede haber mayor contraste con todo ello que el dolor causado por los casos de abusos, que no son representativos de la inmensa comunidad eclesial. Vuestra claridad y firmeza son esenciales en el proceso sanador y de reparación del daño inflingido", finalizó.