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Zverev acaba con su maldición en Grand Slams y conquista su primer Roland Garros ante Cobolli

(Foto: EFE/EPA/YOAN VALAT).

TENIS

Diego O. Alarco | Domingo 07 de junio de 2026
Tras tres finales perdidas, el alemán gana por fin su primer Grand Slam en París.

A la cuarta fue la vencida para Alexander Zverev. Tras perder sus tres primeras finales de Grand Slam ante Dominic Thiem en el US Open 2020, Carlos Alcaraz en Roland Garros 2024 y Jannik Sinner en el Abierto de Australia 2025, el jugador de Alemania acabó este domingo con su maldición ante Flavio Cobolli y conquistó su ansiado primer 'grande' en París.

Se sentía favorito y logró el título más importante de su carrera en una Chatrier en la que cuatro años antes vivió su peor lesión en las semifinales ante Rafa Nadal. A sus 29 años, en una era del tenis dominada por 'Sincaraz' (Sinner y Alcaraz), el alemán ha tenido premio a su consistencia para superar una barrera mental de muchos años.

Zverev, muy superior en el primer set

Una final sorprendente en el Roland Garros más 'loco' de los últimos años. Tras la histórica final del año pasado entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, la Chatrier iba a ser testigo de un nuevo campeón de Grand Slam. Zverev disputaba su cuarta final de un 'grande', la segunda en París, y Cobolli jugaba la primera contra todo pronóstico y descansado tras pasar directamente al duelo decisivo por la retirada de Arnaldi en semifinales.

El subcampeón de Roland Garros 2024 firmó un buen inicio: logró dos roturas en tres turnos de resto, estaba muy cómodo desde el fondo de pista y era eficaz con su revés, clave para ganar los intercambios. Cobolli sufría y se desesperaba por la solidez de su contrincante.

El número tres del mundo también era una garantía al servicio y su presión al resto en el séptimo juego fue decisiva para llevarse la primera manga con un contundente 6-1.

Cobolli reacciona en el segundo set

El inicio del segundo parcial estuvo marcado por los servicios, con Zverev aún siendo superior en un tramo con pocos intercambios. Cobolli subió su nivel y era más estable en pista.

La mejora del italiano al resto le sirvió para tener sus primeras dos bolas de break del partido en el séptimo juego, el primero en el que sufría el de Hamburgo con su saque. Lo perdió tras un error con su 'drive' y el choque cambiaba de rumbo después de que el transalpino confirmase la rotura con buenas sensaciones.

El debutante en una final de Grand Slam sentía la bola de maravilla en este tramo, especialmente con su derecha, y exigía al alemán, incómodo por la subida de nivel de su adversario. Tras quedarse muy cerca de lograr el segundo break, con su servicio no dio opción e igualó la final.

Zverev golpea en el tramo decisivo

Tras perder el segundo set por primera vez en esta edición de Roland Garros, Zverev se repuso rápidamente y volvió a ser superior en el inicio del tercer parcial. Recuperó la solidez con su servicio y generó dos bolas de break en el cuarto juego, pero no pudo convertirlas por la reacción del italiano, cada vez más convencido de dar la campanada.

Los dos finalistas eran agresivos en una fase de firmeza de los servicios. El italiano subió más de una vez a la red y la mayoría de subidas eran efectivas ante un Zverev guiado por sus golpes potentes y ajustados.

El tercer cabeza de serie trasladó la presión a un Cobolli que sucumbió al ceder su saque en el peor momento posible porque le costó el tercer set.

Cobolli fuerza el quinto

Los nervios pesaron al alemán porque firmó un mal turno de saque que aprovechó su rival para lograr una rotura de salida. Las dudas seguían en el juego del número tres del mundo y el tenista de Florencia confirmó el break con autoridad.

El mejor tenista de Alemania en la actualidad reaccionó a partir del quinto juego, logrado en blanco. Un turno de saque que le aportó mucha confianza a Zverev quien tuvo cuatro bolas de quiebre para nivelar el parcial aprovechando la cuarta para reflejar el 3-3 en el marcador tras dos errores no forzados del futuro 'top ten'.

Parecía una gran reacción, pero el teutón seguía tenso al verse más cerca de su primer Grand Slam. Una tensión mostrada en el séptimo juego en el que Cobolli firmó el 'contrabreak' para volver a llevar la iniciativa en el marcador.

El transalpino también estaba nervioso y el envite pasó a una etapa de errores no forzados por parte de ambos jugadores. El tenista con peor ranking cometió menos y se puso a un juego de nivelar la final (5-3).

El #3 del ránking ATP sintió molestias físicas en el noveno juego y arriesgó con ganadores para recortar los 'rallies'. Ser más ofensivo fue una buena decisión porque consiguió un break vital para alargar el cuarto parcial que se decidió en el 'tie-break'.

En el desempate, el jugador de Hamburgo comenzó mandando siendo ofensivo, pero el tenista florentino no se vino abajo y remontó gracias a cuatro puntos consecutivos (del 1-3 al 5-3). Una renta rentabilizada por el jugador de 24 años, quien igualó el partido con un 'winner' de derecha en carrera.

Agónica final

Por tercer año seguido, el título de Roland Garros se decidía en cinco sets. Un último parcial en el que el factor físico suele desnivelar la balanza. El favorito de este envite golpeó primero con un break de salida confirmado con sufrimiento, ya que anuló una bola de 'contrabreak'.

Cobolli se desquiciaba porque era inferior en el decisivo set y se complicó mucho la final por el 'doble-break' del germano, acertado con su estrategia. Tras perder su tercer juego seguido, el transalpino pidió tiempo médico.

Superada las cuatro horas de final, el tenista de Florencia tuvo tres bolas de quiebre en el cuarto juego. 'Sascha' anuló las tres, con la segunda neutralizada gracias a una defensa espectacular. Evitar la rotura impulsó al germano, más cerca de su primer 'major'.

Confirmado la doble rotura, el tercer cabeza de serie tenía muy encarrilada la quinta manga. El italiano estaba muy cansado y contra las cuerdas, una situación detectada por el teutón para dar el golpe definitivo en el séptimo juego. Tras mucho sufrimiento y dudas durante muchos años, Zverev es campeón de Grand Slam recuperando la gloria para Alemania 30 años después.

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