La tarde de Borja Jiménez en Las Ventas ha tenido de todo. Un homenaje a don Ignacio Sánchez Mejías no mereció tal nombre. Un torero, poeta, dramaturgo de la Generación 27 tenía tal sentido crítico hacia su propia obra que escribía las crónicas taurinas sobre sus propias faenas, destacando sus desaciertos. Eso, el sentido crítico y el pundonor deberían ser el norte de cualquiera que salga a la plaza con 1, 2 ó 6 toros. Mientras tanto, tendremos tardes como la de hoy: los toros menguados, las lidias desacertadas y el diestro lleno de dudas. Nueve toros han salido al ruedo. Ni un trofeo.
¿Qué sucedió? Capuchón (1º1/22 D. Hernández) mandó al diestro, que le esperaba a porta gayola, a tomar el olivo. Algunas series de naturales, unas miradas al tendido. Y una estocada caída. Bisonte (2°bis 2/20 V. Del Río/Toros de Cortés) fue destroncado por los capotazos. Otros animales que quedaban postrados en el albero. Y así seguíamos hasta Soleares (4°1/21 V. Del Río/Toros de Cortés), un animal de embestida magnífica por ambos pitones que fue aprovechada por Borja Jiménez, pero el manejo de estoque le quitó el mérito. Una vuelta al ruedo.
El quinto de la tarde, Mariscador (1/22 D. Hernández) fue sacado del caballo por unos capotazos fuertes y destroncadores de Juan Carlos Rey. Se quedó en el albero y, como el ambiente ya estaba maliciado por tanta flojera, la bronca in crecendo y la presidencia cedió. Miliciano (5ºbis El Torero), el tercer sobrero de la tarde, también tuvo clase para cortarle las orejas. Sin embargo, la faena larga fue epilogada por unos pinchazos en las tablas. De Soñador (6º9/21 V. del Río/Toros de Cortés) poco había que decir: tuvo un punto de corretón y la faena no cuajó.
La indecisión como lidiador, la falta de medida como torero y la irregularidad como matador. Estos son los asuntos pendientes para resolver antes de la próxima tarde de toros.