Espléndido artículo, una vez más, de Nicolás Redondo Terreros. Lo ha titulado La Tercera España y en él sintetiza de forma objetiva lo que significó el trasvase político desde una dictadura atroz a una democracia pluralista plena. Durante unos años de libertad, de concordia y de conciliación, España demostró al mundo cómo se podía desarticular una dictadura y crear, sin sangre ni violencia, un régimen democrático que alineó a nuestra nación entre las mejores y más libres del mundo.
Me ha gustado especialmente que el hijo del líder del sindicato UGT, dedique palabras de objetiva justicia al dirigente de Comisiones Obreras Marcelino Camacho, “fiel siempre a su ideario y con una vida de lucha y sacrificio que debería estar presente en nuestras escuelas”. Mucho se ha escrito sobre el inolvidable líder obrero, pero falta el gran libro que sitúe a Marcelino Camacho en el lugar clave que le corresponde en la historia. Sin él no hubiera sido posible la Transición tal y como se produjo y la entendemos ahora.
Nicolás Redondo Terreros se mantiene en la posición política y sindical que ha tenido siempre. Su coherencia ideológica es admirable. Vale la pena para clarificar el pensamiento liberal conservador de la mayoría de los lectores de El Imparcial reproducir el último párrafo del artículo de Nicolás Redondo Terreros. Dice así: “Cobró protagonismo un PSOE renovado y con un grupo de jóvenes dispuestos a convertir al partido en protagonista de la Transición y de la España que representaban mejor que nadie en aquellos momentos. Con ellos, Nicolás Redondo Urbieta, sobre el que no me extiendo por pudor. No puede faltar en nuestro recuerdo Fraga Iribarne, protagonista de una tarea extraordinariamente importante: hacer participar en el proceso, con sus argumentos y con lealtad, a los sectores más reticentes de la sociedad española. Y por delante, un Rey, Juan Carlos, que se ganó el cariño de los españoles y la legitimidad política con su decidido empeño en conseguir que no hubiera nunca más en España ni exilios ni encarcelamientos por motivos políticos… ni muros ni enemigos”.