El Ayuntamiento de Sevilla y la Casa Real británica han renovado este año la tradición que la corona inglesa consuma mermelada elaborada con naranjas recolectadas en la capital andaluza, una relación que comenzó con el matrimonio en 1906 entre Alfonso XIII y la británica Victoria Eugenia de Battenberg.
Este año, como se viene haciendo desde hace 120, el rey de Inglaterra, Carlos III, y su familia han vuelto a contar con mermelada de naranjas amargas recogidas en Sevilla, aunque, por problemas de agenda, no se ha podido hacer el acto protocolario de entrega que se ha realizado en años anteriores en el Real Alcázar.
Esta vinculación se mantiene, entre otros factores, gracias a la implicación del embajador del Reino Unido en España, Alex Ellis, que incluso no solo se ha encargado de llevar en persona las naranjas desde Sevilla, sino que él mismo ha preparado la mermelada que posteriormente ha enviado al Palacio de Buckingham.
La mermelada se elabora con naranjas recogidas de árboles emblemáticos, como el situado junto al Cenador de Carlos V del Real Alcázar, considerado el más antiguo de Europa, cuya plantación se estima que se realizó durante el periodo del rey Pedro I (1334-1369). Todo ello, en una ciudad en la que hay unos 50.000 naranjos, de los que 1.053 se encuentran en el Alcázar.
Para garantizar que no faltan naranjas para Carlos III y Camilla Parker Bowles se envían en torno a 80 kilos de naranjas amargas, mientras que en todo el monumento se recogen cada año unos 23.000 kilos.
El rey de Inglaterra conoce cuáles son los naranjos de los que sale su mermelada ya que visitó el Alcázar sevillano en 2011, cuando era príncipe de Gales.