La revolución eléctrica no solo está cambiando los vehículos que circulan por nuestras carreteras. También está transformando la forma en la que los conductores se relacionan con ellos. Consciente de esta nueva realidad, Volkswagen ha decidido evolucionar uno de sus proyectos más veteranos y exitosos en materia de seguridad vial y formación: Volkswagen Driving Experience.
Lo que comenzó en 2003 como una escuela de conducción enfocada a perfeccionar la técnica al volante en circuito se ha convertido, más de dos décadas después, en una herramienta estratégica para acompañar a los clientes durante la transición hacia la movilidad eléctrica. Una transformación que refleja perfectamente cómo está cambiando la industria del automóvil.
Con más de 44.000 conductores formados desde su puesta en marcha, Volkswagen Driving Experience ha pasado por algunos de los circuitos más emblemáticos de España, pero ahora la marca alemana quiere llevar el aprendizaje mucho más allá de los límites del asfalto cerrado.
La llegada del vehículo eléctrico ha supuesto uno de los mayores cambios tecnológicos de la historia reciente del automóvil. Aunque la experiencia de conducción resulta más sencilla en muchos aspectos, la gestión de la autonomía, las recargas o la planificación de viajes siguen generando dudas entre muchos usuarios.
Volkswagen detectó esta necesidad hace ya varios años. De hecho, fue una de las primeras marcas en España en ofrecer formación específica para vehículos eléctricos coincidiendo con el lanzamiento del Volkswagen ID.3 en 2020.
Aquella iniciativa marcó un punto de inflexión en la evolución de Driving Experience. El objetivo ya no era únicamente enseñar a reaccionar ante una situación de emergencia o mejorar el control del vehículo, sino también ayudar a los conductores a comprender una tecnología completamente nueva.
La experiencia acumulada durante estos años ha llevado ahora a Volkswagen a dar un paso más ambicioso: sacar la formación del circuito y trasladarla directamente al entorno real del cliente.
La gran apuesta de la marca se llama Escuela 1to1, una iniciativa lanzada hace un año y diseñada específicamente para los propietarios de los modelos eléctricos de la familia ID.
Su planteamiento rompe con el concepto tradicional de escuela de conducción. En lugar de reunir a decenas de participantes en un circuito, el programa ofrece sesiones individuales de 90 minutos junto a un instructor profesional.
Durante estas jornadas personalizadas se abordan cuestiones que forman parte de la experiencia cotidiana de cualquier propietario de un coche eléctrico. Desde la gestión de los puntos de carga hasta la optimización de la autonomía, pasando por la planificación de rutas o las técnicas de conducción eficiente.
La formación se desarrolla en condiciones reales de circulación, permitiendo al conductor resolver dudas concretas relacionadas con su uso diario del vehículo.
Los resultados obtenidos hasta ahora reflejan el interés que despierta esta propuesta. Según los datos facilitados por Volkswagen, uno de cada cinco propietarios de la gama ID. ya ha participado en esta experiencia formativa, registrando además elevados niveles de satisfacción.
La decisión de trasladar la formación al entorno real del usuario responde a una lógica cada vez más presente en el sector de la automoción.
Las nuevas tecnologías han incrementado enormemente las capacidades de los vehículos, pero también han aumentado la necesidad de que los conductores comprendan cómo sacarles el máximo partido.
La electrificación, la conectividad o los sistemas avanzados de asistencia a la conducción exigen una curva de aprendizaje que no existía hace apenas unos años.
En este contexto, Volkswagen Driving Experience deja de ser únicamente una actividad experiencial para convertirse en una herramienta de acompañamiento al cliente.
Albert Casamitjana, director de Marketing de Volkswagen España, resume esta filosofía señalando que el programa ha evolucionado durante más de dos décadas para adaptarse tanto a las necesidades de los conductores como a los cambios que está viviendo la movilidad.
Una evolución que, según explica, tiene un elemento central: la formación. Porque la transición hacia el vehículo eléctrico no depende únicamente de la tecnología disponible, sino también de la capacidad de los usuarios para comprenderla y aprovecharla.
La historia de Volkswagen Driving Experience es también la historia de cómo ha cambiado la formación de conductores en España durante las últimas dos décadas.
Desde su nacimiento, el programa ha recorrido algunos de los escenarios más prestigiosos del automovilismo nacional. Circuitos como Circuit de Barcelona-Catalunya, Circuito de Madrid Jarama-RACE, Circuito de Navarra, Ascari Race Resort o Circuit Ricardo Tormo han acogido miles de jornadas de formación.
El programa ha contado además con el respaldo de una figura de referencia en el automovilismo español como Luis Moya, embajador de la marca y uno de los grandes impulsores de la cultura de la conducción segura.
A lo largo de los años la oferta se ha ido especializando para atender perfiles muy diferentes de conductores.
En 2014 nació la Escuela R, centrada en los modelos más deportivos de la marca. Dos años después llegó la Escuela GTI, dirigida especialmente a jóvenes conductores con poca experiencia al volante.
Posteriormente, la electrificación abrió una nueva etapa con cursos específicos para vehículos eléctricos y programas personalizados que culminan hoy con la consolidación de la Escuela 1to1.
Aunque la electrificación ocupa ahora buena parte del protagonismo, la esencia del proyecto sigue siendo la misma que en 2003: mejorar la seguridad vial.
Prueba de ello fue la innovadora iniciativa desarrollada en 2024, cuando Volkswagen centró parte de su formación en la conducción nocturna.
Aquella experiencia, realizada en horario nocturno en el circuito del Jarama, permitió a los participantes entrenar situaciones especialmente delicadas como los deslumbramientos, los cambios bruscos de iluminación o la pérdida temporal de visibilidad.
Un enfoque práctico que responde a una realidad preocupante: una parte significativa de los accidentes graves se produce precisamente durante la noche o en condiciones de visibilidad reducida.
El compromiso de Volkswagen con la formación y la reducción de la siniestralidad ha sido reconocido incluso por la plataforma Ponle Freno, que premió a la marca por su contribución a la mejora de la seguridad en las carreteras españolas.
La evolución de Volkswagen Driving Experience refleja uno de los grandes desafíos que afronta actualmente la industria del automóvil. Fabricar vehículos más avanzados ya no es suficiente. También resulta imprescindible ayudar a los usuarios a comprenderlos.
La electrificación está modificando hábitos profundamente arraigados durante décadas y los fabricantes han empezado a entender que la formación puede convertirse en un factor decisivo para acelerar la adopción de estas nuevas tecnologías.
Volkswagen parece haber encontrado una fórmula eficaz para hacerlo. Después de más de veinte años enseñando a conducir mejor, ahora se propone enseñar también a convivir con una nueva forma de movilidad.
Un objetivo que convierte a Driving Experience en algo más que una escuela de conducción: una herramienta de transición hacia el automóvil del futuro.