En su intervención parlamentaria, Mercedes González, directora general de la Guardia Civil, demostró inteligencia política, facilidad de palabra, sentido común en la argumentación y seguridad ante un escenario en gran parte hostil. Nos sorprendió a muchos y justo es reconocer sus cualidades. Si mintió o no, eso queda para los especialistas, pero entre Mercedes González y Leire Díez me quedo con la primera.
Un destacado director de casting me dijo en su día que si le encargaran la búsqueda de una mujer de edad adulta que diera a la audiencia sensación de perversión, promocionaría a Leire Díez. La gesticulación, los ademanes y, sobre todo, la expresión de la cara la hacen especialmente perversa. Será tal vez una mujer ejemplar, pero su aspecto físico resulta incuestionable.
La fontanera del PSOE, o de una parte del PSOE, lleva más de un año de apariciones públicas en las que miente, manipula, insinúa, amenaza. Es maestra de la insidia. A los partidos de la oposición les viene muy bien Leire Díez para disparar sobre varias instituciones gubernamentales y resulta lógico que la utilicen. Contratada o no por las cloacas del PSOE, el partido que engrandeció Felipe González debería tener más cuidado al fichar directa o indirectamente a personas como Leire Díez. Los socialistas son ya víctimas de las manipulaciones y las insidias de la fontanera. La directora general de la Guardia Civil ha desmontado insidias y manipulaciones en su intervención parlamentaria, pero no resultará fácil la desarticulación de lo que insinúa en otras instancias en las que el sanchismo no cuente con una persona tan sagaz como Mercedes González.
Porque las cosas están que arden. El viento político acosa a Pedro Sánchez, que se defiende con síntomas de desesperación. Cada día está más claro que España necesita de forma inmediata elecciones generales. Y que el pueblo decida.