Editorial

La trampa del adelanto electoral: ni sí, ni no; depende de la calculadora de Tezanos

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Lunes 22 de junio de 2026

Pedro Sánchez vuelve a marear la perdiz del adelanto electoral. Dice que disolverá las Cortes si no logra aprobar los presupuestos. Sigue ganando tiempo, todo el tiempo del mundo, para “consensuar” unas cuentas con los partidos de su cuerda, los que fueron socios de investidura, ya no de legislatura. No habla de fechas, de modo que pueden pasar uno tras otro los meses de 2027. O puede dar la sorpresa en cualquier momento. Pues la fecha sólo depende de sus intereses. Tiene que analizar si merece la pena llegar hasta el final de la legislatura con el Gobierno y el partido cada vez más achicharrados por la corrupción a cambio de atiborrar las urnas con los votos de inmigrantes y de los nietos de los exiliados republicanos. Tiene que sacar la calculadora para saber si lo que pierde por los escándalos lo podría ganar por los votos agradecidos de inmigrantes y exiliados.

Y eso es todo lo que necesita saber Pedro Sánchez. La fecha que le conviene para no ser arrollado en las urnas. En Moncloa, un amplio sector apuesta por dar la sorpresa y convocar elecciones este mismo verano, antes de que el juez Peinado pueda condenar a Begoña Gómez o Calama, a Zapatero. Pues la cárcel de Ábalos ya ni cuenta. Nadie se acuerda de que el mejor amigo de Sánchez y su mano derecha en el Gobierno y el partido sigue a la sombra en Soto del Real. Y, según parece, va para largo. Nunca hay que descartar que el presidente celebre las elecciones este 15 de agosto, a más de 40 grados a la sombra en toda España y en medio de la diáspora vacacional. Pues cuanta menos gente vote, mejor para el PSOE.

Pedro Sánchez, sin embargo, parece empeñado en agotar hasta el último día la legislatura, pues tiene puestas todas sus esperanzas en esos incontables inmigrantes agradecidos, subvencionados generosamente y que han sido acogidos con todos los honores, a pesar de los muchos delincuentes que se han colado por la cara. Por la cara dura del Gobierno. Está convencido de que lo que pierde por la corrupción lo gana con creces al ensanchar el censo. Y mientras llena las alforjas con esos votos del otro lado del estrecho o del charco, el Gobierno hará el paripé de “consensuar” los presupuestos con los grupos parlamentarios. Bildu, el PNV y ERC son socios seguros, aunque tendrán que aparentar que aprietan las tuercas al Gobierno aunque sólo sea para sacar algo más a cambio. El hueso duro de roer será Junts, pues Puigdemont está indignado de que su amnistía no termine de entrar en vigor.

Pedro Sánchez, en fin, no parece ser capaz de aprobar los presupuestos ni en 2027 ni más allá. Pero mientras, pasará el tiempo y él seguirá en La Moncloa. Aunque nunca, nunca hay que fiarse del presidente del Gobierno. Le puede dar por “reflexionar” y sacar cualquier día las urnas a la calle. Todo dependerá de la calculadora de Tezanos.

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