Opinión

La inmigración, según Pedro Sánchez

TRIBUNA

Jesús Carasa Moreno | Lunes 22 de junio de 2026

Están ocurriendo, dos acontecimientos, cuya coincidencia, en el tiempo y en el contenido, me ahorra trabajo en la exposición y defensa de una de mis tabarras preferidas: el referéndum:.

Por un lado los suizos, los “aburridos” suizos, se muestran preocupados, como los ciudadanos de todas las naciones “ricas”, por el aumento de su población inmigrante y la posible repercusión en el futuro de su país. Piensan que Suiza es un legado, recibido de sus antepasados que, ateniéndose, con férrea disciplina a unos principios, asumidos por todos, les construyeron, el país más democrático, pacífico, respetado y rico del mundo. en una naturaleza arisca y sin riquezas naturales,

Y como en otras ocasiones, sobre temas, también considerados de interés general, una persona o un grupo, han decidido la oportunidad de que el pueblo se pronuncie sobre el asunto de la inmigración. Y han recogido las firmas preceptivas para consultarle, amparados por la Ley de Referéndum

En su propuesta han establecido un tope, aleatorio, de diez millones de habitantes, a partir del cual, consideran que el modelo de país podría peligrar y que obligaría al gobierno a afrontar el problema con medidas adecuadas.

Aclaro aquí que, en Suiza, el derecho de ciudadanía se obtiene, salvo exquisitas excepciones, “por sangre”, es decir, es ciudadano/a suizo, el hijo/a de un ciudadano/a suizo.

El referéndum, cuya propuesta era, “No a una Suiza de 10 millones”, fracasó, pero de haber triunfado la iniciativa, Suiza sería el primer país, en el mundo, que restringiría, constitucionalmente, la inmigración, el asilo y la reunificación familiar.

La propuesta era tan drástica que contemplaba llegar a denunciar, si fuera necesario, según ese límite, el acuerdo de libre circulación, regulado en las relaciones entre Suiza y la U.E.

Ya veis que se abordaba, el tema de la inmigración, con gran crudeza. Pero el pueblo suizo, demostró, una vez más, que era quien mandaba en Suiza. Democracia directa, que se llama.

En cambio nosotros, los de “el mundo libre”, que no tenemos Ley de Referéndum, no podemos decidir, por nosotros mismos, ni nuestro presente, ni nuestro futuro. Alguien decide, siempre, por nosotros. Y tal como están las cosas en España, no podemos elegir ni nuestro pasado.

Andamos debatiendo si somos muchos o pocos, si debemos fomentar la inmigración o restringirla, mientras nuestras inexistentes fronteras son un coladero para todo el que quiera venir.

Y una vez aquí, como “la autoridad competente” no sabe qué hacer con ellos, los siembra, con nocturnidad y alevosía por las plazas de las ciudades. Es una de esas muchas cosas que es imposible imaginar que puedan pasar y están pasando.

Pero nuestro Presidente Sánchez, tiene, por fin, planes para la inmigración y para nosotros, pobres bartolillos.

Buscando permanecer en el poder, a toda costa, de forma “exquisitamente” democrática, está dispuesto a aumentar el número de españoles, dando “papeles” y legalidad, a dos millones y pico de extranjeros, que asaltaron nuestras fronteras.

Piensa que ese altruista gesto le dará el agradecido voto de esos nuevos paisanos.

Los problemas que esta acción cause en el futuro ya se solucionaran, sino es por él, porque los desagradecidos españoles no le demos el voto, por otros.Tras de mí el diluvio; pero la democracia por encima de todo, oiga.

En España, como sabéis, están ocurriendo cosas sorprendentes e importantes y graves. Y van a ocurrir muchas más. Pero quizá, como piensan los suizos, el tema de la migración, lo será tanto que, a partir de cierto límite, el país cambiará. Será otro.