Opinión

La eterna guerra de David y Goliat o el imprudente Mister Donald

TRIBUNA

Roberto Alifano | Sábado 27 de junio de 2026

La célebre guerra entre David y Goliat es una de las confrontaciones más antiguas registradas en el mundo. Hay quienes pretenden interpretarla al pie de la letra hasta llegar al extremo de querer probar científicamente que un hombre puede sobrevivir tres días en la panza de una ballena, como el intrépido Jonás, y luego están los escépticos absolutos que consideran que todo proviene de una discutida fábula y que la Biblia a la que Borges consideraba como un genial relato fantástico, precursor nada menos que de la literatura de ficción, no puede nunca ser tomada como una fuente veraz. Y otros, aún más escépticos que él, que con una sonrisa sostienen que se trata, por supuesto, de una tradición oral, que acaso tampoco puede no ser falsa, aunque tiene todos los elementos fantásticos que la ubican en esa dirección.

Tan es así que, considerada como leyenda o mito, se superpone con la debida fantasía bíblica a lo realmente acontecido. Tampoco esto puede implicar que la Biblia misma pueda ser
considerada como una "fuente"; esto siempre que se tengan en cuenta los correspondientes y debidos contextos. Pero bueno, es un sendero estrambótico o extravagante, tan raro e irregular que se aleja de lo común. Y se debe asumir así, no queda otra, sino la estantería por el suelo.

Esto hace que el asunto se utilice de manera coloquial para señalar situaciones de incomprensibles comportamientos o aspectos físicos que llaman la atención por estar siempre fuera de lo habitual; para unos claro, para otros no… Mucho hilo para cortar o desenredar, aunque de diversas maneras, ya que nunca la historia se repite. Pues bien, el asunto que ahora nos ocupa empieza con la vieja pregunta que los vulnerables mortales nos vivimos haciendo, aquellos que nos inquietamos todavía por esos menos asombrosos que sustanciosos asuntos.

Empecemos por preguntaros si fue real el duelo bíblico entre David y Goliat, una de las historias bíblicas más populares de todos los tiempos, cuyos protagonistas son arquetípicos.

Empecemos por deducir cuánto hay de leyenda y cuánto de historia en ese cementerio filisteo donde los muertos resucitan alegres y hablan tan constantemente con los vivos que nos apabullan con tanta sabiduría que exhiben a los cuatro vientos; pero volvamos -ya que es posible hacerlo- a estos dos personajes, cuyos imaginarios protagonistas son pintados y repintados hasta el cansancio, allá lejos y hace tiempo (en el siglo XVII), por los recreativos pinceles del talentoso empecinado maestro francés Guillaume Courtois; aunque sus hallazgos arqueológicos pasaran de largo en esa época y sean relativamente recientes, y descubran una curiosa inscripción sobre la "Casa del asombroso David"; ubicada nada menos que en un cementerio filisteo, el pueblo al que pertenecía el célebre gigante, lo cual hace suponer que todos demás eran también eran cadáveres o, más fantasiosamente, fantasmas que puedan servir como marco de interpretación a la "biografía bíblica” de aquel impresionante Rey hebreo, que ocupa un buen espacio en losLibros de Samuel del Antiguo Testamento. O a los aterradores argumentos de Boris Karloff.

Todos sabemos que en la Biblia siempre conviene evitar dos posiciones extremas aceptando solo una y negando la otra; puntos de vista que se entrecruzan y casi no permiten buscar el punto medio (arduo de encontrar por otro lado, ya que el fanatismo de quienes pretenden interpretarla al pie de la letra y llegan, por ejemplo, al empecinamiento de querer probar científicamente que un hombre puede sobrevivir tres días en el estómago de una ballena (asunto sin discusión para las personas de fe), tal el caso puntual de Jonás y la ballena, que los escépticos absolutos consideran como una mera fábula, y en tal caso que la Biblia no puede ser tomada en serio ni como fuente y, menos aún, como referencia superadora de la literatura fantástica. En fin, puro enigma o estremecedora fantasía.

Recuerdo que Borges afirmaba que, en esa lectura, a la que consideraba de ficción, en el caso de David, uno debe obligarse a tener en cuenta que se trata de acontecimientos que datan de los siglos XI y X antes de Cristo y que habría que haber vivido aproximadamente del 1040 al 966 a.C.; pero claro, obviamente el relato fue sistematizado y "editado"; muchos siglos después, para confusión de aquellos que en los remotos tiempos del rey Josías (648-609 a.C.), hizo que se convirtiera en una amable tradición oral, lo que no implica, por supuesto, que no haya sido veraz y que sea una fantasía risueña; aunque sí puede tener muchos componentes de mito o leyenda, que se fueron superponiendo a lo que en verdad sucedió. Tampoco implica que la Biblia misma no pueda ser considerada como una fuente histórica; eso sí, siempre que tengamos en cuenta estos contextos fantásticos son muy propios de la imaginación hebrea. Puntera en la lista universal.

Según afirman las Escrituras, el poderoso David es uno de los grandes héroes bíblicos y su triunfo sobre Goliat encierra muchas enseñanzas; también sentidos y contra sentidos que incluso exceden la fe del cristianismo. El trasfondo de la historia, hecho ya dilucidado y divulgado por Schopenhauer y otros temerarios como él, es el enfrentamiento de Israel, cuyo rey era Saúl, con los filisteos, un pueblo venido del mar, y asentado en la costa cananea.

Pero retomemos el relato histórico y abandonemos el de ficción como afirmaba Borges, ya que se confunde con el de Gat, una de las ciudades filisteas, de la que era originario el musculoso Goliat, aquel gigante al que la Biblia atribuye una estatura de casi 3 metros tomada del modelo original, que hizo que durante 40 días el protagonista se la pasara haciendo alarde frente al ejército judío, atemorizándolo y desafiándolo a elegir a su mejor hombre para pelear contra él. Y allí aparece la alternativa del valiente muchachito, también grandote, que propone de un modo contundente, que si Goliat es vencido, los filisteos pasarían a ser esclavos de Israel. O viceversa, por qué no, ya que todo es posible en esa viña del Señor donde las cosas se acomodan a piachere.

La verdad es que nadie se animaba a recoger el desafío, hasta que aparece el pibe David, un modesto pastorcillo jovencísimo, niño aún, pero ya casi adolescente, provisto únicamente de una honda y cinco piedritas lisas. Aunque, ojo, es necesario tener en cuenta que David, no era cualquier pastor; nadie lo sabía, pero poco antes había sido ungido secretamente por el profeta Samuel -el hombre que actuaba por órdenes directas de Dios- y estaba destinado a ser el futuro rey de Israel.

Al parecer, en un primer momento, al poderoso Goliat el desafío del adolescente la causó mucha gracia. “Era pan comido”, como seguramente pensó con una risita. Asunto que duró muy poco hasta que David interrumpió sus carcajadas desmayándolo de un hondazo que con diestra puntería le dio en plena frente. Una vez caído el gigante, sin mediar ningún diálogo, acto seguido lo decapitó con su propia espada. Un relato bíblico al que debemos agregar que no ha cesado de inspirar a más de un artista, sobre todo del Renacimiento, que han mostrado esa rara predilección por el momento de la decapitación, donde solo una de ellas es la excepción, afirmada en la conmovedora escultura de Bernini del siglo XVII, que representa muy bien el momento previo, el movimiento de David preparando su lanzamiento aniquilador.

Viene luego de la proeza. El rey Saúl, que hasta entonces disfrutaba de escuchar a David tocar la lira en el palacio (agreguemos que el hombre aquel era neurasténico y solo la música calmaba sus nervios); hasta que empezó a sentir celos del joven, a quien la Biblia describe como un soberbio buen mozo, “de cabellos rubios, de hermosos ojos azules, prudente y de muy bella presencia.

Y menos mal que no sabía que estaba destinado a sucederlo por qué sino, pobrecito hubiera sido decapitado… pero había alguien más en la lista, el propio hijo de Saúl, Jonathan, que en cambio, estaba muy fascinado con David. Los dos jóvenes se habían vuelto amigos inseparables y se entendían muy bien. También estaba Mical, una hija de Saúl, perdidamente enamorada de él y se convertiría luego en su primera esposa. Definitivamente al rey no le caía bien la cercanía de este joven tan carismático. Un día, irritado, le tiró un lanzazo., que David eludió, aunque resignado, se vio obligado a huir para salvar el pellejo.

Tras la muerte de Saúl, como ya estaba escritor, David se convirtió en rey y proféticamente eligirá una ciudad neutra para facilitar la unidad de todas las violentas tribus israelitas. Esa ciudad es Jebus, a la que convertirá en capital del reino unificado para pasar luego a llamarse Ciudad de David y, más tarde, Jerusalén.

“El mundo desde que el mundo es mundo gira y gira sin cesar y sin preguntarnos por qué? Es un hecho natural y nadie podrá detenerlo; O quizá Dios sí, para la gente de fe. Pero, quién puede saberlo?, solo Dios mismo”. Con estas sencillas palabras, se resignó ante tres cronistas que lo acompañábamos en una caminata por un cerro de Santiago de Chile, el poeta de la prosa Graham Green, espléndido conversador con británico acento subyugante.

Fue así que quienes lo rodeábamos, pensamos de inmediato en los personajes que gobiernan en el mundo. La mayoría de las veces son ignorantes políticos desquiciados, siempre delirantes Son varios e injustificables desde todo punto de vista. No vale la pena nombrarlos. Son asesinos y eso los define. Y basta.

Mientras tanto, la bola de este mundo que habitamos, sin duda porque no nos queda otro remedio, sigue girando sin detenerse. Y el hombre siempre contra el hombre.

¡Ah, cuánto se pueden agregar sobre este enojoso asunto que indigna a todos los que tenemos sentimientos!

Sin duda, lo mejor es dejar que los poetas cantemos a la paz…para que haya paz en todo el mundo

Haya paz sobre la tierra

PAZ para los crepúsculos que vienen,
paz para el puente, paz para el vino,
paz para las letras que me buscan
y que en mi sangre suben enredando
el viejo canto con tierra y amores,
paz para la ciudad en la mañana
cuando despierta el pan, paz para el río
Mississippi, río de las raíces:
paz para la camisa de mi hermano,
paz en el libro como un sello de aire,
paz para el gran koljós de Kíev,
paz para las cenizas de estos muertos…

Pablo Neruda

…………… …………...

Tristes guerras
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.

Miguel Hernández

…………… ................

Milonga del muerto
Lo he soñado en esta casa
entre paredes y puertas.
Dios les permite a los hombres
soñar cosas que son ciertas.
Lo he soñado mar afuera
en unas islas glaciales.
Que nos digan lo demás
y los hospitales.
Una de tantas provincias
del interior fue su tierra.
no conviene que se sepa
que muere gente en la guerra.

Lo sacaron del cuartel,
le pusieron en las manos

las armas y lo mandaron
a morir con sus hermanos.
Se obró con suma prudencia,
se habló de un modo prolijo.
Les entregaron a un tiempo
el rifle y el crucifijo…
Oyó las vanas arengas
de los vanos generales.
Vio lo que nunca había visto,
la sangre en los arenales.
Oyó vivas y oyó mueras,
oyó el clamor de la gente.
Él sólo quería saber
si era o si no era valiente…

Jorge Luis Borges

......…… …………

La primavera ha venido

La primavera ha venido
dejando en el olivar
un libro en cada nido.
Vivir leyendo, leyendo
mientras la paz en el mundo
no se nos vaya muriendo.
Paz, paz, paz para leer
un libro abierto en el alba
y otro en el atardecer.

Rafael Alberti
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Pido la paz y la palabra

Escribo
en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido

la paz
y la palabra. He dicho
«silencio»,
«sombra»,
«vacío»
etcétera.
Digo

«del hombre y su justicia»,
«océano pacífico»,
lo que me dejan.
Pido
la paz y la palabra.

Blas de Otero

…………. ………….

Mujer de verso en pecho

Si todos los poetas
se hicieran pacifistas vendría la paz,
que no volviera a haber otra guerra,
pero si la hubiera
que todos los soldados se declaren en huelga.
La libertad es no tener un buen amo
sino no tener ninguno.
Mi partido es la Paz.
Yo soy su líder.
No pido votos,
pido botas para los descalzos
—que todavía hay muchos—.

Gloria Fuertes