Editorial

Como los falangistas, los miembros del Comité Federal del PSOE entonan el “prietas las filas”

EL IMPARCIAL | Domingo 28 de junio de 2026

Cuando Pedro Sánchez, según muchos testigos gracias a un pucherazo ejecutado por el hoy encarcelado Koldo García, fue nombrado en 2017 secretario general del partido, su primera decisión fue promover un cambio estatutario para impedir que pudiera ser relevado de la misma forma en la que sus compañeros de partido le echaron. Ni siquiera una mayoría de críticos podría obligarle a abandonar sus funciones orgánicas. De este modo, el líder del PSOE puede realizar cambios en la Comisión Ejecutiva Federal del partidosin necesidad de convocar un Congreso extraordinario, según los nuevos estatutos internos del partido.

Esta maniobra le permite a Sánchez modificar a su antojo la composición de la Ejecutiva, pues los estatutos del PSOE reformados a imagen y semejanza del autoritarismo del líder socialista, refuerzan las competencias del secretario general, permitiéndole ejercer un liderazgo absoluto y sin la posibilidad de verse obligado a enfrentarse, ni siquiera a dar explicaciones, a una supuesta mayoría de miembros en su contra. Lo que ya resulta imposible que se produzca, pues la maniobra del presidente ha logrado crear un Comité Federal blindado por sus más fieles, por los 300 adictos que no tienen reparos en entonar el “prietas las filas” imitando el famoso eslogan de la Falange de Franco.

Y por esa mayoría de miembros adictos, el Comité Federal del PSOE de este sábado ovacionó impúdicamente al más autoritario y arrogante presidente del Gobierno de la democracia, el que ha llevado al PSOE al “peor momento de su historia”, como reconoció Page, el responsable del aluvión de casos de corrupción que acechan al partido y al Ejecutivo, el líder socialista que en una votación en el Hemiciclo ha sido conminado por la mayoría absoluta del Congreso a someterse a una cuestión de confianza y a convocar elecciones generales, una decisión que no asumió. Se cachondeó jaleando a sus diputados para provocar el bochornoso aplauso de la bancada socialista en una siniestra burla a la democracia representada por la soberanía popular de las Cortes. Pues, paradójicamente, ahora gobierna contra esa mayoría parlamentaria que le invistió presidente del Gobierno.

En su trinchera del Comité Federal, donde nadie le abuchea como ocurre en todas las calles de España, Pero Sánchez reiteró con los habituales aspavientos su convicción de consumar la legislatura, “cómo no vamos a seguir”, ya lo dijo en el Congreso. Pero lo más perverso de su discurso fue limitar la corrupción del Gobierno a los casos de Ábalos, Cerdán y Leire Díez, cuando hay más de 15 casos judiciales por corrupción en los tribunales que afectan a dirigentes socialistas. Olvidó también que “su” fiscal general del Estado fue condenado por el Tribunal Supremo por revelación de secretos. Y aún tuvo la desfachatez de apoyar a Zapatero, a pesar del puñado de joyas por valor de más de un millón de euros que tenía escondido en una caja fuerte y, naturalmente, sin declarar, además de las pruebas sobre las millonarias comisiones que cobró en Venezuela o China. Y, también como siempre, achacó las imputaciones de su mujer y su hermano a los bulos de los pseudomedios. Su conclusión fue la habitual: la corrupción atañe al PP. Y, en ese momento, la ovación y las carcajadas desbordaron el auditorio con los miembros del Comité Federal puestos en pie. Con los cómplices de la destrucción del PSOE arrebatados por el más perverso y manipulador secretario general de la historia del partido y el peor presidente de la democracia. ¡Prietas las filas!