Editorial

Zapatero sigue ocultando el origen de las joyas de más de un millón de euros que escondía en su caja fuerte

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Martes 30 de junio de 2026

El pasado 17 de junio, José Luis Rodríguez Zapatero se sentó en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional ante el juez Santiago Pedraz para testificar sobre los presuntos delitos de tráfico de influencias, cohecho y blanqueo. La investigación se basa también en el origen de las joyas valoradas en 1,3 millones de euros halladas en la caja fuerte de su despacho y en los chats sobre el polémico rescate de Plus Ultra en 2021, cuando el Gobierno de Sánchez inyectó 53 millones de euros a la compañía.

El expresidente socialista sólo contestó a las preguntas de su abogado sobre el rescate de la aerolínea, negando tajantemente que hubiera participado en la operación y eludió comentar el origen del botín hallado por la UCO en la caja fuerte de su despacho. Se comprometió a aclararlo y remitir al Juzgado la documentación sobre el origen de las joyas en poco más de una semana. Ha pasado medio mes y Zapatero aún no ha aportado la menor prueba sobre la procedencia del botín. Lo que resulta más que sospechoso.

Y pese al requerimiento del magistrado, tampoco ha intervenido el Ministerio de Hacienda por el posible delito de fraude fiscal puesto que el expresidente no declaró que le habían “regalado” esas joyas. Los hechos son gravísimos. El juez Calama acusa a Rodríguez Zapatero de contrabando y delito contra la Hacienda Pública tras conocerse la tasación de las joyas halladas en su caja fuerte. Pues, según el magistrado, el origen del botín “en estos momentos no está justificado”. Y el expresidente, aunque se comprometió, todavía no ha sido capaz de explicar cómo, porqué y de donde salieron esas joyas. En caso de ser condenado por estos delitos, Zapatero se enfrentaría a una posible condena de hasta 6 años de cárcel.

El gurú de Pedro Sánchez ha sido pillado con las manos en un puñado de diamantes. Ya es grave que se desconozca su origen. También que, a pesar del posible delito fiscal, la Agencia Tributaria no tenga el menor interés en denunciarlo. Se trata de una vergüenza para el Gobierno por proteger su impunidad y para el portavoz de esa izquierda populista que, por lo que parece, ha hecho lo contrario de lo que proclamó. Pues ha eludido pagar sus impuestos, se ha quedado con una parte del dinero de todos los españoles, como diría él, sobre todo, el de los más “vulnerables”.

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