Propiedad intelectual
Viernes 08 de febrero de 2008
En un acto celebrado esta semana en Barcelona, que ha reunido a la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña (ACEC) y la Asociación de Escritores en Lengua Catalana (AELC), ambas entidades han llegado a la conclusión de que "la copia privada no es un derecho del usuario" y han cifrado en un 25% la pérdida de sus ingresos a consecuencia de la proliferación de estas copias.
Eduardo Mendoza, novelista responsable de obras como "La ciudad de los prodigios", asistió como invitado por la organización a un coloquio, en el que se convirtió en "portavoz" de los literatos nacionales al afirmar que es difícil "valorar el coste de producción de una obra, porque el autor no invierte dinero, pero si mucho tiempo". El autor catalán reconoció que esta situación es un poco paradójica porque "ahora el tiempo es muy caro".
Según explicaron ambas asociaciones catalanas de escritores, a pesar de que la revisión de la ley de propiedad intelectual otorga a los autores una compensación directa por el número de copias privadas que se puedan hacer de sus obras, ellos la consideran totalmente insuficiente.
Para compensar a los titulares de derechos por las copias privadas de sus obras, la Ley de Propiedad Intelectual establece una remuneración a partir de un canon que graba los equipos, aparatos y materiales idóneos para realizarlas.
La presidenta de la ACEC, Montserrat Conill, apoyó las declaraciones de Mendoza al afirmar que el derecho a la cultura es un derecho fundamental del ser humano, "de igual manera que lo es el derecho a la salud o a la educación". Aunque si bien es cierto, "no hay nadie que se atreva a afirmar que la atención sanitaria deba garantizarse sin retribuir a los médicos, ni que la escolarización deba llevarse a cabo sin pagar a los maestros", añadió Conill.
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