Editorial

El Gobierno arranca la campaña electoral con el anuncio de unos presupuestos imposibles de aprobar

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Miércoles 08 de julio de 2026

Toda la propaganda de Moncloa se centra ahora en el anuncio de presentar, no se sabe cuándo ni cómo, unos presupuestos generales del Estado a sabiendas de que no será capaz de aprobarlos. Se trata, más bien, de una coartada para arrancar la campaña electoral basada en acusar a la Oposición de rechazar la inversión en gastos sociales como educación y sanidad. De acusar al PP, Vox y cualquier otro partido que se oponga, de impedir que el Gobierno ayude a los “más vulnerables”, los que sufren las consecuencias de una crisis económica que, en realidad, se ha producido en buena parte por el despilfarro y las estrambóticas políticas económicas del propio Gobierno.

Los supuestos presupuestos anunciados, además, disparan el límite de gasto hasta los 226.000 millones de euros, los más altos de la historia. Lo que obligaría al Gobierno a incrementar aún más la deuda pública, a pesar de que ya supera los 1,7 billones de euros. Un despropósito sin precedentes. También pretende imponer su nuevo modelo fiscal, rechazado por todas las autonomías, para poder destinar 4.7000 millones de euros a Cataluña y así ayudar a Salvador Illa a que cumpla con sus socios y ponga en marcha la prometida independencia fiscal. Pero, para alivio de todos, el despropósito anunciado no es más que humo. Pues incluso el Gobierno sabe que no será capaz de aprobar estos presupuestos por su minoría parlamentaria. Pues hasta sus socios más fieles comienzan a alejarse de un PSOE que apesta a corrupción y que, según todas las encuestas, los partidos de la investidura de Sánchez están sufriendo electoralmente por mantener esos apoyos.

Los presupuestos anunciados con las alharacas de rigor nacen muertos. Pero la insistencia del Gobierno en presentarlos por primera vez en la legislatura puede indicar que Sánchez ya no está tan convenido de poder aguantar en La Moncloa hasta 2027. La marabunta mediática que se ha producido, sin embargo, puede servir para endurecer su propaganda en contra de “la ultraderecha” que asoma su negro hocico, dispuesta a aniquilar “los beneficios sociales” logrados por el Gobierno progresista. Recurre de nuevo al argumento de erigirse en el único muro posible para frenar el fascismo que llega con ansias de revancha. La propaganda es la de siempre, pero camuflada esta vez en unos presupuestos imaginarios, imposibles de aprobar y letales para la economía. Quizás el posible adelanto electoral que algunos barruntan y muchos ansían, dirigentes socialistas y socios incluidos, sea lo mejor de este nuevo esperpento protagonizado por el Consejo de Ministros. Ojalá.

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