Se que me repito; pero no es para menos. ¿Acaso no estamos viendo que el sistema democrático, considerado como la meta de la convivencia, está en descomposición en todo Occidente?.
Entro en Google buscando alguna aclaración sobre el instinto de poder y encuentro conceptos tan claros que os los transmito, tal cual, porque, a mi juicio, no sobra ni falta una palabra.
Copio:
“Cuando el entorno exige dirección, ciertas personas experimentan una urgencia natural por tomar el control y dirigir el rumbo.
Actuar por instinto permite resolver problemas con gran rapidez. Sin embargo, el principal desafío radica en equilibrar este impulso con el pensamiento analítico, para evitar que la visceralidad supere a la razón en momentos críticos”.
Claro como el agua. El poder embota el talento de mando.
A lo largo de nuestra vida encontramos, continuamente, “entornos que exigen dirección” y en ellos, a “personas que experimentan una urgencia natural por tomar el control”. Es el instinto animal de poder, que vemos en las tribus de animales, de los filmes zoológicos, organizado de forma piramidal y que, entre los humanos, se manifiesta hasta en las comunidades de vecinos.
Podría admitirse esa forma visceral de tomar el poder si este perfeccionase la habilidad del ejercicio del mando: pero, desgraciadamente, no es así, sino al contrario y vemos que una descomposición moral inimaginable es posible.
Y admira, con que facilidad, el que tiene la osadía de emprender el ascenso a la cumbre del poder, encuentra “sherpas”, en abundancia, pues, el poder atrae a otros, que no tienen capacidad para ejercerlo por si mismos, pero que, así, lo ejercen de forma gregaria.
Tengo escrito que, los partidos políticos, como los soldados romanos, en el Evangelio de San Juan, se juegan, a los dados, la túnica del pueblo, al que crucifican. No retiro ni una coma.
Estamos comprobando, que las cautelas que los sistemas democráticos establecen en sus Constituciones, para evitar la acción errónea del poder, no son suficientes ni eficaces y despues de tanto tiempo de ejercicio democrático, vemos ejemplos desoladores, hasta en las naciones que presumen de ser padres y madres de la democracia.
Vemos, al pais que pretende ser el baluarte de la democracia en el mundo, chuleado por un hombre sin formación, que impone su voluntad, caprichosa. en medio mundo. Y hasta pretende legar, a la posteridad, el relato, a voluntad, de su mandato
A Putin elegido democráticamente y eternizado en el poder a base de eliminar, incluso físicamente, a sus posibles rivales, invadiendo, como antaño, una nación fronteriza.
Europa, nada menos. convertida en un eterno proyecto de nación, porque los reyezuelos de veintinueve corrales, impiden derribar las vallas, de sus antiguos y golosos reinos de Taifa.
O al nuestro, perdedor de elecciones y comprador, con recursos del Estado, de votos para mantenerse en el poder. Y ahí sigue, a pesar de las ignominias, que vamos conociendo y que no hubieramos podido imaginar.
¿Hace falta algo mas para reconocer que el sistema democrático ha fracasado?. Pues no se oye a nadie que defienda esta idea y que piense en ponerle remedio.
No es mi intención ser negativo pero el pueblo. el pobre pueblo, tiene que despertar y darse cuenta de que se nos está engañando y que la misma estirpe, que nos ha dominado durante siglos, ha cambiado de disfraz, pero se ha perpetuado.
Los que nos gobiernan ahora cometen atrocidades iguales o mayores, que aquellos, con las normas que, nosotros, inocentemente, les hemos impuesto.