Editorial

Pedro Sánchez está, más que nunca, al borde del abismo

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Viernes 17 de julio de 2026

La feroz campaña del Gobierno y sus socios contra la independencia de los jueces se desvanece. El invento de recurrir al maldito “lawfare” inspirado por la ultraderecha cuando la Justicia instruye los casos de corrupción de los familiares, ministros y allegados a Pedro Sánchez es el único bulo. El recurso al antidemocrático ataque al Estado de Derecho ha quedado en evidencia más que nunca.

La Audiencia Provincial de Madrid y sus cinco magistrados independientes han desbaratado la perversa propaganda de Moncloa. Han avalado la instrucción del magistrado Juan Carlos Peinado para que Begoña Gómez sea juzgada por un jurado popular por malversación de fondos públicos y tráfico de influencias. También el juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, sigue adelante con el caso de las cloacas del PSOE, basado en los abrumadores informes de la UCO que demuestran las perversas maniobras de los socialistas, pagados además por Ferraz, que intentaban boicotear mediante sobornos y amenazas las investigaciones sobre la corrupción del PSOE y del Gobierno. Por su parte, el Tribunal Supremo condenó a Ábalos y a Koldo en un auto impecable. O la Audiencia de Badajoz que también ha sentenciado a 9 años de inhabilitación al hermano del presidente por prevaricación.

Todos estos tribunales están formados por jueces independientes y prestigiosos. Y todos han trabajado y trabajan con la única misión de investigar y, a menudo, condenar a los que incumplen la ley sin tener en cuenta su afiliación política. Pero ocurre que los imputados, y no es casual, pertenecen al entorno del Gobierno. Y ese es el motivo de que, primero, Pedro Sánchez y luego la mayoría de los ministros como Óscar Puente o el portavoz del PSOE Patxi López intenten desesperadamente desprestigiar a esos magistrados que investigan a los muchos socialistas que o bien han robado el dinero de todos los españoles con comisiones impúdicas o han intentado sobornar a jueces, fiscales y agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional para que, en lugar de investigar, tapen las montañas de basura que embadurnan al presidente y al PSOE.

No. No son bulos ni “lawfare”. Es la corrupción pura y dura que rodea al Gobierno y deteriora la democracia española. Pero Pedro Sánchez, en lugar de combatir esa corrupción, en lugar de destituir a imputados como la directora de la Guardia Civil o su DAO, prefiere esparcir su falsa propaganda de la conspiración de la derecha judicial y mediática para “derribar al Gobierno”. Pero, como decía Nietzsche, “si miras fijamente al abismo, el abismo te devuelve la mirada”. Y Pedro Sánchez está al borde del abismo y a punto de despeñarse.

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