Ferran Torres, con su gol en el minuto 106 de la final ante Argentina, emuló a Andrés Iniesta en el 116 de Sudáfrica 2010 para guiar a España a su segunda estrella de campeona del mundo en un partido en el que los de Luis de la Fuente dominaron e impusieron la fortaleza defensiva a la que acostumbraron durante el torneo.