El Gobierno ha aprobado este martes en segunda vuelta el anteproyecto de la ley antitabaco que equipara cigarrillos electrónicos y vapeadores al tabaco convencional, en la que amplía los espacios sin humo a terrazas, playas, piscinas y marquesinas, y restringe la venta de los nuevos productos a establecimientos especializados.
El Consejo de Ministros ha dado luz verde este martes para iniciar su tramitación parlamentaria en el Congreso a la nueva normativa que reforma la ley de 2005 para adaptar la legislación a los nuevos productos relacionados con el tabaco y reforzar la protección de la infancia y la adolescencia.
En rueda de prensa tras el Consejo, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha detallado que el tabaquismo provoca 50.000 muertes al año, y esta norma pretende proteger mejor la salud pública y avanzar hacia una generación "libre de tabaco".
Tras el cambio de los patrones de consumo, la futura ley igualará la legislación para tabaco convencional y los nuevos productos como el cigarrillo electrónico, las bolsitas de nicotina, productos a base de hierbas como 'shishas' y cualquier dispositivo que imite o se asocie al acto de fumar.
Cuando se apruebe esta reforma, no se podrá fumar ni vapear en terrazas de bares y restaurantes; playas marítimas y fluviales, piscinas de uso colectivo; las instalaciones deportivas; los parques nacionales; los vehículos de trabajo —salvo durante su uso exclusivamente personal—; y los recintos donde se desarrollen espectáculos públicos, incluidos teatros, cines, conciertos y otros eventos, también cuando tengan lugar al aire libre.
"Cualquiera que se quiera tomar un café o que quiera disfrutar de su ocio libremente en una terraza debería poder hacerlo sin que el humo de las mesas de alrededor forme parte del menú", ha sostenido la ministra.
Tampoco se podrá fumar en campus universitarios ni es espacios del transporte urbano, como andenes, pasillos o marquesinas, ni a menos de 15 metros de los accesos a edificios públicos, centros sanitarios, sociales, educativos, culturales, deportivos, museos, bibliotecas o parques infantiles.
Otra de las novedades es la prohibición expresa del consumo de tabaco y demás productos relacionados a menores de 18 años, ante el incremento del uso del cigarrillo electrónico y nuevos dispositivos entre los jóvenes de 14 a 18 años, que ha pasado del 14,9% en 2019 al 27,1% en 2025, según la encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias en España 2025.
La reforma somete a los nuevos productos a las mismas restricciones de consumo que al tabaco tradicional, y solo se podrán vender y suministrar en tiendas especializadas, que deberán cumplir los requisitos que se establezcan mediante orden ministerial.
El anteproyecto actualiza las infracciones, cuantías y responsabilidades para adecuarlo a las nuevas medidas y da dos meses para que adaptar la señalización de los espacios donde exista prohibición de consumo. La multas irán desde los 200 hasta los 600.000 euros.
La organización interprofesional del tabaco de España (Oitab) ha criticado que el Gobierno no haya consultado "suficientemente" al sector ni se hayan valorado "adecuadamente" las consecuencias del anteproyecto de la ley antitabaco aprobado este martes en segunda vuelta por el Ejecutivo.
A la espera de conocer el texto definitivo, Oitab ha asegurado que no se oponen a los objetivos de la norma, pero cree que no se han sopesado de forma adecuada "las consecuencias que esta iniciativa puede tener sobre los productores y transformadores españoles", según un comunicado.
"La toma de decisiones improvisada y precipitada sin realizar los pertinentes estudios de impactos y de espaldas a los sectores afectados provocará daños irreparables", ha añadido.
La interprofesional ha incidido en que se trata de una actividad que aporta casi 3.710 millones de euros al PIB español y más de 57.400 empleos, siendo el quinto mayor contribuyente a las arcas públicas en España, con 9.500 millones de euros.
El cultivo de tabaco, ha recordado, sirve para otros objetivos como combatir la despoblación, la preservación del territorio, la innovación y la generación de soluciones sostenibles. De hecho, "solo en Extremadura, mayor región productora de hoja de tabaco de Europa, da sustento económico a unas 20.000 familias".
Además, la interprofesional ha señalado que "no diferenciar los distintos tipos de alternativas, metiendo en la misma regulación las innovaciones de consumo que están asociadas a una menor toxicidad, generará una pérdida de investigación, un deterioro en la calidad y fomentará opciones más dañinas".
En su opinión, el mercado "debe evolucionar a nuevos productos más sostenibles y menos nocivos en los que, además, el sector español es pionero".