según medios locales
Sábado 27 de diciembre de 2008
La historia comenzó el 10 de octubre pasado cuando Sandra Rogoff tomó la caja de galletas saladas de un gabinete en su cocina y encontró que contenía un sobre blanco, sin nombre ni dirección, y que contenía el dinero.
"Para nosotros fue una noche de viernes llena de diversión", declaró Debra Rogoff, la esposa de Joe, mamá de Sandra, Allie y Max, según relató el diario The Orange Register, de California.
Les llevó apenas 15 minutos para decidir qué harían, y la familia se comunicó con la policía, contó Debra, quien agregó que ni por un momento se les cruzó por la mente quedarse con el dinero.
"Pensamos que ése debía ser dinero de alguien", añadió Debra. "Y no nos sentiríamos bien si lo hubiésemos gastado".
Debra había comprado las galletas pocos días antes en un supermercado Whole Foods en Tustin.
La policía de Tustin, luego de conocer el caso, sugirió que podría tratarse de dinero depositado en una transacción por drogas.
Pero los gerentes de Whole Foods dijeron a la policía que pocos días antes una clienta anciana había llegado al supermercado muy agitada y dijo que había devuelto, por error, la caja de galletas en la que estaban los ahorros de su vida.
La mujer, cuya identidad no se divulgó, dijo que estaba atemorizada porque el gobierno federal ha estado interviniendo en muchos bancos, y había sacado sus ahorros de la cuenta y los había guardado en su casa.
"Los Rogoff nunca recibieron una palabra de la mujer, ni tampoco recibieron alguna recompensa", señaló el diario.
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