Deportes

Los motivos por los que España domina el fútbol y tiene al mundo atónito

(Foto: X: @sporx).

FÚTBOL

M. Jones | Miércoles 22 de julio de 2026
El fútbol nacional es el primero en la historia en proclamarse a la vez campeón del Mundial masculino y femenino. Los números de la dominación son contundentes.

España ha vuelto a la cima más absoluta del deporte más seguido del planeta. La final del Mundial 2026 fue vista por más de 1.500 millones de personas en todo el mundo, dato que permite comprender por qué el balompié está considerado como el deporte rey. Ante tantísimas miradas la selección española firmó una exhibición capaz de seducir a los ciudadanos todavía no contagiados. Borraron del césped del MetLife Stadium al defensor del título. La guerrera Argentina quedó reducida a una jauría de perros ladradores domados por el excelso juego combinativo y la presión dictada por Luis de la Fuente. En una versión acelerada, pulida y más atractiva del 'tiki-taka' que sometió a todas las naciones entre 2008 y 2012. La lección completada, la nobleza de la propuesta y la belleza de la factura llevaron a multitud de analistas de todas las latitudes a proclamar que con la victoria de España "ganó el fútbol". Nueva York, la capital de la civilación, brilló más que nunca.

Pero digerida ya la resaca del éxtasis y de la celebración posterior, cabe tomar distancia y observar en perspectiva lo que está ocurriendo en el balompié patrio para, de este modo, comprender la dimensión del éxito que estamos saboreando en estos días. Cuando en los seleccionados absolutos y juveniles, y en los procesos de formación de las canteras reinaba la 'furia', el físico, el empuje y las gónadas, tarde o temprano encontrábamos una frontera que nos separaba del éxito. Porque con sudor y músculos no basta para imponerse en la élite. En el fútbol nacional costó entender este punto décadas y un ramillete doloroso de eliminaciones (desde México '86 y el penalti de Eloy, el codazo de Tassotti en EE.UU. '94 y la tanda ante Inglaterra en la Eurocopa del 96 hasta el gol de Zidane en la Euro 2000 o el escandaloso arbitraje de Corea '2002).

La receta de la España triunfal

En esos combinados no sólo había zagueros reconvertidos en centrocampistas y potentes laterales y extremos. También competían jugadores de talento. Entonces, ¿dónde residía el problema que no permitía ir más allá de los cuartos de final? En la filosofía de juego. El advenimiento de Johan Cruyff al banquillo del Barcelona puede contemplarse como la siembra de las semillas que revolucionarían el pensamiento futbolístico, para goce de los aficionados españoles. De ahí bebieron futuros entrenadores como Pep Guardiola, Julen Lopetegui, Mikel Arteta, Ernesto Valverde o Luis Enrique y fueron definitivamente influidos estrategas influyentes como Juanma Lillo, Vicente del Bosque o el mito que tuvo los arrestos para dar el volantazo: Luis Aragonés. Todos ellos participaron de la implantación en la 'Piel de Toro' de ese modelo de juego de posición en el que primaba la calidad técnica, la lectura de las situaciones y el pensar el fútbol. El arrojo poco a poco quedó desterrado y como esa eclosión arribó acompañada de títulos en todos los ámbitos (desde el Barça de Frank Rijkaard y la obra maestra de Guardiola) empapó al sistema entero y se derramó hasta las escuelas y categorías inferiores.

📹⚽️🌎🇪🇸🇦🇷 ¡¡CAMPEONES DEL MUNDO!!

El equipo de Luis de la Fuente conquistó el segundo Mundial de la historia española tras acomplejar y derrocar a Argentina con gol de Ferran Torres

La calidad derrotó a la suciedad#españa #argentina #mundial #messi https://t.co/8xWVvyfEJo

— Elimparcial.es (@elimparciales) July 19, 2026

De ahí, del aprendizaje en los niveles infantiles y juveniles de otro estilo menos adherido a la pujanza anatómica (y al mantra de la altura o la velocidad en edades tempranas), mana la gloria actual. Los chavales de las grandes canteras se fueron desarrollando en torno a la lectura del juego, la visión, el análisis y el pensamiento. Y en la Federación Española tuvieron claro que el cambio llegó para quedarse. Esa era la apuesta para intentar ejecutar el ansiado salto de nivel. Aplicaron la idea desde las categorías infantiles y desde esa base hasta la edad adulta todos los jugadores seleccionados se acostumbraron a jugar en coherencia con lo descrito. Esa lógica sostenida en el tiempo ha fabricado hordas de futbolistas españoles que entienden el juego, que antes de controlar la pelota ya contemplan dos o tres posibilidades, que se anticipan por pura sabiduría y que saben interpretar los espacios. El excelso trabajo, además, se ha enfocado para aportar al colectivo y no desde el plano individualista. Éste es, sin duda, el matiz diferencial que ha instalado a España como el país más dominante en el fútbol internacional en este siglo.

Los datos que exponen el gobierno del fútbol español

Expuestos los ingredientes de la fórmula, que filtra en busca de niños inteligentes para aprender a decodificar el juego, hay que acudir a la estadística para hacerse una idea más precisa de qué significa "dominante". En la cosecha sobresalen, en primer lugar, dos elementos. El primero alude a los trofeos conquistados en el presente. En la actualidad, España es la vigente campeona del Mundial masculino, del Mundial femenino, de la Eurocopa masculina, de la Liga de Naciones femenina, del oro masculino en los Juegos Olímpicos y de las Eurocopas sub'19 en ambos géneros. Lo nunca visto en la historia de este deporte. Y el segundo apartado confirma que en la pasada temporada los entrenadores españoles han arrasado. Luis de la Fuente ganó el Mundial, Luis Enrique se hizo con la Liga de Campeones y la Ligue 1, Unai Emery ha prolongado su idilio con la Liga Europa y Mikel Arteta coronó al Arsenal en la Premier League después de 22 años de sequía.

Infografia de elimparcial.es

España se consagra como la potencia del fútbol mundial con múltiples títulos y un estilo de juego único.

Si se amplía el foco en la esfera de clubes, la dominación resulta todavía más irreductible. En los últimos 20 años, desde 2006, los clubes españoles se han proclamado campeones de 10 Ligas de Campeones (seis el Real Madrid, cuatro el Barcelona), 11 Ligas Europa (siete el Sevilla, tres el Atlético y una el Villarreal) y cuatro Ligas de Campeones femeninas (todas el Barcelona). Pero hay más, ya que en ese lapso los entrenadores españoles han ganado seis Ligas de Campeones (tres Guardiola y tres Luis Enrique) y 11 Ligas Europa (cinco Emery, una Juande Ramos, una Valverde, una Quique Sánchez Flores, una Rafael Benítez, una Lopetegui y una José Luis Mendilíbar).

No queda ahí la cosa. El balance contiene también una foto esplendorosa: desde 2006 se han jugado 52 títulos entre Mundiales, Eurocopas, Ligas de Campeones y Ligas Europa, y los equipos españoles y la selección española han conquistado 26 de ellos. La mitad. Es la consagración del juego colectivo basado en el entendimiento del fútbol. Es la consecuencia de tomar decisiones que rompen con tendencias ancladas en el pasado y que parecían inamovibles. Es la valentía para mantener la apuesta aunque llegaran las vacas flacas. Es la identidad que ha vuelto única a España por más que los otros aristócratas del Viejo Continente traten de plagiar los conceptos. Desde los semilleros de los clubes de barrio hasta la pompa del Mundial, la coherencia en un planteamiento ha derivado en el Olimpo y en el reconocimiento planetario.

TEMAS RELACIONADOS: