Motor

Ford y Geely sellan una alianza que refuerza el papel de España en la nueva automoción europea

Viernes 24 de julio de 2026
Valencia gana peso en la estrategia industrial europea

La industria del automóvil española acaba de recibir una de las noticias más relevantes de los últimos años. Geely Auto y Ford han anunciado un acuerdo para crear una empresa conjunta en la planta de Almussafes (Valencia), una operación que permitirá convertir las instalaciones en un gran centro de producción compartido para el mercado europeo y asegurar su actividad en plena transformación del sector.

La nueva joint venture, pendiente todavía de las autorizaciones regulatorias, comenzará a operar durante el primer semestre de 2027, mientras que los primeros vehículos fabricados bajo esta alianza saldrán de la línea de montaje en 2028.

El acuerdo supone mucho más que compartir una fábrica. En un momento en el que numerosos fabricantes están ajustando capacidad en Europa debido a la transición hacia la electrificación y a la presión competitiva de los fabricantes chinos, Ford y Geely optan por una fórmula inédita: compartir inversiones, costes y capacidad productiva para mejorar la rentabilidad.

La planta de Almussafes, considerada una de las factorías más avanzadas y eficientes del continente, dispone de una capacidad potencial cercana a las 500.000 unidades anuales. Con esta operación se convertirá en un centro de fabricación multicliente donde ambas compañías producirán vehículos destinados principalmente al mercado europeo.

Ford controlará el 66% de la nueva sociedad, mientras que Geely Auto tendrá una participación del 34%.

Para Geely, el acuerdo representa un nuevo paso en su estrategia internacional. El grupo chino fabricará inicialmente dos modelos de nueva energía en Valencia, con el primero previsto para 2028.

La compañía llega además en un momento de fuerte crecimiento. Durante el primer semestre de 2026 comercializó 474.228 vehículos fuera de China, un 158% más que en el mismo periodo del año anterior, consolidándose como uno de los fabricantes chinos con mayor expansión internacional.

Esta producción local permitirá además a Geely reforzar su presencia europea en un contexto donde fabricar dentro del continente empieza a convertirse en un elemento estratégico tanto por costes logísticos como por la evolución de la regulación comunitaria.

La alianza no surge de la nada. Ambas compañías mantienen una relación de confianza desde 2010, cuando Ford vendió Volvo Cars al grupo Geely.

Aquella operación, que inicialmente despertó dudas en la industria, terminó convirtiéndose en uno de los grandes casos de éxito del sector. Geely no solo preservó la identidad de Volvo, sino que impulsó su crecimiento y modernización, una experiencia que ahora sirve como base para esta nueva colaboración industrial.

Las dos compañías defienden además una visión similar sobre la transición energética, apostando por una estrategia multienergía que permita ofrecer distintas tecnologías según las necesidades de los clientes y la evolución de cada mercado.

Aunque el anuncio tiene un evidente componente estratégico para ambas compañías, también supone una excelente noticia para la factoría valenciana y para toda la industria auxiliar.

Tras varios años marcados por la incertidumbre sobre el futuro de Almussafes, la llegada de nuevos programas industriales garantiza una mayor utilización de las instalaciones y ofrece estabilidad a largo plazo para una de las plantas con mayor tradición de España.

Ford destaca que esta colaboración permitirá mantener un sistema industrial más flexible y competitivo, aprovechando el elevado nivel de especialización de la plantilla valenciana y adaptándose a los nuevos estándares de costes que exige la automoción global.

En un mercado donde cada vez resulta más complejo rentabilizar las inversiones necesarias para desarrollar nuevas plataformas y tecnologías, compartir capacidad industrial se perfila como una de las fórmulas que marcarán la próxima década.

La alianza entre Geely y Ford no solo refuerza el papel de Valencia dentro de la industria europea, sino que anticipa un nuevo modelo de cooperación entre fabricantes tradicionales y grupos chinos, llamados a desempeñar un papel cada vez más relevante en la producción de automóviles dentro del continente.