Opinión

¡Señor Santiago!

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 25 de julio de 2026

Es casi un grito, una urgente petición de ayuda. Por ello, en tu festividad me atrevo, una vez más, a darte gracias por esa ayuda e intercesión y a pedirte que nos sigas protegiendo, a manifestarte nuestra voluntad de ser siempre fieles a nuestro compromiso de católicos y a nuestra vocación de periodistas. No es una petición particular, sino para todo un colectivo que te necesitamos más que nunca, porque, como sabes, la misión periodística exige competencia profesional y responsabilidad moral.

Como nos dijo en su día nuestro querido y recordado san Juan Pablo II: “Con los poderosos instrumentos de que disponemos podemos forjar la confianza para elaborar el bien. Podemos influir en ellos el sentido de Dios, educar para la virtud, cultivar la esperanza, revivir la sensibilidad ante los valores trascendentales”.

Y hoy, desgraciadamente, vemos como algunos instrumentalizan nuestra profesión en beneficio de unos “políticos” capaces de todo. Esos “algunos” juegan al periodismo pagado en una peligrosa ruleta rusa de la desinformación en pantallas públicas que pagamos con nuestros impuestos.

Además sabemos que podemos producir un gran daño a las familias, presentándoles una visión inadecuada o incluso deformada de la vida, de la familia, de la religión y de la moralidad. Los ejemplos los tenemos todos los días, cuando los responsables de muchos medios quieren imponer la basura informativa, que tanta influencia tiene en muchos sectores sociales.

Como nos dijo el Papa FRANCISCO: “Todos somos responsables de la comunicación que hacemos, de las informaciones que damos, del control que juntos podemos ejercer sobre las noticias falsas, desenmascarándolas. Todos estamos llamados a ser testigos de la verdad: a ir, ver y compartir".

Por eso creemos que las autoridades públicas tienen el grave deber de apoyar a la familia en beneficio de la sociedad misma. Es necesario que esas autoridades pongan en práctica políticas y procedimientos de reglamentación para asegurar que los medios de comunicación social no actúen contra el bien de la familia. Los que elaboran las políticas en los medios de comunicación y en el sector público deben favorecer una distribución equitativa de los recursos de los medios de comunicación, tanto a nivel nacional como internacional, respetando la integridad de las culturas tradicionales..

En España vivimos momentos difíciles y complicados donde se nos quiere imponer la cultura de la muerte frente a la de la vida. Se intenta también reducir a la religión al silencio, Hay que exigir su legitimidad en todos los ámbitos de nuestra democracia y su necesaria participación en el diálogo social. En su reciente Viaje Apostólico a España, el Papa León XIV se lo recordaba a los políticos en sede parlamentaria y allí, tras siete minutos de aplausos, muchos de los que viven de nuestros impuestos han olvidado esas palabras y justifican lo injustificable.

Por todo ello, sigue ayudándonos, Señor Santiago. Continúa intercediendo por nosotros para que lleguemos a parecernos un poco al beato Manuel Lozano Garrido, nuestro periodista ejemplo, que siempre nos decía que “el periodismo, como ejemplo de servidumbre, nunca podrá ser enarbolado bajo una bandera sin ideología, por inhumano, y de aquí también que la fidelidad católica, por verdadera, tenga que estar necesariamente en la raíz de toda información que se precie de auténtica y sincera”

Gracias y protege a nuestro país.