Según informa Juan Manuel López Zafra en The Objective, en el primer trimestre del año actual la cifra de empleados públicos se elevaba a 3.662.500 personas. Al inicio de la Transición no se pasaba de las 700.000. Es decir, los políticos han multiplicado por cinco el número de empleados públicos que, salvo una pequeña fracción necesaria, se ha nutrido de parientes, amiguetes y enchufados de los partidos políticos. Margaret Thatcher insistía en su libro de Memorias, ante la crecida burocrática de la Unión Europea, en denunciar el camino que algunas naciones europeas habían emprendido hacia la dictadura de la burocracia. Con este inri añadido: el aumento de funcionarios no garantiza el mejor funcionamiento de las Administraciones. Por el contrario, los funcionarios innecesarios se inventan las más diversas trabas burocráticas para justificar sus puestos de trabajo. Agricultores y ganaderos españoles, por ejemplo, se quejan ácidamente de que las gestiones que deben hacer para la resolución de cualquier asunto resultan insufribles.
El Estado acaba de anunciar que contratará a 27.000 funcionarios más. Con las cifras de empleo público se maquillan las del paro general. Pero se trata solo de una maniobra. Resultan contraproducentes para el funcionamiento de las Administraciones y cuestan un ojo de la cara porque para pagar los nuevos gastos del empleo público se acude al fácil expediente de incrementar los impuestos, que sangran a los contribuyentes hasta la hemorragia.
Se han multiplicado por cinco los empleados públicos con los que contaba España los primeros años de la Transición. Se han creado 17 Estados de pitiminí dotados de todos los servicios, incluidos los más suntuosos El departamento de Prensa de alguna Autonomía supera en número de funcionarios a los de la presidencia de la República francesa.
Se gasta, en fin, sin tino. Se despilfarra. Hasta que llegue un momento en que se bordee la quiebra técnica y la ciudadanía se refugie en la revolución de uno u otro signo. Los partidos políticos, en fin, se han convertido en gran parte en agencias de colocación. Es necesario tomar medidas cuanto antes para evitar el abuso y el despilfarro que todo lo encizaña.