El Departamento de Estado sacó de la chistera de la Casa Blanca hace un par de semanas el conejo de los magos de fiestas infantiles: Cuba era nada más ni nada menos que “la capital del comunismo del siglo XXI”, ya no la exitosa China, ni la Rusia empantanada en Ucrania, ni menos aún la Corea del Norte que sigue sorprendiendo a los observadores.
No. Ahora Cuba, la nueva Pulgarcita de América Latina que se está ahogando en la sobrevivencia de un régimen político autoritario, dictatorial, militarista y caudillista, es --según Washington-- el nuevo dinamo ideológico de la guerra fría 2.0. Pero es una Cuba que está ingresando ya a la condición de un nuevo Haití en el Caribe por la pobreza, el abandono, la sumisión y la mano dura de la dictadura militar.
Estados Unidos acusa a Cuba de ser el centro del regreso del comunismo al planeta tierra, para tranquilidad de Jinping y Putin. En La Habana, supone el análisis de la Casa Blanca, se prepara toda la conspiración para tomar por asalto los territorios abandonados por Washington. En respuesta, en su discurso del 73 aniversario el inicio de la Revolución Cubana el 26 de julio de 1953 con el asalto fracasado al Cuartel Moncada que provocó el encarcelamiento de Fidel Castro, el actual presidente Díaz-Canel --delegado del general del Ejército Raúl Castro Ruz como puño de hierro de la dictadura militar-- dijo que era mentira y que Cuba es un país preocupado por sí mismo.
La historia cuenta otra cosa y recuerda el año de 1967 cuando el régimen de La Habana anunció --ahí sí de manera muy clara-- la exportación de su revolución a todo el planeta: el discurso del Che Guevara sobre la creación de “dos, tres, muchos Vietnam”, la formalización de la revolución continental y mundial a través de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), el envío del Che a fundar guerrillas revolucionarias en Bolivia y el discurso de clausura del Congreso de la OLAS en voz de Fidel Castro anunciando en voz alta y sonora la exportación de la revolución guerrillera cubana a todo el mundo:
“La guerrilla está llamada a ser el núcleo fundamental del movimiento revolucionario… Hay algunos que se preguntan si puede darse un caso, en un país de América Latina, que se llegue al poder sin lucha armada… pero la gran victoria revolucionaria sólo sería posible gracias al esfuerzo y a los sacrificios y a la sangre de los revolucionarios de todo un continente.
Y dijo también:
“Al enfatizar el papel de la guerrilla como tarea inmediata de todos aquellos países en que existen condiciones reales, no se descarta otra toma de lucha armada revolucionaria. El movimiento revolucionario debe estar en condiciones de aprovechar, incluso de apoyar, toda manifestación de lucha que surge que pueda evolucionar o que pueda fortalecer las posiciones de los revolucionarios”.
Hoy ya no. Cuba apenas lucha para sobrevivir en medio del acoso y el cerco estadounidense, y por ello suena a despropósito todo el contenido del documento del Departamento de Estado que en cien páginas anuncia que Cuba quiere conquistar otra vez el mundo por la vía de la guerrilla violenta.
1967, también, fue el año del reconocimiento que le dio Fidel Castro a la lucha guerrillera como el único camino para revolución en los países latinoamericanos y desde entonces le tenía echado el ojo también a África para conquistar el poder por la vía armada y del alzamiento guerrillero. La tesis argumentativa de Fidel Castro la expresó a trasmano --y existen ya evidencias probatorias declarativas-- vi a la pluma del joven académico francés Régis Debray que el propio comandante guerrillero había instalado en La Habana para que escribiera el documento teórico de la lucha guerrillera continental a través de la exportación de la revolución: el ensayo “Revolución en la Revolución” (https://www.archivochile.com/Ideas_Autores/debray/debray0003.pdf), publicado en la revista Casa de las Américas para distribuirse a todo el mundo.
La tesis central de Debray sustentaba que el único camino para la revolución socialista-comunista era el de la guerrilla, y la argumentación fue tomada a pie juntillas por el Che Guevara en ese mismo año cuando desapareció de Cuba y apareció al frente de grupos guerrilleros en Bolivia, donde quiso el destino mandar mensajes inocultables: Debray fue a la zona guerrillera de Bolivia al llevar un mensaje de parte Fidel, pero a su salida de la zona caliente fue arrestado por el Ejército, torturado y a quien le arrancaron la confesión de dónde se encontraba el Che, y hasta ahí fueron los militares bolivianos a arrestar al jefe guerrillero y asesinarlo.
La otra parte de la tesis de Debray ha servido sólo para fijar recordatorios históricos: la propuesta de la vía guerrillera a través del foquismo, o focos revolucionarios organizados por facciones guerrilleras. Importantes periodistas extranjeros vieron de manera directa e informaron de manera casi oficial que Fidel Castro prácticamente dictó las tesis centrales del ensayo “Revolución en la Revolución” e inclusive le hizo correcciones manuscritas.
Pero eso fue antes, hace casi 60 años, y desde ese tiempo dos generaciones fueron deteriorando sus creencias el régimen cubano y hoy padecen ya situaciones de hambruna en Cuba por el cerco estadounidense, aunque las evidencias señalan la existencia de quejas y protestas, pero sin que exista algún movimiento opositor fuerte que acelere las contradicciones.
Cuba sí fue el centro de la exportación revolucionaria guerrillera a América Latina y África, pero hoy apenas sobrevive con menos de lo mínimo-mínimo. Y queda también el despropósito doble del documento del Departamento de Estado: Cuba no podría ser, ni con permisos retóricos de la Academia Española, la capital del comunismo del siglo XXI, sobre todo porque el comunismo murió con la Unión Soviética y el siglo XXI ya no es horizonte ideológico.
Pero el régimen del último Castro guerrillero está pagando las consecuencias de su pasado histórico.