Editorial

Menos humos con la economía, señor Sánchez

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Jueves 30 de julio de 2026

Con la legislatura en vía muerta y la corrupción pisándole los talones, Pedro Sánchez parece empeñado en dibujar un idílico panorama económico como justificación de todos los desmanes gubernamentales con los que el ciudadano de a pie se desayuna cada mañana.

El presidente del Gobierno dedicó la práctica totalidad de su tedioso discurso de balance del curso a tratar de sacar rédito político de la desgracia de los incendios forestales y a glosar sus pretendidos éxitos económicos. Uno tras otro, Sánchez se dedicó a desgranar unos datos campanudos, en los que todo era crecimiento y expansión récord. Produce sonrojo este intento de esconderse tras un mareo de números y porcentajes macroeconómicos para hacer creer que vivimos en el país de la abundancia. Basta con salir a la calle para darse cuenta de que las amplias clases medias y trabajadoras españolas están atosigadas por una fiscalidad recaudatoria y una inflación creciente, que se come los ahorros y la capacidad de consumo del ciudadano.

Sánchez ofreció una ensalada de datos en frío tan larga que resultaría prolijo poner la lupa sobre los sesgos y las manipulaciones. Dos trampas generales se deducen de su discurso económico. La primera consiste en presentar el crecimiento español como una excepción, en un entorno de “extrema dificultad”. No es cierto. El ciclo económico mundial tras la pandemia de coronavirus es decididamente expansivo, a pesar de los vaivenes en los mercados energéticos, motivados por el cierre de Ormuz o por los chantajes de Putin. De hecho, las Bolsas encaran sus máximos históricos y el crecimiento económico es generalizado.

El segundo ardid consiste en presentarse como el artífice de tal proeza económica. Además, lo hace con constantes alusiones a la crisis financiera que tuvo que afrontar el ex presidente Mariano Rajoy. Lo cierto es que, como constató ya en 2024 el prestigioso semanario The Economist, fueron precisamente las reformas de Rajoy las que allanaron el camino para que el sector privado pudiera encarar un ciclo expansivo.

Mientras tanto, el Gobierno de coalición sanchista no ha sido capaz de aprobar ni siquiera unos presupuestos en toda la legislatura y se ha limitado a repartir, a menudo de forma opaca, los fondos europeos. A pesar de tener el viento a favor en lo económico, tampoco ha abordado los retos estructurales de la economía española. La baja productividad o el desequilibrio de las cuentas públicas son males endémicos sobre los se ha pasado de largo. La legislatura deja también un mercado de la vivienda destruido y una clase media y trabajadora empobrecida. Así que menos humos con la economía, señor Sánchez.

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