Editorial

Boyas de colorines en el mar, la solución de Sánchez para frenar otra invasión de Ceuta

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Lunes 03 de agosto de 2026

Definitivamente, Pedro Sánchez es incapaz de resolver las muchas tragedias que sufre España. Pero en cuanto ocurren, señala a los “culpables”. Según él, los incendios y la dana de Valencia se produjeron por el negacionismo climático del PP y Vox. El accidente mortal de Adamuz, por el deterioro de la red ferroviaria provocada por la apatía de los Gobiernos de Aznar y Rajoy, según Óscar Puente, quien después de 8 años de “Gobierno progresista” ni se había enterado de que las vías del tren estaban desvencijadas. Y, ahora, la invasión de Ceuta está organizada por las mafias y causada por la sentencia del Tribunal Supremo. No por la regularización masiva de inmigrantes emprendida por el Gobierno para rascar unos votos, ni por la pusilanimidad del presidente español ante Mohamed VI, a quien, a pesar de ser el promotor de la invasión, ha agradecido su “amistosa colaboración”.

Pero los líderes de la UE no se tragan los relatos de Sánchez. Y, como Giorgia Melonia, han denunciado que el “efecto llamada” de la regularización masiva de inmigrantes del Gobierno español es el verdadero motivo de la avalancha de inmigrantes de Ceuta. Y, así, el presidente del Gobierno ha perdido la poca credibilidad que tenía. Los líderes de la UE consideran que la frontera de Ceuta es un coladero a expensas de las ansias de invasión de Marruecos. Y que Sánchez es incapaz de controlar esa frontera, que es la de Europa con África.

Pero el presidente, además de señalar a los culpables, pues él nunca lo es, también alardea de tener la solución para atajar las crisis; en este caso, para impedir otra avalancha de inmigrantes. Su deslumbrante idea consiste en la instalación de unas “barreras de contención” en el espigón de la frontera del Tarajal. Se trata de una serpentina neumática de 500 metros que se combina con una primera línea de boyas fondeadas. La propuesta del presidente español para defender la frontera española ha provocado la rechifla de los servicios de seguridad del mundo.

Pero en su nuevo relato, Sánchez ahora también presume de haber logrado en tiempo récord recuperar la “normalidad” en Ceuta. Sin embargo, miles de inmigrantes todavía deambulan a sus anchas por sus calles, invaden las playas o se esconden en el monte. Y, según han descubierto los servicios de inteligencia, muchos son delincuentes o terroristas yihadistas que han aprovechado la marabunta para colarse y, pronto, para nacionalizarse. Pero Sánchez, cual galgo de Paiporta, ya está de vacaciones en el palacio real de La Mareta, ufano de haber resuelto la crisis de Ceuta con las boyas de colorines, su arma para la nueva “guerra híbrida”.

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