El Gobierno tiene un arduo trabajo al intentar informar de las mil y una catástrofes que le afectan. La manipulación para salvar a Sánchez de cualquier responsabilidad es la primera norma. El gran problema radica en que las excusas de unos y otros, incluidos los ministros, a veces se contradicen. Sobre la violenta invasión de Ceuta, había otra consigna de Moncloa. Exculpar a Marruecos de haber impulsado la marabunta. Sólo la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha tenido la valentía de ignorar la consigna oficial y exigir al Rey Mohamed VI que “investigue y llegue hasta el final para saber lo sucedido”. Una forma diplomática de acusarle de lo que todo el mundo sabe: de estar detrás de los casi cien mil inmigrantes que saltaron la frontera y tomaron la ciudad en una suerte de maniobra bélica, en un ensayo de lo que tarde o temprano volverá a intentar el Reino de Marruecos, que siempre ha sido ocupar el territorio español y asumir su soberanía. Estados Unidos e Israel ya se han puesto de su lado y apoyan su histórica reivindicación.
Pero, al margen, de la valiente y sensata exigencia de Margarita Robles, los ministros han hecho declaraciones variopintas y algunas, como Albares, delirantes. Siempre, como decíamos, basadas en estrambóticos elogios a Marruecos y su gran colaboración para atajar la crisis. Siempre, pues, mintiendo por no se sabe qué motivos. O sí. En declaraciones a TVE, el ministro de Exteriores ha hecho el ridículo en la búsqueda de “sus” responsables de la crisis. Para él son los miembros de “la internacional reaccionaria”. Literalmente. Pero ha ido más allá al pedir que se investiguen ”las redes sociales para saber quién está detrás de los bulos”. Como si fuera un bulo que casi cien mil personas han desafiado la soberanía española al asaltar la frontera. O como si, en lugar de los cabecillas marroquíes de la marabunta, los miembros de esa supuesta “internacional reaccionaria” fueran los invasores. Eso sí, el ministro no ha olvidado piropear a Marruecos que “desde el primer momento ofreció su colaboración para impedir ese flujo de personas y, sobre todo, para que retornaran inmediatamente, como está ocurriendo”. Y lo poco que ha dicho Grande Marlaska, el gran responsable de la pasividad de las Fuerzas de Seguridad, se ha limitado también a elogiar sin pudor la “colaboración” marroquí. De la “internacional reaccionaria” todavía no ha hablado.
Desde La Mareta, Pedro Sánchez toca la lira mientras contempla el incendio de Ceuta. Debe estar indignado con la valiente declaración de Margarita Robles y, naturalmente, satisfecho de las palabras de Albares y Marlaska. Pero a pesar de la ineptitud de los ministros de Interior y Exteriores, después de la tragedia de Ceuta, sólo ha sido destituida de su cargo la funcionaria encargada de la Comunicación del Gobierno por informar que más de 40.000 inmigrantes habían invadido la ciudad autónoma. Luego, hasta las fuentes oficiales reconocieron que habían superado las 60.000 y finalmente se calcula que llegaron a cien mil. Sin olvidar el centenar de muertos. El Gobierno, en fin, ha destituido a la funcionaria que contó la verdad desde la página web del Departamento de Seguridad Nacional. Pero siguen en sus puestos los ministros que se cruzaron de brazos y mintieron descaradamente sobre los hechos para tranquilizar al rey de Marruecos no fuera a emprender otra invasión de Ceuta o a contar los secretos que guarda Pegasus, su caballo de Troya.