AL AIRE LIBRE

EL GRAN MARRUECOS

Luis María ANSON | Miércoles 05 de agosto de 2026
Recuerdo que fue Manuel Aznar el que me dijo de forma contundente: “El único problema...

Recuerdo que fue Manuel Aznar el que me dijo de forma contundente: “El único problema internacionalmente grande que tiene España se llama Marruecos”. El gran periodista publicaba todas las semanas en Blanco y Negro, la revista que yo dirigía. Anticipaba siempre, con excepcional lucidez, los acontecimientos. Durante la guerra incivil española, Manuel Aznar fue condenado a muerte por ambos bandos. Eludió a los extremistas a izquierda y a derecha y terminó siendo embajador de Franco ante la ONU.

Desde los escarceos para conseguir la independencia, varios intelectuales marroquíes publicaban ya artículos sobre el Gran Marruecos. En aquella época sus afirmaciones no solo parecían utópicas. Se consideraban delirantes. Sin embargo, fueron anticipadoras, apoyadas incluso por un hombre tan moderado y prudente como Hassan II, al que, por cierto, entrevisté para el periódico, con repercusión internacional de notable dimensión.

El Gran Marruecos, que se defiende abiertamente desde la independencia, comprendía Ifni, el Sahara español, Mauritania y Mali, así como Ceuta, Melilla, islotes adyacentes y las Islas Canarias. Una parte sustancial de aquellas aspiraciones, que parecían delirantes, se han cumplido ya, y de forma especial España padece las aspiraciones marroquíes.

José María Aznar supo fajarse en el islote Perejil. Pedro Sánchez -tal vez sean verdad sus secretos personales conocidos por Marruecos- no ha sabido enfrentarse con la ocupación de Ceuta. Las espadas permanecen en alto. También las navajas cachicuernas. Marruecos aprovechará cualquier crisis política interna de España, cualquier acontecimiento internacional, para desencadenar una acción fulgurante y convertir en realidad lo que por el momento no pasa de aspiración. Cuenta con los dos años que le quedan a Donald Trump, presidente de la primera potencia del mundo, agredido de forma reiterada por Pedro Sánchez. Y el petróleo subacuático entre la costa africana y las Islas Canarias ha convertido al “Gran Marruecos” en una aspiración especialmente suculenta. El que quiera entender, que entienda.