Editorial

Sánchez aprovecha la crisis de Ceuta para tachar al PP y Vox de racistas y seducir a Puigdemont

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Jueves 06 de agosto de 2026

De los más de 70.000 asaltantes de Ceuta, 100.000 según algunos, cerca de 6.000 permanecen en la ciudad autónoma y se resisten a salir, se esconden en el monte, se escabullen. Y aunque el Gobierno rebaja esta cifra, reconoce que al menos 1.000 son menores, sin poder comprobarlo tampoco, pero no pueden expulsarlos por cuestiones legales. Y una vez más, Sánchez ha dado la orden de que esos 1.000, todos, sean acogidos en las Comunidades gobernadas por el PP y también en Castilla-La Mancha, pues para Sánchez, Page viene a ser lo mismo.

El Gobierno, sin embargo, no se atreve ni a consultar a los presidentes de Cataluña y el País Vasco por si tuvieran alguna plaza libre para algunos de esos menores. De hecho, Junts por un lado y el PNV por otro ya se han adelantado a las posibles intenciones del Ejecutivo y han mostrado su rechazo siquiera a discutirlo. Y Pedro Sánchez desde su hamaca de La Mareta y sus ministros, allá donde estén, callan; más bien, acatan la negativa de sus socios parlamentarios. Prefieren una buena bronca con el PP para poder llamar insolidario y racista a Núñez Feijóo, que arriesgar un solo escaño en el Congreso, que bastantes pocos les quedan.

Ocurre, sin embargo, que ideológicamente los auténticos racistas son los nacionalistas. Pues rechazan la lengua, la cultura y la historia que no sean “autóctonas”. Los nacionalistas vascos, por ejemplo, se burlan y desprecian a los que llaman “maketos”, los que no han nacido en Euskadi y no hablan su lengua. En Cataluña los llaman “charnegos”, en un tono igual de despectivo y xenófobo. Porque la realidad es que los nacionalistas y separatistas odian al extranjero. Ahí está el ejemplo de Alianza Catalana de Silvia Orriols que pesca más votos que nadie en las aguas turbulentas de la inmigración. Por eso, la reacción fulminante de Miriam Nogueras de adelantarse a los planes del Gobierno para gritar su rechazo a acoger a menores de Ceuta en Cataluña. En su ingenuidad playera, Sánchez cree que aceptando el veto de Junts puede volver a seducir a Puigdemont. Por su parte, el PNV, ante el auge de Bildu, también ha mostrado su rotunda negativa a recibir en el País Vasco a los inmigrantes.

Los sermones “progresistas” de ERC o Bildu, también las ínfulas democráticas de Junts y el PNV son una farsa. Simplemente, son tan racistas como el que más. Ni unos son progresistas ni los otros demócratas. Pero el Gobierno, acobardado por el gran fiasco de Ceuta, quiere aprovechar la crisis para desviar la atención insultando, cuando no responsabilizando a la derecha de la gran invasión de la ciudad autónoma. Los ministros ya tienen la consigna de acusar al PP y a Vox de insolidarios, de no colaborar con la crisis humanitaria que ha estallado en Ceuta. De racistas. Aunque se olvidan que dicha crisis ha estallado por su culpa, por su falta de previsión, incluso, según algunos, por su complicidad con Marruecos. De ahí, que el Gobierno haya ordenado a las Comunidades del PP, y a la de Page, a acoger a esos supuestos menores, mientras el País Vaco y Cataluña se librarán, sin siquiera tener que negociar. Así, unos protestarán y serán tachados de racistas y los otros aplaudirán y, con suerte, mantendrán sus apoyos parlamentarios al eterno veraneante. O ni por esas.

TEMAS RELACIONADOS: