El restaurante de comida venezolana Apartaco colabora con la organización Meals4Hope. (Apartaco)
Desde hace años, he defendido que la gastronomía había dejado de ser el placer de unos cuantos privilegiados, para convertirse en un espacio de reunión, de historia, de salud y de sostenibilidad. También en un aspecto clave en la promoción de la marca país, y un motor de la economía y el turismo.
Además, es una de las manifestaciones culturales más completas del ser humano, pues logra explicar quiénes somos y cómo nos relacionamos con los demás. Y hay un ámbito especialmente delicado en el que la gastronomía ha sido luz de esperanza y alivio para los necesitados: la solidaridad.
Durante mucho tiempo, se relacionó con la labor de instituciones públicas, organizaciones humanitarias o fundaciones. Hoy no cabe duda de que puede convertirse en un agente de cambio social.
Baste con pensar en la labor de la organización internacional World Central Kitchen (WCK), liderada por el chef español José Andrés, que, probablemente, sea el mejor ejemplo. Sin importar si se trata de una tragedia natural (un terremoto, un tsunami, una inundación…), de una guerra o una catástrofe, la intervención de WCK es inmediata, coherente y movilizadora.
De hecho, José Andrés siempre ha defendido que dar de comer no es un acto de caridad vacía, sino la máxima expresión de respeto y justicia. Para él, un plato de comida caliente en medio de una crisis, representa identidad, consuelo y el reconocimiento inquebrantable de la condición humana.
Pabellón criollo, uno de los platos más tradicionales de Venezuela. (Apartaco)
Un buffet libre solidario en el centro de Madrid
Ese legado ha abierto un camino que hoy recorren iniciativas, a muy distinta escala, pero todas ellas valiosas. En Madrid hay un caso que merece la pena reseñar. El restaurante Apartaco, uno de los referentes de la cocina venezolana en la ciudad, ha creado el primer buffet libre de platos del país iberoamericano en el centro de la capital (a un precio de 14,90 € de lunes a viernes, y de 17,90 € sábados y domingos).
Lo especialmente relevante es que destina 1 € de cada comensal a la organización Meals4Hope, que trabaja con comunidades vulnerables en Venezuela y que, tras los recientes terremotos del 24 de junio, ha intensificado su labor de apoyo alimentario sobre el terreno.
Aunque parezca un gesto pequeño, la historia nos ha demostrado que los grandes cambios suelen comenzar justo así: con decisiones modestas que, multiplicadas por miles de personas, terminan generando un impacto extraordinario.
La gastronomía como patrimonio cultural
Desde la Academia Iberoamericana de Gastronomía defendemos, desde hace años, que la cocina constituye uno de los patrimonios culturales más valiosos de nuestra sociedad.
La gastronomía venezolana simboliza hoy, además, otra realidad profundamente contemporánea: la de una cultura que ha encontrado en su diáspora la oportunidad de darse a conocer internacionalmente sin perder su identidad.
Sus arepas, cachapas, tequeños, empanadas o el pabellón criollo no solo viajan como recetas, sino como embajadores culturales de un país. Y, sin duda, como un vínculo indestructible de solidaridad entre los pueblos.